miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sebastián Cordero de Nevares, Secretario Real de Felipe II

Pasear, en la actualidad por el pequeño pueblo de Santoyo (Palencia) suele ser motivo de reflexión entre quienes recorren sus calles, surgen preguntas sobre su historia. ¿Cómo con unas casas tan modestas tienen una iglesia enorme, la cual parece una catedral? piensan. Se trata de un pueblo que, oficialmente, tiene 1000 años, pues su fundación aconteció en el siglo X, sin embargo ya en época vaccea el lugar estaba habitado y, según José María Quadrado, estuvo allí la Tela Augusta romana. Lo primero está constatado arqueológicamente, sobre lo segundo hay evidencias con la villa romana de Las Quintanas (que estuvo en activo entre los siglos III-VI). Posiblemente los visigodos estuvieron en el actúal Santoyo como parecen constatar la pila bautismal de la iglesia y algún trozo de la muralla, ambos identificados como visigóticos. El lugar quedó abandonado con la llegada de los musulmanes a la península, situación en la que estuvo dos siglos hasta que, ya en los albores de la Reconquista, astures y cántabros procedieron a repoblar los territorios de la futura Castilla ¿Quizá los que llegaron desde Asturias y Cantabria a nuestro Santoyo eran descendientes de sus antiguos moradores? como hipótesis parece plausible. De hecho la familia del protagonista de este artículo tenía un origen asturiano.

La villa romana de Las Quintanas tuvo mucha importancia en su momento, enclavada en la frontera entre Tierra de Campos y el Cerrato palentino, gozaba de una buena defensa natural que le permitió ser cabeza de un mercado artesanal comarcal, según los arqueologos. Es posible que, tras la fundación de Santoyo, aquellos terrenos volvieran a ser una fuente de ingresos para el pueblo, algo que le hizo crecer.

En plena Edad Media fue fundado el convento de Villasilos. Fray Pedro de Santoyo, colaborador de san Pedro Regalado y fray Pedro de Villacreces en una importante reforma franciscana. El citado convento de Villasilos fue cabeza de la conocida como Provincia Franciscana de la Concepción, que englobaba un numero importante de conventos.

Parece claro que en la Edad Media mi pueblo, Santoyo, tuvo una importancia relativamente grande, al menos a nivel comarcal. Se habla incluso de que el ama de leche de Sancho III el Mayor, rey de Navarra, doña María de Lezama, era procedente de Santiago del Val, en la actualidad una pequeña aldea que forma parte de Santoyo. Ya en el siglo XVI, en la Corte de Valladolid hubo santoyanos trabajando, quienes redactaron la partida de nacimiento de Felipe II eran de Santoyo. El bachiller Juan Cabrero, sacerdote en este pueblo, recogió dicha partida en los archivos parroquiales. Hoy en día es la única copia de dicha partida que se conserva, pues la que se conservaba en Valladolid (San Pablo) fue víctima de un incendio.

En 1528 nació Sebastián Cordero de Nevares, bautizado en la iglesia parroquial de San Juán Bautista, en el seno de una familia con antepasados que habían luchado en la batalla de Las Navas de Tolosa, según cuentan los historiadores De Andrés y Mediavilla (sacerdotes de Santoyo) pues las gentes de este pueblo prestaron su ayuda al rey Alfonso VIII y las familias nobles, como la de Cordero de Nevares, agregaron a su apellido el nombre de su pueblo, colocando en el centro de su escudo heráldico la cruz flordelisada, presente en el escudo de la ciudad de Palencia, igualmente.

Estuvo casado con doña María Ramírez de León, Señora de la Casa Real de Navarra, con quien tuvo varios hijos, entre ellos Francisco, de quien hablaremos posteriormente.

 Por su vida se conoce que debió ser un personaje profundamente piadoso, enamorado de su lugar de nacimiento, por ello fue conocido como el Secretario Santojo (citado de tal manera por Gregorio Marañon y por William Thomas Walls). Estableció en la iglesia parroquial de su pueblo natal una fundación en sufragio de los fieles difuntos, además de pagar el magnífico retablo que puede contemplarse en la iglesia de San Juán Bautista, realizado por la escuela de Juan de Juni.

Fue amigo de Antonio Pérez, quizá el secretario real de Felipe II mas conocido, a quien compró su propiedad en Vilches cuando iba a ser expropiado. Pese a su amistad con Antonio se mantuvo sumamente fiel a su Rey, el cual depositó toda su confianza en él y quien le tuvo en alta estima, de hecho se cuenta  que en cierta ocasión escribió una carta a altas horas de la madrugada y se la entregó para que la secara con arenilla, pero derramó el tintero y la echó a perder. El monarca, lejos de enfadarse, repitió el documento con paciencia. Sin duda le tenía en gran estima al ser el más antiguo y más íntimo de sus sirvientes. Dice Fernando Bouza, autor de "Cartas de Felipe II a sus hijas" que fue receptor de las tres gracias, santa cruzada, subsidio y excusado, secretario de Felipe II, Señor de las villas de Carabaña, Orusco y Valdilecha y propietario de dos casas, una en el Escorial y otra en Vaciamadrid, utilizadas frecuentemente para el aposento de la corte e, incluso, del mismo rey, quien acabó adquiriendo la propiedad de Vaciamadrid.  El historiador Antonio Herera dice de él que "era bien claro y conocido en el mundo por los muchos años que con universal satisfacción sirvió al Rey Católico en su cámara" (Los secretarios de Estado y del despacho, I, Madrid, 1969, pag. 200). Continua diciendo Fernando Bouza que Santoyo sería lo que Juan Perez de Guzmán llamó "el lado amable de un rey severo.

Los mencionados señoríos de Carabaña y Valdilecha pertenecieron a su familia hasta 1625 cuando Francisco de Nevares, su hijo, quien necesitaba 90.000 ducados para poder mantener el cargo de Escribano Mayor de Rentas, que había heredado de su padre, motivo por el cual puso a la venta, en subasta pública, estos señoríos, adquiridos por don Manuel de la Vega Acuña y Mendoza, quien pagó la cantidad de 840.196 ducados y 14 maravedies. La iglesia de Valdilecha, quedó fuera de la operación.
La villa de Vaciamadrid fue comprada, tal como se ha dicho, por Felipe II en 1589 (posiblemente ya fallecido su fiel secretario) pues se encontraba en un emplazamiento ideal en los viajes realizados por el Monarca hasta el Real Sitio de Aranjuez.

Como curiosidad, la hija de Francisco de Nevares, Marta, es identificada como la amante que tuvo Lope de Vega, quien la conoció en 1616 y que tuvo un final trágico perdiendo la vista y, posteriormente, la cordura, algo que quedó reflejado en la obra del gran escritor. Tenemos constancia de otra nieta de Sebastián Cordero, doña Juana de Nevares, que casó con don Fernando González de Madrid "quien "sirvió a su Rey de Regidor de Madrid hasta ser el Decano; de Capitán de Infantería y de Caballerizo Real (Hijos de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes, escrito por José Alvarez y Baena).

En cuanto a la defunción de Sebastián Cordero de Nevares, se desconoce exactamente cuando aconteció, aunque, como he supuesto, cuando Felipe II compró aquella propiedad de Vaciamadrid su secretario ya había fallecido. Es posible que falleciera, no obstante, entorno a 1579-1580.

Es una personalidad histórica que siempre me ha cautivado, quizá el santoyano mas conocido en la historia de España, sobre el cuál me gustaría escribir algún día un libro. Pero hoy quería dedicarle este modesto artículo para dar a conocer uno de esos personajes de nuestra historia que, pese a no ser muy conocido por el gran público, tuvo gran influencia en su tiempo. Vayan para él y su familia mi homenaje y reconocimiento. Sebastián Cordero de Nevares, un santoyano en la Corte Real.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Dos bodas, y el paso del tiempo

Llega septiembre, comienza un nuevo curso y llegan las dos tan esperadas bodas de este año. Dos amigos mios, uno de Madrid y otro de Santoyo, se van a casar con sus respectivas parejas en los próximos quince días. Cuando un amigo te dice que se casa siempre te vienen los recuerdos, sobre todo cuando se trata de dos amigos añejos, de esos de tu mas tierna infancia.

Con el amigo de Madrid fui al colegio. Es primo de un compañero de clase. A ambos les conozco desde muy pequeño. De este amigo tengo muchos y muy buenos recuerdos. Por ejemplo cuando en el colegio, una vez habían terminado las clases, nos íbamos a un bar llamado "El Koala" (que ya no existe) y comprabamos cañas de chocolate. Echabao nos subimos a la sala de informática a echar "unos vicios" al Ironman, Worms y otros juegos. La primera vez que monté en metro solo fue para ir a su casa pues viviamos en la misma linea del suburbano. También a veces íbamos juntos al fútbol, unas veces al Calderón (él es del Atleti) y otras al Bernabeu. Volviendo al colegio, recuerdo también cuando jugábamos al fútbol, en el equipo del cole, aunque este amigo era un año mayor. Pero no solo de fútbol vivíamos sino que también íbamos a ver la Vuelta a España donde se terciase: Villalba, El Escorial o en nuestra propia Madrid. Estos son unos cuantos recuerdos de tantos como en mi memoria tengo.

Con mi amigo de Santoyo jugaba todos los veranos en el pueblo, eramos de la misma cuadrilla, al fútbol en El Plantío, al Rescate en la plaza. Muchas veces íbamos a merendar a la bodega o en bicicleta a recorrer los pueblos de alrededor, a bañarnos en la acequia o en el río. Siempre digo que para mi los amigos del pueblo, aunque les veo poco son realmente importantes en mi vida. Recuerdo que también a veces íbamos al cine a Palencia y fue con ellos con quienes comencé a salir de fiesta.

Como digo, el hecho de que se casen dos amigos de la infancia es algo que siempre te hace reflexionar sobre el paso del tiempo. A veces da vértigo cuando se vuelve la vista atrás recordando momentos del pasado. Hace cosa de un año estuve en Guadarrama, otro pueblo donde veraneaba de pequeño. Lo recorrí y me daba cuenta de que, aunque la mayoría seguía igual, habían cambiado cosas, edificios que ya no existían (incluyendo cierto garaje que nunca terminó de construirse), otros nuevos que nunca habías visto. Lo mismo me sucede cuando vuelvo por Carabanchel, el barrio de mi infancia o cuando paso por el colegio y veo que el patio de parvulitos ya no existe y que ha cambiado demasiado (no lo digo solo yo). Te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y de cuanto has disfrutado con lo que viviste. Por que yo soy de los que piensan que no hay que mirar el pasado con la tristeza de "aquellos momentos no volverán" sino con la alegría de haber vivido momentos tan felices y de haberlos compartido con personas que significan tanto para ti: familiares, amigos, etc.

Por ello creo que en la vida son importantes varias cosas. La primera cuidar a las personas que tienes a tu alrededor, sobre todo aquellas que llevan toda la vida contigo. El curso pasado me porté un poco mal con un amigo y, cuando se enfadó, me dijo "tío no tienes que tratar mal a tus colegas, si tuvieras motivos para desconfiar de ellos alguno no llevaríamos venticinco años siendo tus amigos". Es algo que me impactó pues siempre he tenido miedo a quedarme sin amigos, supongo que influye el hecho de que soy una persona bastante tímida. Además, ha habido personas que he conocido en una época mas reciente de mi vida (los últimos siete años) que después se han alejado de mi por errores que cometí. Por ello soy consciente de que a los amigos de toda la vida, los que son amigos de verdad, hay que cuidarles. Hoy me he llevado una gran alegría puesto que he encontrado a un viejo amigo de la infancia, llevo sin saber nada de el casi veinte años, se cambió de colegio, y desde entonces había tratado de saber algo de él. Por ello doy gracias a Dios de haberle podido encontrar. En los últimos años he podido recuperar a varios amigos del colegio de los que no sabíamos nada desde que se fueron, y espero que podamos seguir encontrando a mas gente, de hecho estamos creando un grupillo y de vez en cuando quedamos. Esas cosas son buenas para mantener la amistad.

En definitiva, el tiempo pasa, pero son muchas las personas que permanecen en tu vida a pesar de todo. Una vez escuché que "los amigos de tu infancia son los que te acompañarán en la vejez". Creo que esa frase encierra una gran verdad. Como dije antes, apenas hace dos días que con estos dos amigos jugaba de pequeño y ahora resulta que van a contraer matrimonio con las que, espero, serán las mujeres de sus vidas. Espero que ambos sean muy felices y espero poder seguir acompañandoles mientras viva. Ellos saben que siempre me tendrán a su lado, especialmente cuando mas puedan necesitarme.

miércoles, 27 de junio de 2012

San Francisco de Asís. Reflexión escrita en 2010

Mis estimados lectores, hoy voy a publicar un artículo sobre San Francisco de Asís que escribí en octubre de 2010 y que, teniendolo guardado, me he encontrado hoy. Espero que os guste.


Hoy cuatro de octubre de 2010 celebramos un año mas la fiesta de san Francisco de Asís, quizá uno de los santos que mejor comprendió el mensaje y la figura de Jesucristo.
Esto no es presunción, sino un hecho que podemos ver si leemos con atención sus escritos, especialmente el Cántico de las Criaturas que compuso él mismo y cantó antes de "tránsitar" a la Casa del Padre.
Amor a todas las Criaturas, pero especialmente amor a Dios. En un momento de su vida se sintió amado por Dios e interpelado a amarle especialmente en aquellos mas humildes y pequeñitos (especialmente los leprosos). Él, al contrario que Jesús, nació rico, pertenecía a una familia de Asís que podriamos considerar como adinerada pues su padre, Juan de Bernardone, era un comerciante de telas. Pero en un momento de su vida escuchó como el Señor le interpelaba: "¿hasta cuando seguirás amando al servidor, en vez de al Amo?" puesto que el jóven Francisco como tantos jóvenes de su época tenía sueños caballerescos, quería ser un guerrero y participar en las Cruzadas, por otra parte era bastante dado a la bulla callejera y participaba en las fiestas nocturnas de la ciudad. Por otra parte, despreciaba a los leprosos y posiblemente a los mendigos. Estaba sirviendo al servidor, a lo mundano, a lo temporal; San Ignacio podría haber dicho de él que estaba bajo la bandera del señor temporal (esto los que hayais hecho Ejercicios Espirituales lo comprendereis bastante bien).

Esa pregunta que le hizo el Señor le hizo replantearse muchas cosas. Pero hubo otro hecho fundamental en estos primeros tiempos. Un dia Francisco se encontraba en las ruinas de una ermita mirando a un crucifijo y escuchó a Dios diciendole "Francisco, repara mi Iglesia". Se sintió interpelado a reparar esa ermita, aunque en realidad no se trataba de que reparase una iglesia en concreto, sino de que reparase la Iglesia, con mayusculas. La ermita era san Damián.
A partir de aquí comenzó un recorrido de conversión que duró hasta su muerte, en 1226 donde hizo auntenticos prodigios además de fundar las tres ordenes franciscanas.
Pero yo quería reflexionar sobre los dos elementos que considero principales en san Francisco y que se pueden extrapolar a nuestros dias: el amor a Dios y el amor al prójimo.

Aunque suene a frase hecha de tantas veces que la hemos escuchado, que Dios nos ama es una realidad, algo que si prestamos atención es palpable. Su amor es eterno pues ya desde antes de crear el mundo pensaba en nosotros y nos estaba amando, como dice la Escritura: Él nos amó primero. Pero además nos amó hasta el extremo, llegando al punto de entregar a su propio Hijo para que lo crucificaran (aunque posteriormente lo resucitó). Pero el amor es algo que debe ser bilateral, no unilateral. Si tu amas a una persona y resulta que esa persona no te ama a tí, o pasa al revés, uno de los dos se siente dolido. Dios nos ama con todo su Ser (por tanto, infinitamente), por lo cual se puede decir que si alguien no le corresponde, no le ama, el dolor que Dios siente es infinito.
Esto san Francisco lo comprendió hasta tal punto que llegaba a llorar cuando pensaba en tantos hombres que si, acudían a la Iglesia y posiblemente cumplian con los preceptos de la Iglesia, pero que habían cerrado su corazón al Amor de Dios. Algo parecido a lo que ocurría en Israel con los fariseos, no os penseis que los fariseos eran personas malisimas que solo pensaban en hacer el mal; no, nada de eso, posiblemente eran buenos, cumplían toda la Ley, pero en su corazón no amaban a Dios.

Francisco comprendió que debía cambiar su orientación vital, debía de dejar de lado al servidor para amar al Amo puesto que no se puede amar a dos señores al mismo tiempo ya que se rechazará a uno en favor del otro. San Francisco se convirtió en un hombre de oración, en alguien que volcó toda su vida hacia Dios viendo con los ojos de Cristo, bendiciendo con las manos de Cristo, sintiendo los sufrimientos y alegrias de Cristo y llegando a experimentar en sus propias carnes las llagas de la Pasión de Cristo. Fue el primer estigmatizado. Si hoy celebramos a san Francisco, si hoy tantas personas (incluso no cristianas como Gandhi o personas que no son creyentes) admiran al Poverello es debido a que supo comprender el mensaje evangelico pasando del Evangelio a la Vida y de la Vida al Evangelio y sobre todo, debemos tenerlo muy presente, supo amar a Dios sobre todas las cosas haciendo de Jesucristo el centro y motor de su vida.

El segundo punto es el amor al prójimo, lo cual se puede ampliar al amor a todas las criaturas. Toda la persona de Jesús de Nazareth está volcada al amor a los hombres, amandoles de tal modo que entrega su propia vida por amor. No fue un fracaso, como aseguran algunos, sino que fue una entrega ya que como Dios podía haber eliminado a sus perseguidores solo con mover un dedo. Pero es Dios y es Misericordioso y quiso cargar con todos los pecados de los hombres para redimirnos con su sangre.
Esto san Francisco también lo comprendió muy bien (aunque hay quien piensa que era tonto, en realidad era muy inteligente, aunque también muy humilde). Se dió cuenta de que debía amar a las Criaturas, entregandose especialmente a los mas desfavorecidos, entre los que se encontraban aquellos que anteriormente despreciaba, los leprosos. Seguramente reflexionó mucho sobre aquel pasaje evangelico que dice: " lo que hicisteis con uno de estos mis pequeños, Conmigo lo hicisteis" y se replanteó muchas cosas. Comenzó a ver en el rostro de los leprosos, de los pobres el rostro de Jesús y empezó a amarlos. A partir de entonces se convirtió en un gran amigo suyo.
Pero san Francisco no veía como hermanos solo a los leprosos y los pobres. Aparte de fundar una primitiva pequeña comunidad de frailes (según se le iban acercando jóvenes interesados en su modelo de vida) supo amar a todos los hombres, a los cristianos pero también a todos los seres humanos sin distinción. Al respecto quería hacer una pequeña reflexión.

Hoy en dia se critica mucho a la Iglesia, especialmente a los sacerdotes. Constantemente se oyen voces discordantes incluso por parte de católicos. Esto a mí me entristece por un motivo, no sabemos ser humildes, creemos que solo lo nuestro es lo mejor y lo que los demás hacen está mal, aparte de que muchas veces caemos en el vicio de generalizar. En el tiempo que vivió san Francisco posiblemente la situación interna de la Iglesia era peor que ahora, había demasiada tensión entre los señores feudales y los miembros de la Iglesia, posiblemente había clérigos y frailes que no vivían en un espiritu auntenticamente evangelico y san Francisco ¿Qué hizo? ¿les críticaba sin mas como se hace hoy en dia? NO, hablaba con aquellos que lo estaban haciendo mal conminandoles a cambiar, oraba por ellos, no destruía sino construía. De ahí que Francisco reparó la Iglesia.
Luego está también un episodio que debo reconocer me encanta. Ocurrió durante su visita a Tierra Santa, cuando predicó el Evangelio al Sultán. No le convenció, pero debió de marcar profundamente al musulmán hasta el punto de que aseguró "si todos los cristianos fueran como Francisco, sería muy facil ser cristiano" (algo parecido a lo que dijo Ghandi: "si cada cien años hubiera un Francisco de Asís, la salvación de la humanidad estaba asegurada"). Esto a mi me hace reflexionar sobre cuantas veces criticamos al diferente, al que no es cristiano o incluso a aquel que siendo cristiano pertenece a otra confesión (anglicano, ortodoxo). San Francisco no críticaba al diferente sino que lo amaba, oraba por él y le predicaba la palabra de Jesús proponiendole el camino de salvación.

Y por último, está el amor a las Criaturas, es decir el amor a la Creación entera. San Francisco amaba al hermano sol, a la hermana luna, a la hermana alondra y al hermano agua. Veía en toda la naturaleza la obra creadora de Dios, todo le evocaba a Dios y lo amaba como tal. No era un ecologismo barato sino un verdadero amor a la Creación en cuanto a obra de Dios. No era tampoco un panteismo en plan "todas las cosas son Dios" sino que veía a Dios en todas las cosas porque veía su obra creadora.
Creo hermanos mios que es vital para nosotros comprender estas cosas e intentar que nuestra vida cristiana se asemeje a la de san Francisco de Asís (que, en definitiva, es asemejarse a Cristo). Puede que tu, amigo lector, seas jesuita, carmelita, o puede que seas ortodoxo, o agnóstico... pero el mensaje de san Francisco está destinado a toda la humanidad. Es un mensaje atemporal, sin fronteras y si cada uno de nosotros ponemos nuestro granito de arena podemos hacer de este mundo un lugar donde reinen la paz y el bien.

miércoles, 20 de junio de 2012

Relato de mi vocación franciscana

Cómo muchos de los que leéis este humilde blog sabéis, el pasado domingo día 3 de junio profesé como franciscano seglar, en la iglesia del convento de la Inmaculada y San Pascual, en Madrid.
Se trata de una profesión temporal, por un año, de cara a tener una mejor formación con el objetivo de profesar de forma perpetua a otro año, si Dios quiere. Es bastante largo, pero os animo a leerlo entero.

La Orden Franciscana Seglar fue fundada por San Francisco de Asís. Es la tercera Orden que el Poverello fundó. Pueden ser franciscanos seglares tanto laicos como sacerdotes diocesanos. Un franciscano seglar se compromete a vivir el Santo Evangelio a la manera de San Francisco de Asís viviendo en el mundo pero no siendo del mundo. Un franciscano seglar es, tal como lo define el propio santo, un penitente. Esto no significa que deba ponerse un cilicio o se tenga que dar latigazos, sino que está en conversión permanente, eso es lo que significa penitencia: conversión. San Francisco habla de cuan dichosos son aquellos que hacen penitencia, que se convierten volviéndose a Cristo. Algún día hablaré, explicandolo mejor, sobre lo que es un franciscano seglar. Hoy me gustaría dar mi testimonio cristiano y franciscano. Siempre he tenido la idea de mostrar ese testimonio, pero hasta hoy no había pensado en plasmarlo por escrito, aunque algunos lo habéis escuchado en mas de una ocasión.

Nací en el seno de una familia católica. Mi abuela y mi tía-madrina eran muy cristianas, igual que mis padres. Ellos me inculcaron la fe. Especialmente recuerdo cuando con pocos años me quedaba en aquella casa, con mi abuela, por la noche y rezábamos antes de ir a dormir, me contaba historias de cuando era joven, de un hermano y un cuñado suyos que fueron sacerdotes (tengo, por tanto, dos tío-abuelos sacerdotes por parte paterna y, por parte materna, una tía lejana que es carmelita). Mis padres siempre me llevaron a misa. Siempre me llamó la atención la celebración de la Eucaristía, de hecho con unos seis o siete años, en la cocina de aquella casa, estando en compañía de mi tío quien se ponía a comer pan con jamón y un vaso de vino, yo cogía una miga de pan, le daba una forma redonda, la mojaba con el vino, hacía un gesto parecido al sacerdote y comía. No se si esto querrá significar algo, o simplemente es una acción infantil sin más, pero lo llevaba a cabo con bastante solemnidad.
Sin embargo yo la Primera Comunión la hice casi de rebote. Esto fue porque, estando en el patio del colegio, se me acerca un día un amigo y me dice "Oye ¿te apetece venirte a Catequesis?" y yo le pregunté "¿Qué es eso?" y me dijo "tu ven y verás". Total que fui, estuve yendo dos años a Catequesis y, con nueve años, tomé la Primera Comunión. Con esa edad me encantaba ver la película Marcelino Pan y Vino e iba por el colegio diciendo a los profesores "quiero ser santo" y una profesora me preguntó "¿No será porque has visto la película El Santo"? y yo "pos no". También me encantaba leer unas vidas ilustradas de San Tarsicio y de San Francisco de Asís, además de los cuentos de Fray Perico que los que nacisteis en los ochenta recordareis. 

En Santoyo hubo, en tiempos, un convento franciscano que fue abandonado tras la desamortización de Mendizabal. En él había vivido un fraile santoyano llamado Pedro. Quizá escuchar historias sobre los frailes de este convento me hizo coger cariño a la Orden Franciscana. Cuando era pequeño vivían personas que sus abuelos habían conocido el convento y a aquellos frailes. 

Sin embargo fui creciendo y, debido a una circunstancia, hubo una temporada donde no creía, o al menos pensaba que era ateo. Fue entre los doce y los catorce años. Quizá fue motivado a que desde los diez años estaba sufriendo acoso escolar, no lo sé. El caso que no le veía sentido a nada pese a que notaba que debía haber alguien protegiéndome. Tenía una sensación contradictoria. Por otra parte yo seguía yendo a misa con mis padres. Especialmente me encantaba cuando íbamos en verano al Monasterio de San Lorenzo del Escorial, aquel lugar tenía algo muy especial. 
Fui recobrando la fe, lo que ocurre es que yo creía pero a mi manera, en plan "Jesús, tu estate en esa esquina, pero no me molestes". Con quince años me fui volviendo un poquito rebelde. En el pueblo comencé a beber, me cogí mis primeras borracheras. Por otra parte en aquella época también caía en el vicio de la masturbación, algo de lo cual llegué a ser, aunque cueste reconocerlo, un esclavo. 

Fueron pasando los años. El acoso escolar lo padecí hasta los dieciséis años. En Madrid aun no salía de fiesta, pero cuando iba al pueblo si. Yo pensaba que me divertía, aunque a día de hoy me doy cuenta de que en realidad era una falsa ilusión que me estaba creando. De alguna manera el alcohol se había convertido para mí en una evasión de mi realidad. 
Entré en la universidad.  Cursé tres años de Historia en la Universidad Complutense. En aquel lugar choqué pues era un ambiente distinto a mi, muy politizado. Por otra parte no sabía que había un grupo juvenil de creyentes que se reunía en la capilla, por lo cual fueron años donde estuve bastante solo, en ese sentido. Sin embargo en Madrid comencé a salir de fiesta, con amigos del colegio (pues los tenía, claro que si). También en la capital española comencé a cogerme bastantes borracheras y a adquirir un comportamiento con el que no estaba contento. Me volví demasiado personalista, no veía mas allá de mis narices. Iba por la calle viendo en los demás a bultos que debía esquivar. Por otra parte me volví rebelde porque me decían "no te emborraches" y yo lo hacía, de hecho salía para emborracharme, no para divertirme. Así pasaron unos años, desde el 2000 al 2004. Yo seguía yendo a misa y creyendo, sin embargo a Dios le tenía en un segundo plano en mi vida.

Llegó el curso 2003/2004. En año y medio sucedió un acontecimiento que cambió mi vida. Dios pasó a ser una persona viva para mí, tuve un encuentro personal con Jesucristo vivo y resucitado. Pero iré contando poco a poco el proceso.
En noviembre y en la nochevieja de 2003, en Madrid y en Carrión de Los Condes, corrí serio peligro. En la primera "casualmente" me encontré con un vecino, en la zona de fiesta, que viendo mi estado ebrio profundo me acompañó a casa, Dios sabe lo que podría haberme ocurrido de haber caído en manos de algún indeseable. En nochevieja salí de fiesta con mis amigos del pueblo por la localidad palentina de Carrión de Los Condes y también me pillé una moña brutal. Hasta tal punto que no se me ocurre otra cosa que ir al final del pueblo y tumbarme en un páramo, junto al río. "Casualmente", también, pasaron dos muchachos que, para nada tenían que pasar por ahí, era un punto alejado del pueblo y de la zona de fiesta y allí no tenía que ir nadie para nada, y menos en una noche heladora como aquella, y me recogieron. Yo estaba, además de con la embriaguez, con hipotermia. Quizá si hubieran tardado un poco mas habría muerto.

Aquello me interpeló. Pasé los primeros meses del año pensando en que estaba haciendo con mi vida. No le veía sentido a nada. Estaba a disgusto haciendo Historia (por causas que no vienen a cuento), hacía cosas que sabía no debía hacer, algo debía cambiar pues yo no estaba contento, sino cada vez mas amargado. Me sentía como en el fondo de un pozo muy profundo, sin escapatoria. Decidí cambiar de estudios y me fui a otra universidad a estudiar la Licenciatura en Humanidades. Eso conllevó cambio de residencia. Conocía al párroco de aquel lugar desde pequeño y le dije que me gustaría hacer Catequesis de Confirmación, pues aun no me había confirmado. Era septiembre de 2004. Comencé a ir con el grupo de jóvenes de la parroquia, a Catequesis, a misa (donde cantaba en el coro), a jugar al fútbol, al cine, etc. Me confesaba periódicamente. Recuerdo que al principio sentí sana envidia por un chico de la parroquia, a quien tengo por mi mejor amigo de allí, que era recién converso y veía en él una fe pura, limpia, cristalina, algo que me interpelaba a cambiar para parecerme a él lo máximo posible. Volvía a sentir en mi aquellas ansias de mi infancia por ser santo. 
Llegó febrero de 2005. La parroquia organizó aquel año la Jornada Diocesana de la Juventud. Primero hubo una misa en la iglesia y después fuimos a un colegio cercano, donde iba a haber Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento y, al amanecer, misa con el Obispo. Creo que es algo que no se debe hacer (probable abuso litúrgico) pero proyectaron, en donde fue la Adoración, un vídeo de peregrinaciones diocesanas. Fue de tal manera que la sombra del Santísimo quedaba dentro de la fotografía, parecía que estaba en cada una de las imagenes como si hubiera estado allí en esos momentos. Pero además en cada imagen ponía "Allí donde habeis ido, yo he estado con vosotros". Aquello me interpeló, me di cuenta de que en cada momento de mi vida Dios había estado conmigo, en las alegrías y las penas, en los gozos y las tristezas, siempre. Cuando estaba con mis amigos, cuando sufría el rechazo de otros niños. Siempre. Y lloré. No se exactamente cuanto tiempo, pero pasé un buen rato llorando, allí, delante del Señor. Aquella noche cambió mi vida, empecé a ver que todo tenía un sentido, que había una respuesta a los interrogantes que yo lanzaba al aire.

Siempre había rezado, incluso en tiempos en los que era un descreído. Pero fue en este momento cuando comencé a orar con todas mis fuerzas. Iba a diario a misa, siempre media hora antes para rezar. Fui a unos ejercicios espirituales, aquí en Madrid, en los que nevó. Por otra parte 2005 era el año de la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia y decidí ir, la Diócesis iba a organizar una peregrinación. Fueron días de mucho gozo espiritual. Sobre todo se me quedó grabada la Vigilia junto con el Papa allí, en Marienfield, con millones de personas a mi alrededor. Yo me preguntaba si estábamos locos. Amenazaba tormenta, hacía mucho frío (de hecho no he vivido noche mas heladora que aquella) y sin embargo estábamos allí, con un señor de unos ochenta años que acababa de ser nombrado Papa, pues Juan Pablo II había muerto meses antes.Volví a Madrid y empecé a plantearme si tal vez Dios me estaría llamando a implicarme de alguna manera mas fuerte en la vida de la Iglesia, a servirle entre los hombres dedicando mi vida a ello. Fueron pasando los meses. En 2006 fuimos a Valencia varios amigos de la parroquia porque venía el Santo Padre, a la Jornada Mundial de las Familias. En septiembre fuimos a la peregrinación diocesana a Guadalupe. Durante aquel curso, además de cantar en el coro, comencé a ayudar en la misa junto con mis amigos, los sábados por la tarde. También durante aquellos meses comencé a pensar si tal vez Dios me quería como fraile. Siempre había tenido mucho cariño a los frailes, lo que pasa que no acababa de verme dentro de un convento.

Ojo, en estos años no es que yo dejase de salir de fiesta, seguía yendo con mis amigos, sobre todo en el pueblo. Si, alguna vez caí de nuevo en los viejos errores, la diferencia era que ahora quería enmendarlos y pedía perdón a través del Sacramento de la Reconciliación. Confesarse no significa "bah, peco porque me voy a confesar" sino "voy a tratar de no pecar. Ahora, como el ser humano es débil, puedo caer, en ese caso me confesaré". Son dos cosas muy distintas, aunque los que no son creyentes se piensan que los cristianos no acogemos a lo primero, pero es mentira.
Llegó el mes de febrero de 2007. Yo había estado medio saliendo con una chica. El tema estaba en que quería que ella fuera mi novia, pero me daba corte decírselo. Fue entonces cuando se lo comenté, que me gustaba y que si quería ser mi novia, me dijo que no (de una manera mas fina "tu te mereces algo mejor", lo que viene a ser "yo me merezco algo mejor que tu", pero bueno, ya conocemos la lógica femenina). Fue entonces cuando sentí que Dios me llamaba a algo mas. Por entonces me aficioné a leer libros de Teología, algo que despertó la curiosidad de mi párroco. Me decía "¿Por qué te interesa tanto la Teología, hermano?" y yo no sabía que decirle. Hasta que un día se lo comenté "Hermanillo, creo que Dios me llama para ser sacerdote". Es curioso porque anteriormente una persona ya me había dicho que tenía cara de cura, y otros que me veían como sacerdote, sin embargo yo me negaba. Lo veía demasiado sacrificado y algo que podía complicar mi vida, además no me sentía digno de aquello. Sin embargo, durante los meses siguientes aquello siguió moviendo mi alma y, tras hacer la Confirmación, fui a hablar con el Rector del Seminario. Me dijo "Tu historia es la típica historia de vocación, ven al Seminario". Sin embargo yo quería terminar mi carrera, me quedaban algunas asignaturas pero que debía hacerlas el curso siguiente. Por tanto estuve un año de Introductorio, mientras finalizaba mi carrera.

Pero, a la vez, otro sentimiento albergaba mi alma. Quería ser franciscano seglar ¿Os acordáis cuando dije que me planteaba si ser fraile? yo nunca había oído hablar de la Orden Franciscana Seglar. Pero en aquellos primeros meses de 2007 había estado investigando y descubrí que existía una Tercera Orden Franciscana que albergaba a laicos o a sacerdotes diocesanos. Decidí que quería ser franciscano seglar, lo que ocurre es que el Rector me conminó a ser primero sacerdote y luego ya vería porque "no sabes aun lo que eso significa".

En julio de 2007 fui a Tarragona con el Introductorio y en agosto a Roma con la Diócesis. Fueron momentos de gran gozo, especialmente la peregrinación diocesana. Sobre todo recuerdo el día que estuvimos en Asís, para mi fue muy especial: dormimos al aire libre, por la mañana en el rezo de Laudes cantaron, en pleno bosque, el Cántico de las Criaturas, luego visitamos la Básilica de San Francisco (donde tuvimos la misa) y estuve rezando un buen rato delante del sepulcro del Santo. Después visité la Iglesia donde está enterrada Santa Clara, recuerdo que le pregunté al Obispo si estaba incorrupta, pues la máscara de cera parecía que era su cara realmente.

Entré en el Seminario en septiembre de 2008. Estuve hasta marzo de 2009. Fueron meses muy buenos, guardo buen recuerdo de ellos. Aunque cometí errores, demasiados errores. Creo, en palabras de mi párroco, que no estaba maduro para ello. De aquellos polvos de mi infancia vinieron los lodos de mi estancia en el Seminario. Por razones varias salí de allí. Yo había dado un giro completo a mi vida de tal manera que, anticipadamente, ya me veía celebrando el Cantamisa, en Santoyo. Recuerdo especialmente mi tía en aquel tiempo diciendome "ya verás que bonito cuando seas cura y ondee la bandera en el pueblo porque vas a celebrar la primera misa". En fin, yo había entregado toda mi vida, mi futuro, al sacerdocio y, cuando salí del Seminario, me vi desnortado, casi perdido de no ser porque me apoyé en mi párroco, quien tantas veces ha estado a mi lado. Mi padre decía que quien tiene un sacerdote amigo tiene dos veces un amigo, y en mi caso es algo real, tanto por el cura de Santoyo, mi párroco (a veces digo en broma que primero es mio y luego de los demás xD) y los demás amigos sacerdotes que tengo, sobre todo los que estuvieron conmigo en el Seminario.
Al principio lo pasé bastante mal, fue un varapalo para mí bastante grande. Llegó el verano y un día, yendo a Jesús de Medinacelli, donde iba desde pequeñito los viernes (aunque nunca he ido el primer viernes de marzo, no me gusta demasiado lo que se monta ese día) y vi un cartel donde hablaba de la Orden Franciscana Seglar, en ese lugar existe una Fraternidad de esta Tercera Orden fundada por San Francisco. Mandé un email interesándome por ingresar en la Fraternidad. Pasé unos primeros meses de acercamiento y, en abril de 2010, realicé lo que se conoce como Rito de Admisión. En este te imponen la Tau (que, por cierto, pedí me impusieran una que me había regalado una amiga que, al poco de dármela, ingresó en un convento como monja clarisa), te dan la Regla y el Evangelio.
A partir de ahí son dos años de formación tanto inicial (los que íbamos a profesar) como con el resto de la Fraternidad, en dos días diferentes. 

En general han sido dos años de formación francamente buenos. En el sentido franciscano fui conociendo la Orden Franciscana Seglar. Era lo verdad lo que dijo aquel Rector, pues la Orden es mucho mas de lo que yo me imaginaba y de lo que podía haber leído en Internet, medio al través del cual apenas conoces sobre ella. Lo que importa al final como en toda vida cristiana, es la vivencia. También profundicé en la vida de la Fraternidad, en el conocimiento de San Francisco, de Santa Clara y otros santos franciscanos. Fui a convivencias como las de Estepa, donde conocí a buenos hermanos y donde, curiosamente, me reencontré con alguien que había estudiado en mi colegio, varios años mayor que yo.

Pero este último año he vivido otros acontecimientos que me han ido marcando. El principal fue la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, celebrada el año pasado.Trabajé en ella como voluntario, en el área cultural. Sobre todo recuerdo, como no, la noche de Cuatro Vientos, con aquella tormenta que cayó sobre Madrid. Parecía que Dios quería que demostrásemos que eramos fieles al lema de la Jornada "fieles y arraigados en la fe, firmes en Cristo". Pero, en una de las misas, me vino la idea "¿Y por qué no diacono permanente?". Es decir, comencé a plantearme el diaconado permanente. San Francisco no había querido ser sacerdote, fue diacono. Encima ese verano, en el lugar donde veraneo, conocí a un diacono permanente.

Total que he pasado este año con la cabeza mitad en el Máster en Historia y Ciencias de la Antiguedad que he realizado y mitad en la idea del diaconado permanente. La verdad que ha sido un curso que me ha costado un poco, no se si hay profesores creyentes en los departamentos de Historia Antigua, supongo que los habrá, pero desde luego me he encontrado con algunos que daban muestras patentes en clase de su ateismo, y eso me lo hizo pasar mal. Pero mi fe no se ha tambaleado ni un ápice. De hecho ha salido reforzada. 
Pero bueno, vayamos con la idea del diaconado. A lo largo de estos meses fui dando vueltas a la cabeza con esta intención de ser diacono. De hecho he llegado a la conclusión de que tengo vocación clerical, de que he nacido para servir a Dios como clérigo. Sin embargo en Semana Santa un amigo, gran amigo, que es seminarista de la Diócesis donde veraneo, me dijo "ya, pero si tu quieres ser célibe, tal como me dices, y diacono permanente... para eso hazte sacerdote". Total que otra vez comenzó a brotar esa vieja idea en mí. Además por entonces escuché acerca de la importancia de estar atento a las señales que aparecen en la vida. Sin embargo en Semana Santa ver a aquel diacono permanente predicar y, sobre todo, presidir una procesión me interpelaba. 

El 3 de junio realicé la Profesión Temporal. Esto quiere decir que ya soy profeso como franciscano seglar, lo que pasa que tengo que seguir un año mas de formación para realizar la profesión perpetua (esto no es necesario normalmente, pero en mi caso si). Fue un día muy especial, desde entonces he adquirido el compromiso evangélico de seguir los pasos de San Francisco viviendo el Santo Evangelio tal como él lo vivió. No hace falta decir que desde entonces soy muy feliz.

Lo que ocurre, y tal vez por eso me haya venido la necesidad de escribir este testimonio de mi vida. Es que me ha vuelto a venir esa idea del sacerdocio. Imagino que ahora deberé discernir, de nuevo, sobre si es la vocación que Dios tiene para mí. De momento yo lo que quiero es ser un buen franciscano seglar, especialmente porque quiero y deseo con toda mi alma ser santo. Creo que he nacido para ello, aunque no por eso me creo mejor que nadie, al contrario, creo que cualquiera es mejor que yo. Quiero terminar el Máster, que voy a tardar por circunstancias un año mas, pues quiero ser historiador, sobre todo de cara a combatir las mentiras que se dicen sobre Cristo y los primeros cristianos amparándose en noveluchas tipo Código Da Vinci (aunque quienes defienden esas teorías dicen que no). Quiero seguir formándome como franciscano seglar y profesar, ya de manera perpetua y definitiva el año que viene. Quiero seguir yendo a Crónica Blanca, donde comencé a ir este año, creo que puedo colaborar en medios de comunicación pues tengo algo que aportar. Pero sobre todo tengo esa meta, la santidad. No sé si volveré a retomar la vía sacerdotal en mi vida, aunque en mi alma siento que Dios me está llamando por ese camino. Solo tengo claro, ahora mismo, que debo confiar en Dios, que debo dejarme guiar por Él y, si algún día retomo ese camino, no debo cometer los viejos errores del pasado.

Peregrino, a donde vas, si no sabes a donde ir, peregrino, por un camino que va a su fin... eso dice una canción que siempre me ha gustado mucho. Yo ahora mismo desconozco a donde voy, pero sé de quien me he fiado y, como el de la canción, digo "solo Él, mi Dios, que me dio la libertad, solo Él, mi Dios, me guiará...".



lunes, 11 de junio de 2012

Zarautz y Getaria, dos bellos pueblos guipuzcoanos

Retomo mi relato de aquellos dias que pasé en San Sebastián. El tercer dia me desperté a las 9:30. Tras rezar láudes bajamos mi madre y yo a desayunar. Posteriormente cogimos un autobús con rumbo a Getaria.

Este es un pueblo pequeñito, aunque tiene una iglesia bastante grande. Me recordó en ese aspecto a Santoyo pues en mi pueblo ocurre lo mismo. Me impactó porque la calle principal la recorres bajando hacia la iglesia y el efecto me resultó llamativo. Estuvimos recorriendo sus calles y tomando un café junto al mar.

Después fuimos andando, por el paseo marítimo, hasta Zarautz. Ibamos a haber comido en el restaurante de Arguiñano, pero al ser dia festivo estaba lleno así que paramos en el Restaurante La Perla, De primero ensalada de endivias, queso roquefort y nueces, de segundo carrilleras de cerdo.
Zarautz tampoco es un pueblo demasiado grande, o al menos es la impresión que me dio, dimos un paseo pero regresamos bastante pronto a San Sebastián, además al dia siguiente madrugabamos para volver a Madrid, por lo cual no podiamos estar hasta muy tarde despiertos.

Cuando llegamos a Donosti estuvimos en el hotel un rato, yo me fui a internet y luego a recorrer el hotel pues no lo había visto del todo. Estuve también un rato tomando una cerveza sentado en la terraza.

Por la noche dimos un paseo por la playa de La Concha y luego fuimos a cenar de pintxos, pero como no queriamos volver tarde estuvimos en Txoco Pintxo. Le dije al camarero que cuando volviera a San Sebastián le hariamos una visita de nuevo, así que si algún dia vuelvo tendré que cumplir la promesa.

Estuve, una vez me duché, mirando cosas en internet y fuimos a dormir. Al dia siguiente nos levantamos a las 6:30 pues había que estar pronto en la estación. Ese dia desayunamos allí. Durante el viaje fui oyendo música y viendo el paisaje. Siempre me ha llamado la atención la diferencia entre los montes guipuzcoanos y vizcainos con los aledaños a Vitoria, que son mas bien páramos castellanos.

Era dos de mayo, así que cuando llegamos a Madrid yo me fui con unos amigos con los que había quedado por la tarde a disfrutar un poco de las fiestas de la ciudad. Al dia siguiente de vuelta a la universidad. Decir que mi paso por la Complutense en el Máster ha sido raro, porque he tenido casi mas dias de descanso que de clase ya que una semana al mes teniamos libre por cuestiones de logística, luego los puentes y la Semana Santa.

Ahora habrá que preparar los exámenes y entregar los trabajos. Veremos que tal se da. He dejado el TFM para otro año porque quiero prepararlo con calma y bien. En septiembre tengo que entregar además algunas cosas.

viernes, 8 de junio de 2012

Hondarribia, un bello pueblo a orillas del Cántabrico

Prosigo con el relato del viaje que realicé a San Sebastián hace un mes.

Hondarribia, desde la Bahía de Hendaya


El tercer día me levanté a las 9:30, recé Laudes y estuve orando un rato mientras mi madre se despertaba. Desayunamos en la cafetería del hotel y a las 11 de la mañana cogíamos un autobús que iba directo, por la autopista, hasta Hondarribia. Llegamos a una plaza céntrica, cercana a la calle San Pedro.

Nos recibió un conjunto de casas que a mi me dio la sensación de haber recibido influencia tirolesa. De hecho, hace diez años estuve en El Tirol y las casas de Hondarribia por su arquitectura me recordaban a las de aquel lugar austriaco. No son todas las casas iguales ya que hay diferentes formas y tonos, pero todas responden a un mismo modo arquitectónico que se repite a lo largo del pueblo.

Recorrimos la zona antigua, calles estrechas aunque alguna plaza bastante ancha. Vimos las iglesias de La Asunción y de San Francisco de Asís y el Parador. Cerca de este estuvimos tomando un café y luego seguimos recorriendo el pueblo. Salimos fuera de las murallas por una de las puertas. Después nos fuimos al paseo marítimo, donde estuvimos comiendo. Un amigo de allí me había recomendado varios restaurantes, pero ninguno estaba, o eso creo, al lado del mar y mi madre quería comer junto al mar, así que nos metimos en la taberna Kai Zaharra, junto a la bahía de Txingudi. De primero comí risotto, después pato confitado y de postre torrijas. Se puede decir que comí bien, pues mi paladar quedó bastante contento. Tras la comida un chupito, que además ese día me hacía ilusión invitar a mi.

Antes de comer quise haber visto la iglesia de La Marina, pero estaba cerrada. Todos los años en esta iglesia hacen una misa funeral por el niño que comenté en un post anterior, Jokin Ceberio, que era de Hondarribia. Paseando por las calles no podía dejar de imaginar lo que ese chaval tuvo que sufrir allí mismo, pues el acoso escolar que sufrió no ocurrió solo en el instituto sino también en la calle, por ejemplo durante la festividad del Alarde. Hubiera ido al cementerio a orar por él, pero al estar con mi madre pensé que tal vez no fuera conveniente, algún día si Dios quiere volveré solo e iré a orar y a llevar un ramo de flores a su tumba.

Estuvimos paseando por toda la bahía llegando hasta un punto donde se divisa tanto Irún como Hendaya. De haber estado mas días en San Sebastián hubiéramos cogido un barquito que te lleva hasta la ciudad francesa, siempre he tenido curiosidad por esta ciudad.

Casco histórico de Hondarribia


En Hondarribia estuvimos hasta las cinco de la tarde pues queríamos ir al cine. Siempre que voy a una ciudad me gusta ir al cine con la gente de allí, por pura sociología. Eso de decir "mira, estoy en el cine con los donostiarras", por ejemplo. Decía mi sabio padre que no solo se aprende viendo museos y monumentos, sino también compartiendo la vida de las personas de aquellos lugares por los que pasas, sea yendo a ver las tiendas, ir a los bares típicos (no los turísticos, sino donde va la gente de allí), al cine, al fútbol, etc. Si mi amigo hubiera estado me hubiera gustado ir al partido Real Sociedad-Racing de Santander que justo era la tarde que llegué a San Sebastián, pero tal vez otra vez. Aunque, sinceramente, Anoeta no me llama la atención tanto como el viejo Atotxa.
En el cine estuvimos viendo "Los Pelayo", una película donde actúa, entre otros, Lluis Homar. Trata de un señor que tiene el sueño de hacerse rico con los casinos y convence a sus hijos para llevar a cabo una idea que ha tenido, aunque eso le va a llevar a enfrentarse con el dueño de un casino en concreto que le considerará persona non grata.
Por cierto, el autobús que nos trajo de Hondarribia paró al lado del cine, nos lo había dicho el conductor. Está bastante cerquita de la universidad. La última vez que había estado por esa zona fue con mi tía Paulita de camino a Lourdes.

Acabó la pelicula y como ya era la hora de cenar y había hambre nos fuimos de pintxos, a confraternizar con los donostiarras. ¿Cómo estaba la plaza? abarrotá, decía uno, pues los bares estaban abarrotados, era difícil entrar en ellos. Tras mirar en unos cuantos nos decidimos por el bar Platero. Nos pusimos finos pues nos sirvieron pinchos de croquetas, emperador, albóndigas, chile y chistorras regados por una cerveza y, posteriormente, un txacolí. Estaba bastante bueno todo, especialmente el emperador, parecía que lo acaban de pescar pues estaba muy fresco.

De este bar me llamaron la atención algunos detalles en forma de cartéles, os imaginareis cuales, pero bueno creo que lo mejor es rezar por esas personas. Además quienes nos sirvieron, independientemente de su ideología, fueron bastante amables. Recuerdo una vez en la Plaza de la Blanca Paloma, en Vitoria, unos chavales que llevaban estética borroka y, en un restaurante, también nos atendieron bien aunque se dieron cuenta de que no eramos vascos. Yo creo que en general la gente si les tratas con amabilidad son amables. Siempre me han hecho gracia esos que se quejan de que en Barcelona, por ejemplo, les hablan en catalán. Yo nunca he tenido problemas al respecto, si me han hablado en catalán o euskera les he dicho "perdona, no soy de aquí, por ello no entiendo vuestra lengua ¿me podrías hablar en castellano, por favor?" y cambian el registro sin ningún problema. Todo en la vida es tener educación y cortesía.

Salimos del bar, nos fuimos hasta el hotel y yo me quedé un rato conectado a Internet. Después a la habitación, ducha, orar un poquito y a dormir con la radio puesta.

miércoles, 6 de junio de 2012

Un dia en San Sebastián

Estoy repasando los apuntes que tomé cuando hice en mi viaje a San Sebastián, hace un mes. Tengo apuntes de todos los días, así que los plasmaré por aquí.

El domingo 29 de abril desperté en el hotel que lleva el mismo nombre que la ciudad. Lo primero que hice fue rezar laudes, con el monte Igueldo al fondo, y un poquito de oración. Tras lavarme bajé con mi madre a desayunar a la cafetería del hotel. Zumo de naranja, café con leche y tostadas, muy rico pero bastante caro. Mientras desayunaba estuve hojeando el Diario de Guipuzkoa viendo sobre todo las noticias sobre el juego de la pelota y también sobre las traineras, dos deportes que me gustan bastante. Cómo curiosidad decir que o el domingo o el lunes en el periódico venía una noticia sobre que unos traineros de Hondarribia habían ganado la competición.

Salimos a la calle. Era un día bastante soleado y bajamos a la playa de Ondarreta. A nuestra izquierda se divisaba perfectamente la playa de La Concha con el pináculo del Buen Pastor y la escultura del Sagrado Corazón al fondo. Nosotros nos encaminamos al funicular que sube al monte Igueldo. Tanto el edificio como el propio funicular conservan ese sabor a cosas antiguas que a mi tanto me gustan. Precisamente en 2012 es el centenario del funicular. Las cabinas son de madera, pintadas en blanco y desde el funicular se ve toda San Sebastián con una vista preciosa.

Cuando llegamos al Monte Igueldo subimos por unas escaleras y ahí estaba el parque de atracciones, también con un sabor añejo que le hace especial. Uno que ha conocido diferentes lugares de recreación (como el parque de atracciones de Madrid, el de la Warner o Disneylandia en Los Ángeles) piensa que tal vez el mas especial de ellos es el del Igueldo precisamente por su antiguedad. No conozco el del Tibidabo, espero ir algún día a Barcelona y conocerlo.

Desde lo alto del monte se divisa toda San Sebastián y parte de Guipuzkoa. Se ve el Sagrado Corazón con el puerto al lado, según creo la zona mas antigua que se conserva en San Sebastián tras el incendio de 1813. Tengo en mis apuntes que aquel día se dio una curiosa coincidencia pues estaba en el lugar cuya catedral se llama del Buen Pastor en el día de la festividad del Buen Pastor.
Desde el Igueldo se aprecia a la perfección la forma de concha que tiene San Sebastián. Aquel día el Cantábrico estaba en calma, algo raro, había barcos y piraguas surcándolo. En el monte había mucha gente tanto en las atracciones como en las cafeterías. Es curiosa la diversidad de matices que se observan desde el Igueldo, el color escarlata del mar junto con los diversos tonos verdosos de los montes guipuzcoanos. Me recordaba a los Lagos de Plivitce, en Croacia, donde estuve el año pasado.

Estuvimos tomando un café allí disfrutando de las vistas. Después bajamos hasta la ciudad y atravesamos Ondarreta y, posteriormente, La Concha para llegar hasta el casco viejo. Pasamos cerca de la iglesia del Buen Pastor pero como ya era la hora de comer nos fuimos al puerto. Elegimos el Restaurante Sebastián, una parrillada de mero y merluza, con muy buen sabor todo, regados por un Txacolí. Era de buena calidad, aunque la terraza un poco incomoda ya que al estar bajo un soportal practicamente las mesas están pegadas. Aunque la mañana había sido soleada se fue nublando a medida que pasó el día y, mientras comíamos, diluvió. Sin embargo cuando terminamos de comer volvió a salir el sol, algo que nos permitió ir hasta el hotel caminando, de nuevo por la playa.

Había que reposar la comida, por ello gran parte de la tarde la pasamos en el hotel, además el tiempo andaba revuelto pues en ocasiones llovió un poco, aunque la noche fue despejada. Yo me bajé al ordenador público del hotel y estuve hablando con amigos por internet.
Subí a la habitación a buscar a mi madre y salimos con dirección al casco viejo, otra vez caminando. Estuvimos deambulando por aquellas calles, muy bulliciosas. Nos sentamos a cenar en un bar de pintxos en la Plaza de la Constitución y después fuimos al hotel en autobús.

Y así transcurrió un día en San Sebastián. En el hotel me duché y luego estuve en la habitación con el portátil viendo El Rey León. Ese fin de semana CUATRO lo dedicó a poner películas de Disney y por la noche pusieron esa película. Me llevó de nuevo a mi infancia pues aun recuerdo el día que, con doce años, fui a verla al cine con mi hermana. Unos cines que estaban en Aluche y que hoy no existen (hay un supermercado en ellos).

martes, 5 de junio de 2012

Jokin Ceberio, cuatro años después


Jokin Ceberio en el Alarde

Importante: Artículo revisado en 2016. En alguna web aparece el artículo original. Se trata de personas que se hicieron eco de mi artículo y también de mi primera colaboración en Infovaticana. Debo informar de que he decidido cambiar algunas cosas pues mi visión sobre el acoso escolar, tras haber investigado esta cuestión, ha cambiado ligeramente. Considero que se trata de un tema demasiado complicado como para enfocarlo desde una visión maniquea. Por ese motivo he decidido eliminar juicios que realicé cuando escribí este artículo por primera vez.  También he modificado ligeramente algunas frases, con el fin de hacerlo un poco mas legible.

El artículo lo escribí en 2008, cuatro años después del suicidio de Jokin Ceberio, un muchacho de Hondarribia que sufría acoso escolar y, ante la dureza de una situación que se vio incapaz de superar (no olvidemos que era un niño, se sintió demasiado solo y desamparado) decidió tirarse por una muralla de su pueblo.

Es largo pero merece la pena leerlo.


Hondarribia, madrugada del 21 de septiembre de 2004

Amanecía en Hondarribia en aquel último día de verano. A esas horas empezaban a despertarse los primeros trabajadores prestos a lo que iba a ser una nueva jornada de trabajo, parecía un día mas. Sin embargo, en aquella ocasión la rutina del bello pueblo guipuzcoano se vio rota por un dramático acontecimiento que causó un gran impacto social entre sus habitantes (mas de 10.000 personas acudirían, días después, a la manifestación en homenaje a Jokin Ceberio Laboa).

Llevaba ya tiempo meditando la decisión, tal vez unos dias, o quizá algunas semanas. Era consciente de lo que aquello significaba, sabía que podía causar dolor a los que le querían, pero él tenía su cuerpo magullado y el alma mortalmente herida por aquellos que lo odiaban.

La noche anterior le había dicho a su mejor amiga "mi reina, yo ya no pinto nada aquí" y puso en Internet el siguiente lema "libre, oh libre seré aunque paren mis pies".

Imagen que aparece en el Txoko de Jokin
Todo comenzó un año antes, en los primeros días de curso. El claustro de profesores del Instituto Talaia de Hondarribia había decidido que durante el horario lectivo los baños estuvieran cerrados con llave, puesto que durante el año anterior varios alumnos habían sido pillados fumando en ellos.

Jokin pidió permiso a la profesora para ir al baño, pues se encontraba con dolor de vientre y no podía esperar a ir a casa. Salió de la clase y se dirigió al primer cuarto de baño que vio, la puerta estaba cerrada. Fue a otro, después a otro. Su desesperación fue en aumento según iba viendo que todas las puertas estaban cerradas, pues barruntaba lo que iba a suceder. Lo intentó, pero no pudo conseguir que le dejasen las llaves de alguno de los servicios. La ley es la ley, le dijeron.

Ya era inminente y fue incapaz de evitarlo, tras notar un olor fétido se palpó los pantalones. Se había hecho de vientre encima. La diarrea le había vencido.

Lo peor llegó cuando le vieron los compañeros de clase. Comenzaron a reirse de él, haciendo alusión a su situación. Aquel día Jokin se fue llorando a casa, pero pensaba que al día siguiente todo volvería a la normalidad, creía en la bondad del ser humano y pensaba que todo quedaría olvidado.

Sin embargo, nada volvió a ser lo mismo. Varios de sus compañeros de clase (y de cuadrilla de amigos) comenzaron a burlarse de él a lo largo de aquel año, a darle las primeras collejas, insultarle y hacerle el vacío en los recreos.

Llegó el verano y Jokin se fue a unos campamentos. También fueron sus compañeros de cuadrilla. Un día fumaron porros (pongo la mano en el fuego convencido de que Jokin lo hizo obligado, recuerdo cuando a mi me chantajeaban diciendo que si no hacía tal cosa, mala por supuesto, me pegarían). El monitor les pilló y llevó a cabo su obligación: avisar a los padres. Envió varias cartas a los padres para informarles. Todos los crios, menos Jokin, interceptaron las misivas y las escondieron.

Unos días después, la madre de uno de esos chicos recriminó a la mamá de Jokin que su hijo "hubiera roto la armonía del grupo de amigos por no esconder la carta" (atención, esta es una de las claves de por qué existe el Bullying, la irresponsabilidad de los padres).

Jokin, durante todo el verano, había sufrido algún intento de agresión y constantes insultos cuando iba por la calle. En una fecha maldita desde lo ocurrido en Nueva York, el 11 de septiembre, finalizaron las fiestas patronales en Hondarribia, con el tradicional "Alarde" (Jokin formaba parte de una compañía musical, de hecho en su última foto aparece vestido con el traje tradicional tocando un instrumento musical).

En aquellos días, la situación se agravó. Sus compañeros de cuadrilla, con la colaboración de otros jóvenes, le sometieron a brutales palizas (en la foto, situada al principio de este artículo, se aprecian los moratones) además de reiteradas agresiones psicológicas que provocaron un daño terrible en un muchacho tan sensible como era Jokin.

La semana siguiente fue crucial en los acontecimientos. Durante el primer día de clase, el día 14 de septiembre, le sometieron a una brutal paliza consistente en collejones y bofetadas. Al día siguiente no se les ocurrió otra idea que coser a balonazos al pobre chaval (en esta criminal agresión participaron alumnos de todo el instituto). Desde el día de la exaltación de la Santa Cruz, Jokin había asumido, sin pretenderlo, el papel que Cristo tuvo durante el camino al Calvario. Yo creo que aquellos día Jesús sufrió con él y por los pecados de quienes conducirían a la muerte al muchacho

Pero posiblemente el día más humillante fue el 15 de septiembre. Ese día sus compañeros de clase decidieron conmemorar el aniversario de la "cagada" de Jokin. Como dice un articulista, y perdonad la expresión, hay que ser muy hijo de puta para hacer lo que aquellos chavales hicieron ese día. Solo se puede explicar si tenemos en cuenta la inconsciencia del ser humano, esa que está provocando tanto mal en el mundo.

No se les ocurrió otra cosa a aquellos jóvenes que llenar toda la clase de papel higiénico y, cuando Jokin entró al aula, le tiraron rollos de papel higiénico (como hacen los hinchas en el fútbol) ante la risa general de todos los alumnos. Pero el punto de la humillación llegó cuando la profesora obligó a Jokin a recoger todo el papel higiénico. Esto supuso una victoria para los acosadores y posiblemente influyó en la decisión que tomó el sobrino de Miguel Ángel Ceberio (director del diario El País por entonces).

Imaginaos la situación. Jokin muerto de vergüenza (y de miedo, por qué no decirlo) recogiendo el papel higiénico, llorando interiormente y posiblemente teniendo los primeros pensamientos sobre lo haría pocos días después.

Esto ocurrió un miércoles. El jueves y el viernes no volvió a clase. En casa tampoco estuvo. Probablemente se fue a recorrer con su bicicleta el bonito pueblo de Hondarribia y, quien sabe, a inspeccionar la muralla. Quizá buscó algún lugar donde no le pudieran encontrar cuando todo hubiera acabado. Ante todo quería evitar el sufrimiento a los suyos, por no fue hasta el crítico momento cuando explicó a sus padres qué era lo que le estaba ocurriendo, pues pensaba que de otra manera su familia iba a sufrir más.

Como es normal que ocurra, los profesores de Jokin llamaron a su casa para dar la noticia de que el chico no había aparecido por clase. Sus padres, preocupados, le preguntaron el motivo de la ausencia y él contó lo que le ocurría. Entonces le instaron a denunciar a sus agresores, algo a lo que respondió de una forma clara (y perdonadme que cite textualmente por la crudeza de las palabras): "¿Qué queréis, que me maten a hostias?".

Tanto los padres como el propio instituto le permitieron ausentarse de clase el lunes 20. Aquel día iban a hablar con la otra parte, con los agresores y sus padres.  Algo que me impacta de lo ocurrido en estos días previos es que llegaron a decirle: “el martes llévate el móvil, por si tienes problemas”. Yo me pregunto ¿no hubiera sido mejor la expulsión de los alumnos agresores? Cualquier cosa que no fuera tomar esta decisión era enviar a Jokin temblando como un corderito ante unos lobos que le esperaban lamiéndose las fauces.

Aquella tarde fue cuando Jokin tuvo la conversación con su amiga en la que le dio a entender lo que iba a ocurrir. Ahora, tanto tiempo despúes, me viene una pregunta a la mente, ¿por qué esta chica no llamó a nadie? ¿Por qué no avisó a nadie de lo que podría ocurrir? Seguramente no creía que Jokin Ceberio fuera capaz de llevar a cabo sus planes. Aunque a primera vista un acto de este tipo puede resultar propio de cobardes, hay que reconocer que también se necesitan tener un par de bemoles para llevarlo a cabo.

Jokin de pequeño. Pintado por "Erik".
  
Libre, oh libre seré cuando paren mis pies. Eso escribió Jokin aquella noche. Probablemente no durmió, seguramente estuvo meditando sobre su decisión, consciente del gran disgusto que iba a causar a sus seres queridos. Pero había sufrido demasiado, él tan sólo era un niño ¿Qué había hecho para merecer tanto sufrimiento? ¿Por qué sus, antaño, amigos eran ahora tan crueles con él?

Llegó la hora. Eran las 6 de la mañana. Salió de su habitación con gran disimulo, en completo silencio, y fue al lugar donde guardaba la bicicleta. Salió de su casa y, tras subirse a la bicicleta, recorrió las calles hasta llegar a la gran muralla. Miro hacia arriba y después se dirigió a la zona más alta de aquel muro. Empezó a correr... y saltó.

Libre, oh libre seré cuando paren mis pies. Había dejado escrito este mensaje pocas horas antes en su messenguer. Quizá nadie supo captarlo, es posible que nadie le viera capaz de suicidarse (quizá nadie se dio cuenta de sus verdaderas intenciones). Puede ser que quienes sabían de su sufrimiento creyeran que iba a buscar ayuda. Era un chico muy inteligente, sabría como actuar en esa situación, buscaría ayuda, debieron pensar muchos.

Pero Jokin había aguantado mucho. Nadie en su instituto supo (o quiso) ayudarlo. Los profesores (como se supo en el juicio) hicieron la vista gorda ante las constantes agresiones, le humillaron públicamente (como aquella que le obligó a recoger el papel higiénico), sus compañeros de clase o se metían con él o no se atrevían a defenderlo (recuerdo un post en un foro que alguien decía ser amigo suyo, se justificaba diciendo que trataron de ayudarlo. Sin embargo, se sabe por declaraciones de testigos que era mentira). En estas ocasiones es cuando se nota quien de verdad es tu amigo, y a Jokin le habían fallado todos aquellos que él consideraba como sus amigos. Unos por que le agredían, los otros por cobardes ¿os acordáis de la película que comenté hace unos años? La podéis leer en este artículo sobre la película "Cobardes")

Es cierto que podía haber recurrido antes a su familia, pero el miedo a las represalias le paralizaba. Por otra parte, lo que más temía era hacer daño a su familia, lo digo por experiencia propia. Yo nunca les dije nada a mis padres cuando sufrí bullying, sabía que si se lo decía iban a sufrir y quería ahorrarles ese sufrimiento.

Se dice que los suicidas no van al cielo por que, en cierto modo, renuncian a sentirse amados por Dios y no confían en Él. Pero yo estoy convencido de que este no es el caso de Jokin. De hecho, desde la reforma del Código Canónico de 1983, la propia Iglesia Católica defiende que el suicida queda en manos de la Misericordia de Dios y por ello se reza por su alma.

Jokin Ceberio era solo un niño, tenía tan solo catorce años. Desde pequeño había estado acostumbrado a los mimos de sus padres, de su hermano y del resto de la familia. Era un chico sensible, con un gran corazón. Buen amigo de sus amigos y cariñoso. También muy buen estudiante.
Por experiencia propia puedo asegurar que, cuando estas acostumbrado a recibir cariño y de pronto te encuentras con el maltrato psicológico y físico sufres, sin duda, uno de los traumas mas grandes que pueda vivir una persona. Se produce una ruptura emocional de grandes proporciones que puede resultar muy dificil de arreglar. Máxime cuando hablamos de un niño.

Este joven siempre me ha recordado a Jokin

Sí, yo confío en la infinita Misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Creo que Él bajó hasta la muralla de Hondarribia, recogió el alma del pequeño y se la llevó al Cielo. Estoy seguro de que hasta Él, Omnipotente y Grandioso, se conmovió con el fatal desenlace de la vida de Jokin. De su pequeño Jokin Ceberio, aquel en quien había pensado desde la Eternidad y cuya vida se había visto sesgada de aquella trágica manera.

Cuentan que Juan María de Vianney, el Santo Cura de Ars, iba caminando en cierta ocasión con una dama a la que orientaba espiritualmente. Vieron entonces a una persona tirarse desde un puente y la mujer exclamó "¡Qué pena! ¿Qué destino tendrá su alma?" y el sacerdote respondió "Ahora queda en manos de Dios que, desde el momento en que se ha lanzado, hasta que ha fallecido ha podido salvarle de infinitas maneras". Si, definitivamente creo que Dios llevó a Jokin a la Gloria Eterna tras su fallecimiento. Igual que hizo con mi añorado amigo Álvaro, que en mayo de dos años después también decidió marcharse para siempre.

Aquella triste jornada transcurrió con unos padres que buscaban desesperadamente a su hijo. A las 19 horas alguien les llamó diciendo que habían encontrado su cadáver a los pies de la muralla. Posteriormente la autopsia dictaminó que el fallecimiento se había producido a las 7 de la madrugada, probablemente poco después de que Jokin saltara por la muralla.

Lo demás ya lo sabemos. Poco después todos los informativos abrieron con la noticia de que un chico se había suicidado victima del acoso escolar. Dias mas tarde una multitudinaria manifestación recorrió las calles de Hondarribia (unas 10.000 personas en un pueblo de 15.000 habitantes).

El estupor creció cuando salió a la luz publica que Jokin Ceberio era sobrino del por entonces director del diario “El País”, Miguel Ángel Ceberio.

Pero la persecución a Jokin no terminó ahí. Una tradición vasca que me gusta bastante es la de los Dantzaris, bailarines que danzan en honor a alguien, por ejemplo los novios recién casados. Bueno, pues la chica que danzó ante el cuerpo, aún caliente, de Jokin fue amenazada de muerte días después. Al igual que otros alumnos del instituto que, ahora si, abandonaban la cobardía y denunciaban lo ocurrido. Pero ya un año antes una compañera de clase del muchacho había sido amenazada tras presenciar como los acosadores le daban una brutal paliza a Jokin. Paliza en la que le rompieron el aparato de dientes: "Se lo rompieron de una paliza, (desveló), yo estaba allí cuando le dieron la paliza, pero me dijeron que si decía algo irían a por mí". Esto mismo debió ocurrir sin duda con otros compañeros de Jokin que no estaban de acuerdo con la situación de acoso escolar a la que le estaban sometiendo. Y esto explicaría su silencio e inacción. En cierto modo lógica, pero no por ello menos cobarde. De hecho, a los pocos días del fatal desenlace, un grupo de siete chicas dejaron el siguiente mensaje a los pies de la muralla de Hondarribia, justo en el lugar donde Jokin entregó su vida: "Si alguien hubiera tenido el valor suficiente como para confesar todo lo que sabía quizás no hubiera sucedido nada de esto. Sabemos que tú tampoco querías marchar, pero no había otra solución; lo sabemos, te has marchado. No volveremos a contemplar tu mirada, tu sonrisa".

Ahora, un detalle preocupante es que 3 de los 8 chicos que acosaron y maltrataron a Jokin hasta la muerte son hijos de profesores de ese mismo instituto. ¿Qué clase de educación puede dar a unos niños alguien que no es capaz de educar a sus propios hijos? Además, era sabido en todo el instituto lo que estaba padeciendo Jokin ¿por qué aquellos padres-profesores no hicieron nada? Seguramente por que ¿Cómo iban a admitir que sus propios hijo eran “una banda de mafiosos”? (como admitió un profesor del instituto) En fin, que Dios les perdone por la venda que se pusieron durante aquel año en los ojos, por que yo no me creo que no supieran nada, perdonadme la dureza con que me expreso, pero noto aún rabia al pensar en lo que ocurrió por entonces, y eso que no llegué a conocer a Jokin,
(nota de 2012, he visitado hace poco Hondarribia, he paseado por aquellas calles, incluso pasé por la calle donde había vivido este niño y me imaginaba estos detalles... visité la muralla. Escribí un artículo sobre esta visita. Es más, se sabe que practicamente todo el Instituto Talaia era conocedor de lo que le estaba ocurriendo a Jokin, incluidos los profesores.

(Nota de 2016: Según me aseguró, hace algunos años, una fuente, el acoso escolar vivido por Jokin duró en realidad mas tiempo del que creemos. Esta persona me aseguró que duró entre año y medio y dos años. Por otra parte, a la hora de leer este artículo, conviene leer tanbién las reseñas que hago en mi TFM sobre acoso escolar del libro escrito por Iñaki Piñuel: Los padres (en general) tienen responsabilidad en el acoso escolar, pero no son los únicos responsables. Incluso los propios acosadores son, en cierto modo, también víctimas (me remito al estudio de Iñaki Piñuel). Por ello he decidido modificar este artículo. En el pasado, a la hora de hablar de los acosadores, juzgué a personas, no sus hechos. Por lo que otra fuente me aseguró, años después de lo ocurrido, al menos alguno de los acosadores estaba arrepentido de lo que le había hecho a Jokin. No obstante, no pretendo quitar la responsabilidad que éstos acosadores tuvieron con su comportamiento para con Jokin, como bien explica Iñaki Piñuel).

Como dijo un periodista de La Vanguardia: ¿Cómo iba a ir (Jokin) a clase el martes con un móvil y pidiendo perdón por ser inocente? (Revisión del artículo original) No, el Instituto debía haber tomado otras medidas. Aún a día de hoy, en la mayor parte de los casos, son los niños acosados quienes se ven obligados a cambiar de centros. Considero que ésta es una decisión equivocada. Hay que castigar al agresor, no a la víctima. Quienes deberían abandonar el centro educativo son los acosadores. Es triste comprobar como en muchas ocasiones los centros educativos prefieren que se vaya un alumno (el acosado) a que varios alumnos deban abandonar el colegio/instituto. Parece que tan sólo les mueve el dinero y no se dan cuenta de que la vida humana está por encima de cualquier valor económico. (Revisión de 2017: Y esto sin duda es peor cuando ocurren casos como el de los Maristas de León donde, al parecer, ha habido un caso de acoso escolar que el centro educativo pudo, presuntamente, ocultar. Ya de por si me parece vergonzoso, como católico, que un colegio presumiblemente cristiano permita el acoso escolar. Pero lo que me parece demencial es un colegio/instituto, sea religioso o no, oculte el acoso escolar ocurrido en sus aulas para "proteger el buen nombre de la Institución". Como ocurrió hace algunos años con el colegio Amor de Dios de Alcorcón, que fue condenado a pagar una indemnización a los padres de un niño acosado. Pues, sinceramente, si se demuestra que en los Maristas de León ha ocurrido lo mismo que en el Amor de Dios de Alcorcón y les quitan el concierto a los Maristas... no me dará ninguna pena. Pero esque, además, se lo tendrán bien merecido. Ya está bien de silencio cómplice).

Ahora llega el momento de la reflexión:

Una de las cosas que mas rabia me ha dado siempre ha sido la típica frase de: “pero si esto del bullying ha existido siempre, son cosas de niños”. Este tipo de tópicos me cabrean y enervan. Como he dicho antes, yo sufrí acoso escolar, sé lo que algo así significa y, desde luego, quien diga que se trata de un "juego de niños" me parece un completo ignorante.
"Juego de niños" puede ser que varios crios estén dándole al balón tratando de meter un gol o jugando con las canicas. Pero, desde luego, lo que no es ningún juego de niños es que un grupo de chicos llamen "subnormal" a otro por padecer sordera o cagón por “haberse hecho caquita”. No, no es ningún juego de niños que se metan contigo por estar gordo o que por ser tartamudo te llamen tonto. Tampoco es un juego de niños que nadie quiera jugar contigo porque si no les van a acusar de “enchufados”. (Nota de 2016, del mismo modo tampoco son un juego de niños los recientes casos de alumnos hospitalizados tras recibir palizas por parte de sus acosadores, como los de Mallorca y Sevilla). Además, una cosa es que unos niños en un momento dado se peguen, en igualdad de condiciones (lo cual me parece también mal, pero al menos las fuerzas están igualadas) y otra completamente diferente es que un grupo de cinco, seis, ocho alumnos (o simplemente dos o tres alumnos, me da igual) atosiguen, insulten, agredan, roben, extorsionen, amenacen, injurien... día sí, día también, en clase y, actualmente, a través de las redes sociales, a un niño bajo cualquier excusa estúpida y sabiendo que éste no va a poder defenderse al estar en completa inferioridad y no contar con ningún apoyo moral y físico.

Que nadie me venga con hipocresías, por favor. Un año después de la muerte de Jokin se suicidó en Alicante una joven de 16 años que también padecía acoso escolar. ¿Estas muertes son fruto de un “juego de niños”? por favor, a ver si entre todos logramos que esta frase (y estos actos delictivos) desaparezcan de nuestra sociedad (nota de 2012, en estos años han muerto otros chicos por causa directa del acoso escolar o debido a las consecuencias que éste les había dejado, una de ellas Albi, una muchacha valenciana con quien llegué a hablar por Messenger intentando ayudarla. Por otra parte hay chicos que conozco tuvieron tentaciones de suicidio, de hecho llegaron a intentarlo, hay que orar por ellos) (nota de 2016, en los últimos cuatro años ha habido otros niños que se han suicidado por acoso escolar, como Diego o Carla).

No obstante, parece que, desde lo ocurrido con Jokin la sociedad ha avanzado en este aspecto. Hoy hay tolerancia cero con el bullying, se persigue al agresor, se le denuncia y el espíritu de Jokin está muy vivo en los chavales que sufren lo que él vivió. Está tan vivo que los ayuda para mantenerse con vida e incluso a la hora de denunciar. Ésto lo sé precisamente por lo que algún superviviente de acoso escolar me ha contado.

Pero, no obstante, aún falta mucho para lograr que todo cambie. El problema no está solo en los niños. El problema está en la sociedad, y mientras en este país se siga discriminando por raza, lengua, nacionalidad, religión, genero u otros motivos, seguirá habiendo "Jokins" muertos de miedo en las aulas. Porque los niños son como esponjas, copian el comportamiento de sus mayores.

Casco histórico de Hondarribia
(Nota de 2016. Todo esto que digo está muy bien explicado, por otra parte, en mi reseñado TFM sobre acoso escolar. El cual también incluye algunas iniciativas que se están realizando con cierto éxito contra el acoso escolar, como el programa de tutoría entre iguales).

Por cierto, se suele decir que el perfil del acosado suele ser el de un chico tímido, reservado y que saca malas notas. Sin embargo, Jokin, además de ser muy inteligente, era extrovertido, alegre y tenía un buen expediente académico. Además, hasta que comenzó a padecer acoso escolar había tenido muchos amigos e, incluso, había llegado a ser muy popular. Por ello debemos tener claro que cualquiera puede padecer bullying, no solo los “marginados” de la sociedad.



En fin, creo que poco más se puede comentar. Desde aquí quiero mandar mí mas fuerte abrazo a la familia de Jokin y mostrarles mi más sincero cariño, respeto y compresión. Conozco el sufrimiento que su niño padeció y la verdad es que me siento muy identificado con él cuando veo los paralelismos existentes entre el acoso escolar que sufrí y el que Jokin padeció.

También quiero mandar un mensaje de esperanza pues, como he dicho antes, estoy convencido de que "el Xebe" (como le llamabais cariñosamente) está en el Cielo. Probablemente os hayáis podido preguntar ¿Dónde estaba Dios cuando le agredían?, y es una pregunta lógica y justa. La respuesta es sencilla: Dios estaba junto a Jokin, sufriendo con él, consolándole y acogiéndole con Amor y Misericordia en su Reino celestial.

Es algo difícil de comprender, pero Dios nos dio libertad para elegir entre el bien y el mal. Quienes condujeron al precipicio a Jokin eligieron el mal. Y, quizá, lo eligieron porque no conocían el bien. Pues el mal, como dice Santo Tomás de Aquino, es la ausencia de un bien debido (Revisión de 2016). Somos libres, pero estamos hechos para el bien. Si rechazamos ese bien, actuamos en ausencia de éste. Luego, actuamos bajo el poder del mal.
Pero Dios, en su Infinita Misericordia, está siempre al lado de los débiles. Es un gran misterio, si, pero estad seguros de que Jesús sufrió con él cuando le daban balonazos (recordando aquellos latigazos que le dieron los soldados romanos), cuando le humillaron haciéndole recoger el papel higiénico (reviviendo aquellos momentos en que el Sanedrín se burlaba de su condición de Hijo de Dios en el Calvario), cuando los profesores ignoraron por completo el acoso escolar del cual eran conocedores (recordando Jesús la cobardía de Poncio Pilatos cuando se lavó las manos)…

Sí, estoy convencido de que Jokin ha alcanzado esa libertad que buscaba. Y ahora cuida de vosotros desde allá arriba, al igual que de todos los chavales que sufren (y por desgracia sufrirán) bullying.

Y ahora dedicaré unas palabras a Jokin.

Recuerdo aquel día de septiembre de 2004 como si fuera ayer. Puse la televisión para poner las noticias y de pronto dije: “JODER” (perdona que lo escriba así, pero es como reaccioné) “se ha suicidado un chaval por lo mismo que sufrí yo”. Empecé a escuchar tu historia al mismo tiempo que recordaba la mía.

Como ya sabes, yo padecí Bullying. Mi delito no era otro que el de ser el hijo del director del colegio y encima tener problemas de audición (llevo aparatos de oídos). En cuarto de EGB empezaron a llamarme subnormal, retrasado, a pegarme collejas, tirarme tizas, hacerme daño pegándome patadas cuando jugábamos al fútbol, escribir insultos hacia mi en las paredes del baño… y posteriormente el vacío. Me quedé totalmente solo, sin amigos.
Tuve la gran suerte de que una buena chica, mi querida e inolvidable Paloma (mi Blanca Paloma) acudió a mi rescate y empecé a ir con su grupo de amigos. Ellos me salvaron la vida, al igual que mis amigos de Santoyo, mi pueblo, siempre que iba allí volvía pensando "he venido con el alma destrozada y vuelvo a Madrid con el alma arreglada". Yo tuve tentaciones de suicidio pues llegué a planear subir a la azotea del colegio, empezar a correr hacia la otra punta de la azotea y... volar. Gracias a Dios no lo hice, no solo tenía una familia maravillosa sino también unos grandes amigos que siempre estuvieron a mi lado.

Mi acoso escolar duró hasta segundo de BUP, cuando tenía 16 años. Recuerdo que un día reaccioné con enorme violencia hacia uno de mis acosadores tras una de sus enésimas collejas y en cierto modo me empecé a ganar el respeto de la gente. No obstante, hasta COU, con 18 años, siguieron con alguna broma como por ejemplo decir que yo era homosexual y le gustaba a otro chico. Todo injurias.

Creo, querido Jokin, que en el fondo aunque nosotros seamos quienes sufrimos el bullying, también son victimas son quienes lo provocan. No son más que hijos de sus padres y de la propia sociedad, en el más literal de los sentidos (Nota de 2016, esto y las líneas siguientes las escribí años antes de conocer el mencionado informe de Piñuel, curiosa coincidencia digna de destacar)...

Son chavales que no han recibido ninguna educación, acostumbrados a hacer lo que les da la gana en casa y eso lo llevan también al colegio. Pobres niñatos consentidos que se creen mas gallitos que nadie por X (poned cualquier motivo pueril, como por ejemplo ser morenos y que un chico sea pelirrojo) y por eso se ceban con el indefenso. Son victimas también de una sociedad que promueve la violencia y el odio hacia los demás, una sociedad que fomenta la discriminación. En el fondo son victimas de una sociedad enferma que no es capaz de tolerar al diferente.

Evidentemente no pretendo exculpar a quienes provocan el bullying, sino poner los puntos sobre las ies. Espero que la sociedad se siga concienciando de que lo que nos ocurrió a nosotros, y sigue ocurriendo hoy a otros muchos niños, pues el acoso escolar no es ningún juego. Espero que cada vez haya más "tolerancia cero" contra ese tipo de actos criminales.
A la gente se le llena mucho la boca diciendo que ésta es una sociedad avanzada. Pero una sociedad en la que hay gente que vive con el miedo a que alguien le agreda (sea una mujer o un niño las victimas) no es una sociedad avanzada, sino cavernícola. O incluso mucho peor que cavernícolas, pues quienes vivían en las cavernas eran seres humanos. Más bien, quienes permiten esto son equiparables a homínidos como los australopithecus afarensis, seres sin ningún tipo de raciocinio e, incluso, sin humanidad.

Jokin, yo creo que he captado el mensaje que quisiste darnos aquel día. No solo caminaste hacia la libertad sino que diste una llamada de alarma para concienciar a la sociedad dando un puñetazo sobre la mesa. Tu acto supuso un fuerte aldabonazo en el inconsciente colectivo de una sociedad que hasta entonces había ignorado la cruda realidad del acoso escolar. Recuerdo que Cristo dijo “no hay mayor amor que dar la vida por los amigos”. De forma involuntaria, tú diste la vida por tus amigos, por quienes, como tú, como yo, como tantos... padecen violencia escolar. Es probable que con tu muerte se hayan evitado muchos maltratos y la sociedad se haya empezado a concienciar de todo esto (Nota de 2016, lo cual es en gran parte cierto. Aunque aún hay demasiado conformismo con este tema, se han empezado a hacer cosas para combatirlo, incluso hace poco se puso en marcha un teléfono de ayuda a las víctimas de acoso escolar: 900 018 018. Este número es gratuito y tiene un funcionamiento parecido al teléfono de ayuda a las víctimas de violencia de género. En cualquier caso, aún queda mucho por hacer).

Yo te prometo una cosa Jokin. Como sabes, el lunes empiezo mi carrera hacia el sacerdocio, pues entro al seminario. Si Dios quiere seré cura (nota de 2012, entré al Seminario en septiembre de 2008 y salí en marzo de 2009 viendo que el sacerdocio no era mi vocación. Dejo esto tal cual, como testimonio).

Ofrenda floral con el cartel "Nik, J" en apoyo a Jokin

Bueno, pues te prometo Jokin que, ya como seminarista, pero sobre todo desde mi posición de sacerdote (y quien sabe si no también desde otros ámbitos como pueda ser la propia enseñanza y los medios de comunicación) lucharé porque el bullying desaparezca de nuestra sociedad. Creo que tú me lo pides y yo lucharé por llevar a cabo ese objetivo.

(Nota de 2016. En 2014 profesé como franciscano seglar y le prometí a Jokin seguir luchando por combatir el acoso escolar. En la actualidad he llegado a la conclusión de que como escritor, comunicador y pensador puedo aportar mucho en este sentido. Por otra parte, estoy muy volcado en el tema formativo, especialmente en cuanto a crecimiento, mejora y superación personal. Aspiro a dejar una huella en el mundo y a aportar valor y ayudar a los demás. Desde esta posición renuevo, del mismo modo, mi promesa a Jokin Ceberio que seguiré luchando tanto por concienciar sobre las consecuencias de esta lacra también conocida como bullying e, igualmente, por influir positivamente en las personas para que opten por valores y principios y con ello poder hacer frente al mal en todas sus facetas. Y, especialmente, influir positivamente en las personas para concienciar sobre la importancia de proteger a nuestros menores, no debemos olvidar que son el futuro de nuestra sociedad).

Descansa en paz pequeño y querido Jokin, y desde allá arriba cuida de tu familia y de aquellos que con nuestro recuerdo hacemos que sigas viviendo. Por qué nadie muere mientras haya alguien que le recuerda. Además, como cristiano que soy, estoy convencido de que existe la vida mas allá de ésta y, en mas de una ocasión, he sentido tu presencia viva junto a mi, incluso alentándome en el peor periodo de mi vida: la depresión que padecí hace ya algunos años.

Revisión de 2017:  

El 20 de mayo publiqué en mi videoblog un vídeo sobre el acoso escolar, Podéis verlo aquí.





Epílogo: 

"Jokin plasmó en su ordenador y tecleó lo que sentía y ansiaba en ese momento. Nadie dijo que eran sus palabras. A mí personalmente no me impactan las palabras, me impactó que una criatura de solo 14 años, pudiese sentir así…" (Extracto de una carta enviada como contestación a alguien que criticó a Jokin)