miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Por qué buscar a Dios entre los sucedáneos? reflexiones sobre la Nueva Era

Me impulsa escribir este artículo una noticia que he podido leer en la web, concretamente en Infocatólica, medio de comunicación digital sobre información religiosa. Como se puede leer en esta noticia, el Colegio Calasancio de Madrid va a ser la sede, si Dios no lo remedia, de un congreso sobre la Nueva Era que, para más inri, se celebrará en plena festividad de la Virgen del Pilar (lo cuál, sin querer juzgar, parece una clara provocación). Entre los ponentes destaca la presencia de Anne Germain, conocida "médium" que ha recorrido España con un espectáculo que no es más que eso, un mero espectáculo sin un ápice de veracidad, donde decía contactar con los difuntos de las personas que acudían a ver sus actuaciones (el espiritismo, está prohibido para los católicos, por cierto, primera muestra de incompatibilidad). Lo más interesante, con respecto a esta figura, fue cuando Santiago Segura dijo que dicha "médium" era una farsante y que "No quiero ser quien diga que el ratoncito Pérez no existe, pero no ha dado ni una". De hecho en este artículo de La Vanguardia se desmontan los trucos llevados a cabo por Anne Germain en lo que no es otra cosa que un mero espectáculo teatral. Otros ponentes son Enrique de Vicente, director de la revista Año Cero (temática esotérico-paracientífica)  quien hablará sobre "curación psíquica", algo que está relacionado con el reiki, otra práctica no permitida por la Iglesia, igual que el yoga, sobre el cuál también se va a dar algunas conferencias.
 
Hoy en día está de moda todo lo relacionado con la Nueva Era, movimiento que, aunque se presenta con un rostro amable, encierra mucha negatividad. Hay prácticas como el espiritismo (dentro del cuál entra el mal llamado juego de la ouija, tan practicado especialmente por adolescentes, por desgracia), el reiki, el yoga, que se presentan como algo benigno, como si realmente se pudiera contactar con un ser querido fallecido, o como si se pudiera sanar simplemente imponiendo las manos a una persona y mandándole "energía". Sobre el yoga, aunque es cierto que puede tener elementos beneficiosos para el cuerpo si se plantea como un mero ejercicio físico, contiene toda una espiritualidad que le hace incompatible con el cristianismo (es decir, un no cristiano si lo practica pues no soy nadie para juzgarlo, pero un cristiano no debe practicarlo). Creo que uno de los mejores obispos que tenemos, Monseñor Munilla, expresa esto que quiero decir mejor que nadie cuando dice que "hoy se lleva el sincretismo y el esoterismo como espiritualidad" o que "las figuras new age del vaso, el agua y el elefante son contrarias a la fe cristiana" recordando, además, que "lo esencial del Evangelio no es la espiritualidad de la relajación o de la autosuperación". Traigo a colación a Monseñor Munilla pues tengo presente que una de las funciones principales de un obispo es la de salvaguardar la integridad de la fe, algo que considero cumple muy bien el obispo de San Sebastián. En cualquier caso, para aquellos que quieran más información sobre esa incompatibilidad manifiesta entre la Nueva Era y el cristianismo hay un documento llamado "Jesucristo portador del agua de la vida".
 
Como me he preguntado anteriormente ¿Por qué hay católicos, que teniendo a Dios en el Sagrario, le buscan entre sucedáneos como la Nueva Era? supongo que es por que tienen poca formación. Yo conozco bastante bien ese mundillo, por eso puedo hablar con conocimiento de causa (quizá deba escribir artículos al respecto, es algo que me he planteado, igual que escribir un libro, lo que Dios quiera). Para empezar el dios de la Nueva Era está formado por una amalgama de creencias (gnosticismo, budismo, pseudocristianismo, etc.). Mientras que los cristianos creemos en un Dios personal, un Dios que actúa en la Historia y en nuestra vida, un Dios al que podemos acudir mediante la oración, que nos espera en el Sagrario (hoy hay más Sagrarios Abandonados que en tiempos del Beato don Manuel). Por otra parte están las mencionadas prácticas de reiki, ouija y todo de espiritismo en todas sus formas. Son elementos que, además de ser incompatibles con el cristianismo, son peligrosos para la salud espiritual, pues de hecho muchos casos reales de posesiones demoniacas han venido precedidos por la práctica de algunas de estas creencias alternativas.
 
Hay otro tipo de doctrinas que son totalmente incompatibles y nefastas para un cristiano pues directamente niegan lo más sagrado que tenemos: la creencia en que Jesucristo está vivo y resucitado, sentado a la derecha del Padre. Me refiero a la reencarnación. Se trata de una creencia oriental que ha llegado a España un tanto edulcorada, pues se presenta de un modo romántico y atractivo. Según la reencarnación Cristo no habría resucitado, es decir no habría regresado de la muerte y viviría eternamente sino que ahora estaría reencarnado en otro cuerpo o ¡incluso en un animal o una piedra! porque según los teóricos reencarnacionistas en los siguientes "ciclos vitales" el alma vive vago la forma de otra persona, de un animal, de una planta o incluso de una piedra, algo que carece del más minimo sentido común. Óiganme, yo tengo cuerpo y alma humana, mi esencia (que diría un profesor que conozco) es humana. Pero no queda ahí la cosa... cuando Dios me creó, cuando yo era un zigoto, ya era yo en potencia, fui creado con las características físicas y espirituales que hoy poseo y fui creado en alma y cuerpo en el mismo momento de la concepción. La teoría del alma que vaga de cuerpo en cuerpo es tan vieja como la filosofía platónica (de la cuál se pueden extraer aspectos positivos, es cierto, pero otros que no lo son tanto). Por tanto la reencarnación es algo incompatible con el cristianismo porque niega la Resurrección de Cristo y con el sentido común por que yo soy un ser humano, no tengo alma de perro, ni de planta, ni de piedra. Si alguien prefiere creer en esa teoría romántica es muy libre, pero que sepa que la verdad no está en la reencarnación, está en la Resurreción de Cristo. Y nosotros, el dia que abandonemos este mundo, no nos reencarnaremos en un carnero, el césped del Santiago Bernabéu o una piedra en plenas Montañas Rocosas. No, lo que haremos será estar en la Vida Eterna, disfrutando o no de la Presencia de Dios (eso ya es cosa del comportamiento de cada uno para con Dios, el único que conoce todos los corazones humanos). Un argumento que los reencarnacionistas utilizan para defender su tesis es el de las personas que dicen haber estado en tal o cual lugar histórico o haber sido tal o cuál personaje de la Historia. Eso es un fenómeno psicológico que tiene relación con el deja vu.
 
Y, por último, quiero tratar la cuestión del reiki y el supuesto don de sanar con la imposición de manos. En este aspecto hay dos problemas. Por un lado tenemos que, una de las doctrinas de la Nueva Era, es la de que "Dios está en todas partes" y que "yo soy Dios" (frase que viene en los libros de autoayuda, donde incluso te dicen que, a modo de "mantra" te digas "yo soy Dios"). Por otro lado está la creencia en que hay una energía universal y que nosotros somos capaces de manejarla a nuestro antojo, incluso para curar a otra persona. Es falso, aunque esa energía universal pueda existir (la ley de la gravedad, por ejemplo, es una forma de "energía" universal) nosotros no podemos manejarla a nuestro antojo, y menos para sanar o curar a alguien. El único que sana es Dios, nosotros no tenemos capacidad para sanar, en todo caso para interceder por alguien logrando su sanación. Es muy diferente rezar para que Dios, si es su voluntad, cure a alguien, que rezar  creyendo que tu vas a curar a esa persona. Las supuestas curaciones mediante reiki u otras terapias new age (como la homeopatía, etc.) yo creo que, o bien se deben al efecto placebo o son curaciones en apariencia. Me fio más de un cirujano que de un chamán que me dice que me va a curar la apendicitis diciendo que basta con que me ponga las manos encima. Por que creo que en las manos del cirujanos actúa su profesionalidad y que, si es voluntad de Dios, me curaré. Sin embargo, un chamán creo que profesionalidad médica no tiene y, aparte, dudo de la benignidad de los entes a los que invoque dicho chamán.
 
En definitiva, son solo unos pocos ejemplos pero, como se puede ver, la Nueva Era es incompatible con el cristianismo porque niega a ese Dios que actúa en la Historia, niega la Resurreción de Cristo y pretende que todos somos dios algo que me recuerda al "Seréis como dioses...", esas palabras con las que la serpiente tentó a Eva en el paraíso (Gn 3,5), con lo que, parece claro, detrás de la Nueva Era no está precisamente Dios sino más bien aquel que fue capaz de disfrazarse de serpiente para apartar de Dios a la criatura más sagrada que ha sido creada por Él: el ser humano, por quien Cristo se hizo hombre para darnos la vida eterna. Cristiano, no desperdicies tu vida con doctrinas extrañas y falsas, vuelve tu mirada al Sagrario, ahí está tu Dios, ponte en su presencia y sigue sus preceptos. Encomiéndate a María Santísima, ella te ayudará a ser santo.
 
Para terminar, hago un llamamiento para evitar, al menos, que ese Congreso de la Nueva Era se celebre en un colegio católico, por eso ruego en caridad a los lectores de este blog que se dirijan por escrito al Director del Colegio Calasancio, P. Javier Agudo García, en la dirección de correo electrónico colegiocalasancio@calasancio.es para pedirle por el Amor de Dios que cancele el acto. Por mi parte, eso ya está hecho.
 
 

martes, 23 de julio de 2013

Sin humildad es imposible la santidad

Queridos hermanos el Señor os bendiga y os guarde, os muestre su rostro y os de su salvación. Hemos oído hablar mucho sobre la “humildad” pero ¿realmente sabemos qué es la humildad? Intentaré explicarlo con mis palabras, ayudado también por las enseñanzas de Inmaculada Moreno en la Asamblea Nacional de la Renovación Carismática Católica en España (celebrada en Madrid los pasados días 5, 6 y 7 de julio) , alguna cita de Monseñor Munilla y de San Francisco de Sales, el santo cuyo modelo he propuesto seguir durante el presente año.

Es propio del corazón humilde alabar a Dios en todo momento, incluso en aquellos donde más pecador y miserable puedo sentirme, ya que es entonces cuando podemos ser conscientes de cuanto nos ama y, también, cuando Él va haciendo su obra en nuestro corazón si abrimos de par en par las puertas de nuestra alma a su acción sanadora, tal como decía el beato, próximamente santo, Juan Pablo II "no tengáis miedo, abrid de par en par vuestro corazón a Cristo", pues eso, hermanos, abramos nuestra alma al Señor, para que Él actúe en nosotros. En esos momentos de desesperanza debemos tratar de ser conscientes de que, en realidad, cada uno de nosotros es lo más sagrado del mundo, pues somos criaturas de Dios, tenemos un Padre que nos cuida y sana, por ello hemos de mirar las obras que ha hecho en nosotros para proclamar sus maravillas. Creedme, aunque podamos sentirnos desdichados, Dios nos ama, por ello debemos confiar en Él, asentando nuestra felicidad en el Señor..

Ser humilde implica, igualmente, amarnos en todas nuestras pobrezas y debilidades, pues así podremos amar a nuestro prójimo, con quien debemos tener una actitud de escucha y acogida, atendiendo al necesitado y escuchándole para poder ayudarle. Nosotros, aún con nuestros pecados, somos templo del Señor, por eso tenemos que hacer de nuestra alma un lugar de oración y recogimiento para poder escuchar aquello que Dios quiere decirnos, para hacer su voluntad y poder alabarle, de ese modo podremos ser realmente felices. Pero que seamos algo sagrado no implica que podamos, por ello, ser soberbios y engreídos, al contrario, tengamos en cuenta que María, posiblemente la criatura más perfecta y cercana a Dios (Jesucristo "juega en otra liga", como puede comprenderse), era  también humilde y todo lo que de ella y de su divino hijo decían lo guardaba en su corazón, en el silencio. Seamos hábiles como zorros, para poder vencer al tentador e, igualmente,  vivamos siendo mansos como palomas (Mateo 10:16), siguiendo el modelo de  Cristo, haciendo de la mansedumbre una constante en nuestra vida. Inmaculada Moreno decía, en la Asamblea, que los cristianos hemos de meternos en el corazón de Jesús de la mano de María, teniendo confianza en Dios, que es quien nos guiará (me encanta la canción "peregrino a donde vas..."), por eso hemos de fiarnos (como hizo Ella) pues Él nos lleva de las tinieblas a la luz, expresándose su gloria en todo lo creado (la Creación aguarda, con dolores de parto la manifestación de los hijos de Dios... (Carta de San Pablo a los Romanos 8:19).

El Magnificat es la esperanza que tiene María en la grandeza de Dios, nuestro liberador. Como dije al principio, en muchos momentos podemos sentirnos agobiados, pero si tenemos auténtica fe en Dios el nos libra de esa pesada carga, dándonos su yugo llevadero y abriendo nuevos caminos en nuestra vida, pues es en la oscuridad, cuando no se ve nada, cuando realmente se expresa la gloria de Dios. Nuestra alma proclama la grandeza de Dios porque hace obras grandes en nosotros cuando tenemos un corazón confiado y el alma abierta a su acción sanadora. Para Dios nada es imposible, se vio en María, en su prima Isabel y se ve en nuestra vida cuando hemos salido de una situación complicada gracias a que el Señor ha obrado (soy testigo de ello, estuve deprimido y Él me sanó, estuve perdido y Él me encontró). Aunque el mal quiere nuestra destrucción, es más poderosa la misericordia de Dios, quien restaura en el silencio. Por ello debemos valorar el silencio, en la oración y en el resto de actividades que realizamos, guardando lo que Dios nos da en nuestro corazón. El Señor nos llama a la quietud, a esperar en Él, pues rompe aquellos muros que nos hacen caminar como ciegos y nos llena con su luz maravillosa, la de su Santo Espíritu. Hubo una bella actividad que hubo en la Asamblea donde se veía como Dios obra en el silencio, incluso en situaciones donde no comprendemos que “no haga nada”, pues aunque no lo vemos, él está obrando. Dicha dinámica consistía en un chico que iba a rezar y le dijo al Señor "quiero ocupar tu puesto", el sacerdote que representaba a Cristo se bajó de la Cruz y el chico se subió a ella, pero el Señor le había dicho "guarda silencio, pase lo que pase". Entonces entraron varias personas a rezar, uno de ellos con un maletín que se dejó olvidado. Entonces otro chico entró a la capilla y se llevó el maletín y el que había ocupado el lugar de Cristo dijo "ey! no te lo lleves, no es tuyo". En ese momento entró Jesús y le amonestó diciendo "En ese maletín había documentos importantes para su dueño pues tenía planes para destruir el mundo. Si no lo hubiera encontrado, si hubieras guardado silencio y el otro chico se los hubiera llevado, al no saber que eran, los hubiera roto. Pero su dueño está viniendo hacia aquí, has podido provocar la destrucción, bájate de ahí ahora mismo". La moraleja es que muchas veces nos preguntamos sobre el silencio de Dios, e incluso le echamos la bronca por ese silencio, pero la diferencia es que Él es infinitamente superior a nosotros y conoce todos los corazones, sin embargo nosotros, por hablar o actuar sin saber, podemos crear graves problemas.

Ser humilde significa dejarse transformar por Dios, Él no nos ha llamado a la gran vocación, la de la santidad, porque seamos capaces de ser santos, en realidad nosotros no somos capaces de llegar a santos o de ser un buen sacerdote o un buen padre de familia por nuestras propias fuerzas, es Dios quien hace esa obra grande en nosotros. El es Santo, por ello nos llama a ser santos, es quien nos cría, nos educa, en la tarea que nos ha encomendado ya que Él es nuestro Padre, por ello podemos llamarle como Jesús: Abba Padre. Por el bautismo somos sacerdotes, reyes y profetas, creados a imagen de Dios, por ello digo que somos sagrados, lo más querido por Dios, pero no por ello somos Dios, por tanto debemos tener un equilibrio entre la grandeza de sentirnos hijos de Dios y la humildad de sabernos pecadores, pero esto último no para flagelarnos, como se hacía antes, sino para convertirnos, para volver el rostro al Señor sabiendo que necesitamos que nos dé su Espíritu Santo, el cuál nos guía y ayuda a ser santos, a imitar a Cristo, de quien debemos ser espejo y a quien debemos amar totalmente como Él nos ha amado totalmente desde toda la eternidad. San Francisco de Asís decía que la verdadera penitencia no era darse disciplina, sino convertirse de corazón, es decir volver el rostro a Cristo y seguir de verdad sus mandamientos. Además, la humildad de sabernos necesitados de Dios debe llevarnos a una actitud de constante alabanza y a buscar en lo más profundo del alma al Señor. Con ello podremos alcanzar una felicidad honda y eterna que nadie puede arrebatar (Carta de San Pablo a los Romanos, 8, 37-39). No obstante, también hay que arrancar aquellas cosas que, estando presentes en nuestras vidas, no nos permiten seguir a Dios, debemos acumular tesoros en el cielo, no en la tierra (Mateo 6, 19-21).

Siguiendo con la humildad, tengamos en cuenta que Dios pone su mirada en la pequeñez de María. Hemos de preguntarnos ¿Cómo miro a María? Lo mejor es mirar como lo hace Dios, quien se fija en lo pequeño. Recuerdo un amigo, Enrique, que me decía “a la hora de actuar, sea en la circunstancia que sea, siempre me pregunto ¿Cómo lo haría Jesús? Debo ser humilde, pensando en la forma de actuar de Jesús y seguir su ejemplo. Un caso, cuando nos sentimos ofendidos, recordemos cómo Cristo, cargando con la Cruz, aguantaba todo tipo de insultos, salivazos, golpes, dando su vida en la Cruz. Debemos pedir a Dios que nos conceda la gracia de mirar con su mirada, también la luz de ver como somos, siendo conscientes de que el Señor nos ama, dejándonos transformar por Él. No debemos tener una actitud victimista ni lastimera diciendo “que pecador soy, no tengo remedio”, eso no es humildad, es soberbia (de hecho el pecado contra el Espíritu Santo consiste en dudar de su acción salvadora, es decir la desesperación por creer que no te vas a salvar). El humilde se sabe pecador, pero se deja transformar por Dios, pues cuando reconocemos nuestra pobreza comprendemos que solo de Dios viene nuestra fortaleza. Seamos conscientes de que Jesús ha tomado nuestra carga, liberándonos y salvándonos, sus heridas nos han curado (Isaías 53,5). Si meditamos el relato de la Pasión y vemos lo que ha hecho Jesús por nosotros no podemos dudar del amor de Dios, cuando el Padre ha entregado a su Hijo para que diera su vida por nuestra salvación y encima ha mandado el Espíritu Santo para que nos guíe y nos santifique. Además María nos rodea con su abrazo, como hizo cuando bajó a Jesús de la Cruz, ella era pequeña y sabía de donde venía su fuerza, pidamos, por tanto, a María que nos mire, que nos cubra con su manto y nos lleve a Jesús.

Inmaculada Moreno decía que la gracia del Señor nos llena de sus bendiciones y que, debemos seguir el modelo de María si queremos proclamar, de verdad, las maravillas del Señor. Israel se alejó del Señor por orgullo, sin embargo en aquella situación, estando en Babilonia, sentía nostalgia de su tierra (Salmo 136). A veces necesitamos perder cosas para darnos cuenta de que lo realmente importante es Dios, quien nos purifica y permite que podamos volver a Él, tal como decía la hermana Inés la semana pasada, mediante el Sacramento de la Reconciliación, que es como aquel “me levantaré y volveré a mi Padre” del hijo pródigo (Lucas 15, 1-3.11-32). Cuando el sacerdote nos absuelve Dios nos está dando el abrazo que dio a este hijo pródigo su padre. El Resto de Israel estaba compuesto por aquellos que comprendían la grandeza del Señor y se dejaban purificar por Él, es en la humildad, en el reconocer lo grande que es Dios, cuando actúa en nuestra vida. Lo que no es humildad son las posturas farisaicas, propias de quien no han contemplado realmente a Dios y tienen deseo de poder, como tampoco es humildad la desesperación por creer que no te vas a salvar (desconfiando del amor de Dios y de la acción sanadora del Espíritu Santo). Nosotros estamos al servicio del Señor y de los hermanos. Por eso debemos amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, por eso decía antes que nuestro pecado no nos debe llevar a la flagelación ni a la desesperación, sino que nos debe llevar a sentirnos amados por Dios, a querernos como hijos suyos y amar, también como criaturas de Dios que son, a nuestro prójimo, en definitiva a convertirnos, siendo de verdad cristianos.

Para poder alabar realmente a Dios debemos hacernos pequeños y humildes. A veces parece que, a la hora de alabar, nos callamos, por vergüenza, cuando lo hacemos no estamos siendo pequeños. Para alabar a Dios no hace falta cantar tan bien como Plácido Domingo, de hecho son pocos quienes cantan como él. Para alabar a Dios basta con cantar con el corazón, con humildad y con amor al Señor, como hacía María. El Magnificat es proclamación de la grandeza de Dios, agradeciéndole sus dones, la alabanza es un agradecer al Señor por todo, lo cuál nos despierta al amor. También cuando no se está cantando, hay que soltar esa vergüenza y repetir, aunque sea, “Alabado seas Señor”, aunque no digas más que esa frase, pues “Dios es, eso basta” y sabe todo lo que llevas en tu corazón y te bendice. Puedes incluso hacer alabanza al Señor cuando vas por la calle, cuando estás trabajando o realizando otras tareas (cocinar, por ejemplo, "a Dios se le encuentra entre los pucheros" decía Santa Teresa de Jesús en Fundaciones, 5,8).

Vivimos en una época donde hay mucha desesperanza, vemos rostros compungidos cuando caminamos por la calle o vamos en el metro. Pero nosotros no debemos perder el tiempo con los lamentos sino que debemos alabar a Dios, teniendo una permanente sonrisa grabada en nuestra cara, para que esta muestre que nos sentimos realmente bendecidos por Dios. La alabanza es batalla ante el mal, con ella desplegamos nuestra alma, decía Inmaculada Moreno, y con ella Dios derriba nuestros muros interiores colmándonos de bendiciones. En la alabanza debemos unirnos a María, haciendo de nuestra alma una verdadera acequia por la que discurra el caudal maravilloso del amor sanador de Dios. A Jesús llegamos por María, todo suyo somos y todo lo nuestro es suyo pues es nuestra Madre, así se lo dijo el Señor a Juan, apóstol y evangelista (Juan 19, 25-27). Inmaculada Moreno decía que la humildad es cimiento de todas las virtudes. Cuando nos dejamos llevar por la soberbia, sea creyéndonos mejor que alguien, de modo farisaico, o pensando que no tenemos remedio, estamos negando la desproporción que hay entre nosotros y Dios, cuando para Él nada hay imposible. Y cuando digo que nada es imposible para Dios me refiero a eso, a que nada hay imposible para Dios, creedme, pues lo he vivido.

Inmaculada también apuntaba que, para alcanzar a Dios, debemos tener infancia espiritual, como señalaba SantaTeresita del Niño Jesús. Nosotros somos, o deberíamos ser, está en el Evangelio (Mt 5, 3), niños, por ello debemos agarrarnos de la mano a Jesús y a María, para que nos guíen en nuestro camino, sin soltarnos de su mano. El gran obstáculo para tener un corazón humilde, y por ello para ser realmente cristiano, es nuestro yo, nuestro hombre viejo. Por ello debemos aprender a abnegarnos, a negarnos a nosotros mismos, apartando todo aquello que nos impide ser santos. Igual que cuando no comemos una tarta porque estamos a dieta debemos actuar a la hora de evitar ciertas cosas que nos impiden hacer la voluntad de Dios. Siendo humildes Él transforma nuestro ser, ser humilde implica poner a Dios por encima de todo en nuestra vida, a pesar de nuestros sufrimientos, o debería decir: sobre todo en nuestros sufrimientos, pues en Dios está nuestra salvación y fortaleza. La fecundidad de un corazón humilde y verdaderamente cristiano está en morir al hombre viejo dejándonos transformar por el Espíritu Santo. Dios nos invita a descargar en Él, que es manso y humilde, aquello que nos agobia y nos hace caer (Mateo 11,28).
 
La sencillez es un toque de elegancia del cristiano, además de ser muestra de un corazón humilde. Humildad y simplicidad es estar concentrado en Dios, tal como se es. A la hora de mirar la vida de los santos, para seguir su ejemplo, no debemos pretender ser como ellos. No habrá otro San Francisco de Asís. Sino que debemos mirar como siguieron a Jesús y tomar su ejemplo, pero siendo nosotros pues Dios nos ama tal como somos, con nuestras flaquezas y debilidades, por ello debemos confiar en su obra sanadora y santificadora. Pero estar en camino de santidad no quiere decir que ya seamos santos, simplemente que estamos en ese camino, somos peregrinos en esta tierra, como dijo Benedicto XVI. Creer que ya se es santo no es propio de un corazón humilde. San Francisco decía que no era más que un pecador, aunque se sabía amado y bendecido por Dios, y eso es lo que le ayudó a ser santo. El Señor usa a los que parecen más débiles, por ser más humildes, para derribar muros que parecía inexpugnables. Monseñor Munilla esto lo ve reflejado en el Papa Francisco, con quien se está acercando mucha gente que estaba alejada de la Iglesia e, incluso, no era creyente. Los frutos de la humildad son enormes, pues el humilde sonríe al saberse amado por Dios, lo cuál le permite comprender todo lo acontecido en su vida y puede tener una relación sencilla con Dios. Además el humilde posee un gran don de discernimiento. Sabiendo que somos humildes, sintiéndonos pequeños, podemos decir realmente que somos hijos de Dios.
 
Nosotros, como cristianos católicos, somos Iglesia. La Iglesia, decía Monseñor Munilla, es como un iceberg, pues externamente solo se ve una parte, mientras que su belleza está más escondida. Nosotros, si tenemos un corazón humilde y nos sabemos hijos de la Iglesia, somos saciados, consolados y alimentados por ella a través de los Sacramentos, de su Magisterio y de la Tradición y el Depósito de la Fe que ella conserva. Nuestra vida debe estar centrada y arraigada en Cristo, dejándonos de preocupar por aquellas bobadas que nos apartan de su camino (Carta de San Pablo a los Colonenses 2,7). Debemos ofrecer a Dios el sacrificio de nuestro amor propio siendo, como dije antes, mansos como palomas, aunque astutos como serpientes pues somos ovejas en medio de lobos, especialmente en esta sociedad en que nos ha tocado vivir, tan paganizado. Pero a pesar de las dificultades debemos buscar la gloria de Dios.
 
La fe no se debe vivir como un mero rito exterior, ya que es mucho más que eso. Uno no se hace cristiano por ideología o porque le caiga bien Jesús o por costumbre, como decía Benedicto XVI en la Encíclica "Deus, Caritas Est". Es cierto que, por costumbre, uno pude sentirse cristiano, pero no está convertido ya que uno se hace cristiano de verdad cuando ha sentido el gozo de Dios, cuando se ha encontrado con Jesucristo Vivo y Resucitado, experimentando su Misericordia. Es, con este encuentro, cuando todo cobra auténtico sentido, incluso para quien tenía fe. Vivir los Sacramentos sin estar realmente convertido es como devorar a toda prisa un jamón de bellota sin saborearlo, sin degustarlo. Los Sacramentos, y en general la fe, se viven de forma auténtica cuando uno realmente ha experimentado conversión, cuando Cristo se encuentra conmigo y cambia mi corazón, con ello mi vida se transforma.
 
San Francisco de Sales decía que "para recibir la gracia de Dios en nuestros corazón es necesario tenerlo vacio de nuestra propia gloria. La humildad ahuyenta al demonio, es por ello por lo que Jesús y María y todos los santos han honrado y amado esta virtud más que ninguna otra. Aspectos como alcurnia de familia, favor de los mandatos o la popularidad, decía, no están en nosotros sino en nuestros antepasados. Igualmente, aunque algunos se muestran orgullosos de cabalgar sobre un bravo corcel, porque llevan un penacho de plumas en su sombrero o porque visten lujosamente, en realidad ese mérito reside en el caballo, el ave o el sastre. También hay quien se enorgullece de saber bailar, jugar o cantar pero, se preguntaba ¿no es pobreza de carácter el querer aumentar el propio valer y acrecentar la reputación con cosas tan frívolas y vanas? Igualmente hay quien se cree sabio por poseer un poco de ciencia y pretenden ser llamados maestros, aunque en realidad son pedantes. Todas estas cuestiones son, indicaba, extremadamente vano, necio e impertinente, siendo su gloria vana, estúpida y frívola. En cambio, si queremos conocer si un hombre es de verdad prudente, sabio, generoso y noble debemos fijarnos en si estas virtudes le llevan a la humildad y la modestia, pues es cuando son verdaderos bienes, mientras que si son causa de orgullo en realidad son bienes solo en apariencia al estar alimentadas de soberbia y vanidad".
 
Igualmente, decía san Francisco de Sales, los honores, puestos y dignidades crecen mejor y dan mayor fruto cuanto más pisoteados son, como el azafrán. La hermosura para que tenga gracia no ha de ser valorada, la ciencia nos deshonra cuando degenera en pedantería. El deseo y el amor de los honores nos hacen despreciables. Aplicado a nuestra Renovación Carismática Católica podríamos decir que uno no debe desear ser servidor para que digan “que bien lo hace” o por sentirse importante, o porque se crea que es quien mejor puede hacerlo. El que desee ser servidor debe sentirse el último de todos, el menos válido, pero teniendo la sana intención de servir a Dios y a los hermanos, pudiendo decir al finalizar su servicio “solo soy un pobre siervo, he hecho lo que he podido” (Lucas 17, 7-10). Un servidor debe estar dispuesto a lavar los pies a su hermano o a curar sus heridas, como vemos en el Evangelio o en los ejemplos que nos está dando el Papa Francisco. Esto es extrapolable a cualquier movimiento, congregación o realidad de nuestra querida Iglesia Católica.
 
En relación con lo que he indicado anteriormente sobre alabar y dar gracias a Dios, decía san Francisco de Sales que “muchos no quieren, ni se atreven a pensar y a considerar las gracias que Dios les ha concedido por temor a volverse engreídos” y decía que se engañaban porque, como ya había dicho Santo Tomás de Aquino, el verdadero medio para alcanzar el amor de Dios es la consideración de los bienes que hemos recibido de Él, pues cuanto más los conozcamos más lo amaremos. Nada, indicaba el santo Obispo, puede hacernos tan humildes delante de la misericordia de Dios como conocer sus beneficios y ver cuanto nos ama a pesar de nuestros pecados pues donde creció el pecado más se desbordó la Gracia divina. La consideración viva de las gracias recibidas nos hace crecer en la humildad, ya que el conocimiento engendra el reconocimiento.
 
No debemos temer, no obstante, que lo que Dios ha puesto de bueno en nosotros nos hinche siempre que tengamos bien presente esta verdad, decía Francisco de Sales: que nada de cuanto hay en nosotros es nuestro, y hacía esta preciosa  reflexión "¿Qué tenemos de bueno que no hayamos recibido? Y, si lo hemos recibido ¿Por qué nos hemos de ensoberbecer? Al contrario, la consideración viva de las gracias recibidas nos hace pequeños, pues nos pone en nuestro verdadero lugar con respecto a Dios", reconociéndole como nuestro Dios, Padre, Salvador y nuestro guía en el peregrinar por la vida. Pero, advertía, "si al recordar las gracias que Dios nos ha hecho, nos halaga cierta vanidad, deberemos recordar nuestras ingratitudes, imperfecciones y miserias para no correr el riesgo de caer en vanagloria y soberbia que nos pueda apartar de Dios. La Santísima Virgen confiesa que Dios ha hecho en ella obras grandes, pero lo hace para reconocerse pequeña y glorificar a Dios". Debemos ser capaces de ver que aquello que hemos realizado en nuestra vida, estando Dios con nosotros, no es según nuestra manera de ser ni de nuestra propia cosecha, por ello, aseguraba san Francisco de Sales, podremos alegrarnos de poseerlo pero sabiendo que solo debemos glorificar a Dios, pues Él es el único autor.
 
En definitiva, hermanos, para poder avanzar por el camino de la santidad, al que Dios nos llama, sigamos el ejemplo de María, sintiéndonos pequeños y necesitados de la constante ayuda del Espíritu Santo. De esta manera, podremos realmente cantar, junto a los santos, “Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque ha hecho obras grandes en mí”. Pero, recordad: sed mansos como palomas, pero astutos como serpientes, pues el Señor nos ha mandado como ovejas en medio de lobos.
 
 
1) Los textos de San Francisco de Sales pueden encontrarse en su obra, preciosa por otra parte, "Introducción a la Vida Devota".

miércoles, 19 de junio de 2013

Encontrar a Dios entre los pucheros



Hoy en día llevamos un ritmo de vida frenético desde que nos levantamos hasta que volvemos a acostarnos. De un tiempo a esta parte vivimos pendientes del reloj y de un sinfín de actividades con las que llenamos nuestras horas, muchas de ellas importantes (trabajo, estudios, relaciones sociales, etc.) y otras quizá menos (¿Cuantas horas pasamos pegados al ordenador? por ejemplo). Debido a esta cuestión son muchos los que, siendo creyentes, dicen no tener tiempo para hacer oración, para dedicar aunque sea unos pocos minutos a estar a solas con Dios, dialogando con Él, dándole gracias por los beneficios recibidos y pidiendo que sea benigno con aquello que le pedimos (cuando pedimos algo a Dios siempre debemos decir "si es tu voluntad", pues tal vez lo que le pedimos, aún siendo bueno, no es lo mejor para nosotros, al menos en ese momento). Muchas veces, cuando leo frases de personas no cristianas, observo como se sugiere hacer meditación, yoga y una serie de actividades ajenas a nuestra cultura pero que hoy en día forman parte de la vida de muchas personas. Sin querer juzgar, Dios me libre, si pienso que son prácticas inconvenientes para un cristiano, por diversos motivos. Lo que si me gustaría es proponer eso, que dediquéis unos minutos, aunque sean cinco o diez minutos, a la oración, a estar con el Señor, a meditar su Palabra, pues no solo sacareis de ello un gran provecho espiritual, sino que además enriqueceréis notablemente vuestra vida. Como testimonio personal puedo decir que si hay algo que me ha enriquecido notablemente es dedicar en la oración un rato a meditar el Evangelio del día. Yo suelo orar una hora diaria y me gustaría recomendaros que si podéis dediquéis una hora, aunque sea a la semana, a rezar delante de Jesús Sacramentado, puedo decir que siento como Dios va haciendo su obra en mí cuando estoy en su Presencia Eucarística.

Pero, como digo, no todo el mundo está en disposición de hacer una hora diaria de oración. Por el trabajo, por los estudios, por diversas cuestiones es difícil en esta vida tan ajetreada sacar una hora para, "simplemente", rezar. Incluso muchos "gurús de la prisa", como yo les llamo, dirán "pero hombre, perder una hora al día con todas las cosas que tengo que hacer". Se trata tan solo de organizarse el día y de priorizar en aquello que realmente es importante. Hay una anécdota sobre un sacerdote al que su obispo le dijo "tienes que hacer una hora diaria de oración", ante esto el sacerdote respondió "pero señor, es que no tengo tiempo, tengo muchas ocupaciones" entonces el obispo afirmó "pues entonces debes hacer dos horas diarias". Hay muchas cosas en nuestra vida, si lo pensamos detenidamente, con las que ocupamos el tiempo pero sin sacar de ello un fruto: televisión, internet, lo que algunos llaman "la fiesta", etc. Sin embargo dedicamos poco tiempo a Dios, no podemos quejarnos en ese caso si las cosas no nos van como desearíamos, en mi humilde opinión.

En cualquier caso, este artículo lo he titulado con una famosa frase de Santa Teresa de Jesús por un motivo. Pienso que podemos, y debemos, realizar lo que yo llamo oración continuada, es decir orar incluso mientras trabajamos, estudiamos, estamos con amigos o familiares, vamos en el metro, etc. Al menos quienes somos cristianos deberíamos hacerlo. Por ejemplo, al levantarnos podemos dar gracias a Dios por el nuevo día y ofrecerle nuestras obras e intenciones para ese día. Al desayunar (y en las restantes comidas) bendecir la mesa y los alimentos. Rezar algunas oraciones mientras nos arreglamos y salimos de casa. Vamos al trabajo-colegio-universidad, pues podemos tener un diálogo con Dios, viendo que actividades vamos a realizar en ese día, con que personas vamos a entablar contacto, los lugares donde tenemos que ir y los deberes a realizar. Podemos poner todas esas intenciones en manos de Dios, rezando especialmente por las personas con las que vamos a relacionarnos (incluso, o debería decir sobre todo, aquellos que nos caen mal). Si vamos en el metro, pues rezar por nuestros compañeros de viaje, si vamos en coche pues por quienes nos acompañan en la carretera (que distinta sería la conducción si en vez de preocuparnos en llamar tal o cual al del otro coche rezásemos por él. Si nos hace una pirula siempre será mejor decir "Señor bendicele y convierteme", os lo aseguro). Incluso mientras vamos o venimos podemos rezar el Rosario.

En cuanto a nuestras relaciones con los demás, o las diversas situaciones que vivimos a lo largo del dia, a mi me ayuda mucho algo que una persona me dijo hace tiempo: trata de imaginar que está Jesús en esa situación y como actuaría Él, trata de reaccionar como Él actuaría. ¡Qué distinta sería nuestra vida si todos actuásemos como Jesús! amando a Dios, a nuestro prójimo (especialmente a aquel que nos fastidia pues "Yo os digo amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por quienes os ultrajan y persiguen (Mt. 5:44). El verdadero cambio viene cuando uno observa a quien está en el espejo, es decir cuando me miro a mi mismo, viendo mis virtudes y defectos, tratando de mejorar cada día.  Y cuando estamos con nuestros amigos o familiares igualmente podemos tener una disposición de oración, pidiendo al Señor por ellos ¿Hay algo más hermoso que, cuando un amigo te cuenta un problema que tiene, mientras le escuchas decir "Señor, ayudale"? es un gran acto de amistad y amor al prójimo.

En nuestras actividades diarias, como digo, no hay nada como el ofrecimiento de obras. Incluso, creo, se podría decir que si a la hora de estudiar uno ofrece con todo su corazón el estudio a Dios está orando mientras estudia. O mientras trabaja. Personalmente incluso rezo cuando estoy en el gimnasio, ofreciendo a Dios el ejercicio físico, pidiendo por quienes están entrenando (y los entrenadores). Es bonito mezclar espiritualidad y deporte pues el cuerpo es el lugar donde mora el Espíritu Santo desde que somos bautizados, por tanto podría decirse que el cuerpo es Templo de Dios. ¡ojo! hay que tener cuidado en no divinizar el cuerpo ni exaltar el cuerpo de modo totalmente materialista. Pasa como con la Creación, hay que alabar a Dios cuando vemos los progresos físicos que vamos logrando, pero el culto debe ser a Dios, no al cuerpo. Algún día escribiré algo sobre la "Teología del Deporte".

En la noche, antes de ir a dormir, creo que es importantísimo dedicar unos minutos para rezar un poquito. Haciendo un pequeño examen de lo que ha sido nuestro día, de las cosas buenas que hemos hecho, de aquellas cosas que hemos hecho mal (y pidiendo perdón a Dios por estas). Antes había una devoción, la de rezar tres avemarías antes de dormir, pienso que sería bonito recuperarlas. 

Después hay una serie de devociones y oraciones que, creo, podrían haceros mucho bien. Una ya la he dicho, rezar el Rosario diariamente, aunque sea un Misterio (es decir, los miércoles tocan los Misterios Gloriosos, pues rezar estos). También está el Ángelus, o la Oración de las Tres de la Tarde. En definitiva, una serie de devociones que sirven para tener presente a Dios (y a la Virgen María) a lo largo de la jornada. Para quien tenga un poco más de tiempo, y le guste, está el rezo de la Liturgia de las Horas. Quizá sea buena idea escribir un artículo sobre ello, son una serie de oraciones repartidas en horas litúrgicas (Oficio de Lectura, Laudes, Hora Intermedia, Vísperas y Completas) que tienen como fin, entre otros, el dar culto a Dios en diversos momentos del día. Aunque la Liturgia de las Horas suelen rezarla, sobre todo, sacerdotes y religiosos/as, es algo que está abierto a todos los seglares, de hecho yo comencé a rezarla cuando vi que amigos mios, seglares, la rezaban y me pareció bellísima.

En definitiva, a Dios se le encuentra entre los pucheros (por supuesto, también podemos rezar mientras cocinamos jeje) y en las diversas actividades que realizamos a lo largo del día. Estos consejos son un tesoro que descubrí hace algunos años, me ayuda mucho ponerlos en práctica, por eso me he decidido a compartirlos con vosotros. ¡Que Dios os bendiga!

PD: Comparto con vosotros este artículo: http://www.semillasdevida.com.ar/articulos/como-vivir-una-vida-equilibrada/ es realmente bueno y va en una línea parecida al mio.

lunes, 17 de junio de 2013

Un santo al año


El año pasado, en un grupo de la Renovación Carismática al que acudo los lunes (pues siento me ayuda espiritualmente) propusieron tener presente a un personaje bíblico durante 2012, esforzándose por imitar sus virtudes. Recuerdo que me tocó María, la Virgen y Madre del Señor. Debo admitir que me costó bastante, de hecho mas bien no cumplí con el objetivo marcado. Claro, María no solo es una mujer que aparece en la Biblia (como Judit, por ejemplo) sino que es aquella a quien Dios eligió como madre de Jesucristo, el Verbo Encarnado, por tanto su madre debía ser una criatura perfecta, libre de pecado, sin mancha ni tacha. Sin embargo yo soy una criatura imperfecta, pecadora, tengo manchas en mi alma que van siendo sanadas por Dios.
 
Cuento esto porque hoy me encontrado con un artículo de Susana, una buena amiga y hermana en la fe donde propone algo parecido pero, en cierto modo, diferente. Se trata de escoger a un santo para, durante un año tratar de imitar sus virtudes y, como ella dice, "me dedicaré a conocer mejor a este beato, su vida, su alma y sus virtudes...". Siempre he pensado que para nosotros, criaturas imperfectas, es más fácil ver la vida de un santo y tratar de asemejarnos a él en el seguimiento a Cristo (¡ojo! se sigue al santo en cuanto a su camino de conversión al Señor y se le pide interceda por uno, no se diviniza al santo, como pretenden algunos hermanos separados). Recuerdo hace unos años, en una peregrinación realizada con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia 2005, que hablaba sobre estos temas con unos amigos. Yo les decía "me parece fascinante la vida de los santos, pero parece tan difícil de imitar..." y la chica me respondió "pero ellos eran como nosotros, tenían sus virtudes, pero también sus defectos, eran personas como nosotros". Esta concepción sobre los santos me ayuda mucho pues leo sus vidas y veo a personas normales pero que sintieron fuertemente la llamada de Dios y le siguieron con toda confianza, convirtiéndose al Señor. Es decir, no solo se fiaron de Dios sino que toda su vida comenzó a girar en torno a Él, conformando su corazón al de Cristo.  Por eso comenzaba esta reflexión con María y mi escaso seguimiento de sus virtudes, es demasiado perfecta para mí, aunque si es cierto que hay detalles como su confianza total en Dios, su oración en el silencio (meditaba aquello en su corazón...) pues que si puedo hacer mías. Pero otras, por decirlo de algún modo, se me hacían demasiado cuesta arriba.
 
En definitiva, tras haber leído el artículo de mi amiga me he decidido a tener por Patrón durante este año a un santo elegido al azar. Un santo al cuál imitar en sus virtudes, estudiar su vida y escritos, en definitiva un santo con el que crecer espiritualmente a lo largo de este año, desde hoy 17 de junio de 2013 al 17 de junio de 2014. Lo que he hecho ha sido coger el Santoral que viene en el Evangelio 2013 de Edibesa, pedir ayuda al Espíritu Santo y el santo que me ha puesto como modelo ha sido San Francisco de Sales. Se trata de un santo del cuál he oído hablar mucho, en muchas ocasiones los sacerdotes han mencionado frases suyas en las homilías, sin embargo es un santo bastante desconocido para mí. Es decir, he leído poco sobre su vida, no conozco sus escritos (sin duda, por lo que cuentan, maravillosos). Por de pronto una de las primeras frases que he leído suyas me ha impresionado, pues parece que me lo estuviera diciendo a mi: "La humildad, pues, nos perfecciona en lo que mira a Dios, y la mansedumbre en lo que toca al prójimo". Reconozco que soy poco humilde, más bien soy soberbio, reconozco que no soy manso y pacífico, más bien suelo cabrearme con facilidad. Sin duda veo que Dios me está queriendo decir algo con esto y posiblemente haya escogido para mí a este gran santo porque tiene mucho que enseñarme a lo largo de este año 2013-2014.
 
He visto algunos detalles suyos que me han gustado y me gustaría ponerlos en práctica. Por ejemplo, tras su Primera Comunión se trazó unos consejos que se propuso llevar a la práctica siempre: 1. Cada mañana y cada noche rezar algunas oraciones; 2. Cuando pase por frente de una iglesia entrar a visitar a Jesús Sacramentado, si no hay una razón grave que me lo impida; 3. Siempre y en toda ocasión que me sea posible ayudaré a las gentes más pobres y necesitadas; 4. Leer libros buenos, especialmente Vidas de Santos.
 
Cuando marchó a Padua, a estudiar, se marcó otros objetivos: 1. Cada mañana realizar examen de previsión: consistía en ver que trabajos, que personas o actividades iba a realizar en ese día y planear como iba a comportarse ante ellos; 2. A mediodía visitar el Santísimo Sacramento y hacer el examen particular: examinando su defecto dominante y viendo si había actuado con la virtud contraria a él (durante 19 años, según corazones.org, su examen particular será acerca del mal genio, de aquel defecto tan fuerte que era su inclinación a encolerizarse; 3. Ningún día sin meditación: aunque fuese por media hora, dedicarse a pensar en los favores recibidos por el Señor, en las grandezas de Dios, en las verdades de la Biblia o en los ejemplos de los santos; 4. Cada día rezar el Santo Rosario, no dejar de rezarlo ningún día de su vida, promesa que siempre cumplió; 5. En su trato con los demás ser amable pero moderado; 6. Durante todo el día pensar en la Presencia de Dios; 7. Cada noche, antes de acostarse, realizar examen del día (examen de conciencia).
 
En definitiva, consejos y propósitos que, aunque hay que ser perseverante para ello (os pido oréis por mí) pero creo que puedo cumplir. Por tanto, desde este momento comienzo a peregrinar de la mano de San Francisco de Sales durante un año, imitando sus virtudes, aprendiendo de su vida y formándome con sus escritos. Un gran santo que me ha puesto el Señor para este año.

¿Os apuntais al reto de escoger un santo para seguir su ejemplo durante el próximo año?




domingo, 26 de mayo de 2013

Sobre la importancia de la familia, núcleo vital de nuestra sociedad

He estado un tiempo sin escribir en el blog debido a que el Trabajo de Fin de Máster me ha tenido bastante ocupado, pero vuelvo con ánimo renovado y proclamando aquel "Cómo deciamos ayer..." pronunciado por Fray Luís de León a su vuelta a las aulas de Salamanca, tras varios años preso por la Inquisición. Quiero aclarar que con este artículo, aunque en algunos momentos pueda parecerlo, no juzgo a nadie. Pero si que, de alguna manera, estoy elevando una queja dirigida a quienes nos gobiernan, pues están acabando con algo que considero vital en muchos aspectos para nuestro futuro: la familia.
 
Deseaba escribir acerca de la familia, lo tenía en mente desde hace un tiempo, pero no me había decidido hasta hoy, tras ver el último capítulo de la temporada 14 de la serie "Cúentame", la cual finalizó el pasado jueves 23 de mayo. Evitare spoilers, por aquellos que no hayan visto el capítulo, pero ha habido una importante trama donde Carlos Alcantara, uno de los protagonistas y narrador de la serie, es encarcelado injustamente pues un "amigo" (al menos el chico creía que lo era) traficaba con droga, la cuál encuentra la policía en el bar que ambos tenían en sociedad.  Ese supuesto amigo deja vendido a Carlos Alcantara, quien se come el marrón. Bueno, como digo es una trama que resalta sobre todo lo necesaria que es la familia. Aquellos a los que estamos unidos carnalmente: nuestros abuelos, padres, tíos, hermanos, primos... y salvo excepciones (que siempre puede haberlas, por desgracia ovejas negras puede haber en cualquier "rebaño"), son personas en las que podemos confiar pues no nos van a dejar desamparados en nuestras necesidades y con quienes podemos reír pero también llorar y desahogarnos. Soy consciente, por otra parte, que hay muchas historias familiares, tantas como seres humanos, y que en muchas ocasiones puede haber amigos a los que se sienta como hermanos mientras que a parientes se les tenga como desconocidos, pero esos amigos entrarían dentro de la gran familia humana, a la que estaríamos unidos con vínculos espirituales. Es decir, entiendo como familia tanto aquella que lo es por esos vínculos de sangre, como aquella que lo es por vínculos espirituales (la Iglesia es también una familia, los amigos pueden ser nuestros hermanos. San Francisco de Asís consideraba que había una hermandad universal, veía en el otro a un hermano, incluso hablaba del "hermano sol, la hermana luna...").
 
Pero no quisiera perderme, por ello me gustaría hoy hablar sobre la familia de sangre, la cuál considero que se está viendo atacada por un sistema que pretende anular al ser humano. A lo largo de la historia, en las diferentes culturas, se ha considerado que se trabajaba para vivir, no se vivía para trabajar, considerándose especialmente importante la educación de los niños, mientras que los ancianos eran tratados con respeto, casi con veneración pues debido a su sabiduría vital, se contaba con ellos, no se les veía como trastos viejos e inútiles. Sin embargo, como de repente, todo eso ha cambiado, al menos en España, la realidad que conozco y de la cuál hablo. En la actualidad estamos viendo como se despide (o se amenaza con ello) a mujeres que se han quedado embarazadas, los padres (ambos) llegan tarde a casa y no tienen tiempo ni ganas para educar a sus hijos (y menos para jugar con ellos), siendo la televisión o personas ajenas quienes les educan. Vemos,, además, que existe confusión en muchos padres, pues da la impresión que algunos creen que los buenos modales, y aquello que antes llamaban urbanidad, se enseña en los colegios (al colegio se va educado de casa). Pero, aunque los padres también tengan  parte de culpa, se podría decir que la mayor parte de esta se la lleva este sistema que ha devaluado el valor de la familia y, en definitiva, el valor del ser humano.
 
Estamos viviendo una crisis económica muy profunda, pero creo que la mayor crisis es la de los valores, precisamente esos valores que se aprenden en el seno familiar (al cole se va educado desde casa, reitero). El principal valor debería ser el de tener como valioso y objeto de nuestra protección al ser humano y su derecho a existir y a ser libre. Nos quejamos sobre la escasa tasa de natalidad, sin embargo vemos como los políticos no fomentan la ayuda a las madres, quienes considero gozan hoy de una velada mala reputación. Me explico, en la mayoría de películas que vemos en el cine se nos presenta un modelo de mujer triunfadora en lo económico e, incluso, lo social, pero una mujer sin hijos. Por otra parte, en muchas empresas, como he indicado anteriormente, se tiende a mirar mal a las mujeres embarazadas o con hijos (de forma sutil en muchos casos, pero he conocido realidades tal cual comento). Está también una visión del sexo como algo meramente placentero pero olvidando su función reproductiva, con lo cuál tiende a hablarse de los embarazos como "accidentes" (fomentado por ese sistema que no ayuda a las familias, la pescadilla que se muerde la cola, en definitiva). Mientras que están mal vistas aquellas mujeres que anteponen tener hijos a gozar de una mejor vida profesional. Además el sistema, de forma sibilina, está inculcándonos esa visión china sobre que si tienes un hijo mejor no tengas ninguno más, he podido leer en foros mensajes del tipo "¿Pero donde va esa gente que tiene seis u ocho hijos?". Claro, si no se ayuda a las familias, termina viéndose como extraterrestres a quien optan por tener cuantos hijos Dios (o la naturaleza, para quien no sea creyente) les tenga a bien dar.
 
Evidentemente, con la situación de paro, los salarios basura (se podría decir que hasta inmorales, pues me parece inmoral que haya personas que ganen, en un día, lo que a otros les cuesta ganar tres años), las hipotecas, impuestos y tantas cuestiones económicas, es difícil pedir a nadie que tenga varios hijos, nada más lejos de mi intención. Pero creo en la importancia de la familia, de hecho se está viendo como durante esta crisis está sirviendo de refugio y cobijo para tantas personas que sufren las consecuencias de la crisis, pues un circulo familiar, salvo circunstancias excepcionales (hablo en general, puedo equivocarme) siempre va a servir de refugio y apoyo. Es más fácil refugiarse en una familia de muchos miembros (tios, primos, hermanos númerosos) que en una familia en la que tus padres carezcan de hermanos y tu seas hijo único. Tal vez suene fuerte, pero ¿No estarán intentando destruir la familia para hacernos esclavos?
 
Imaginemos un mundo dominado por unas pocas familias, cuyos miembros son las personas más ricas del mundo. La mayor parte de la población son personas cuya vida se resume en trabajar, comer y dormir. Tienen un hijo o dos, pero como tienen tantas ocupaciones no pueden educarlos (por tanto, acaba educándolos el sistema, como ya está ocurriendo). Es un modo de vida tan organizado de cuál, si te sales, solo tienes como recurso la indigencia. Pues es lo que me da la sensación está ocurriendo. Destruyendo la familia, están destruyendo todo lo que somos, están destruyendo nuestra libertad. Seguramente os preguntareis "¿Nuestra libertad? ¿Qué dice este ahora?". Gran parte de lo que somos se lo debemos a lo que nos han inculcado nuestros padres, nuestros abuelos, a lo que hemos aprendido en casa, nuestras creencias, ideas, nuestra forma de pensar y de ver la vida, sea la que sea, la hemos adquirido en  nuestra familia, al menos en gran parte. Si aquello a lo que yo llamo "el sistema" (que no son solo los políticos, pero también son estos), consigue su objetivo estoy en condiciones de asegurar que los hombres del mañana habrán perdido la libertad de la cuál hoy gozamos. Por desgracia lo están consiguiendo y tenemos que rebelarnos contra ello, denunciarlo (como cristiano estoy obligado a denunciar a los malhechores, y ellos son malhechores, pues atentan contra el ser humano). Nos han hecho creer que lo realmente importante son los valores materiales, el dinero sobre todo, después encarecen los precios pero sin subir salarios, con lo cuál consiguen alejar a los padres de su labor educativa (pues tienen que trabajar, no tienen tiempo) y es el sistema quien educa a los niños, a quienes además se les inculca que deben ser ingenieros porque un filósofo o un historiador no ganan dinero. Por otra parte, en la televisión se inculcan antivalores, ya que mientras nuestros mayores creían en el respeto mutuo, la educación, la cortesía, hoy vemos que en la mayor parte de los programas televisivos se está inculcando todo lo contrario (si incluso los tertulianos radiofónicos se están viendo contagiados por el virus televisivo, pues muchas veces no se les entiende porque se interrumpen constantemente). Si has alejado a los padres de su labor educativa acaba siendo la televisión quien educa a los niños y, en consecuencia, estos terminan teniendo como modelos vitales a Belén Esteban o a los del Gran Hermano antes que a Marie Curie o a los ganadores de los Premios Nobel (en todas sus categorías). En definitiva, se crea una sociedad de débiles mentales, de esclavos. Por eso es tan importante la familia. Como digo, es en su seno donde nos sentimos protegidos, donde se nos inculcan los valores que deben hacer de nosotros personas serias y rectas, donde se nos provee (o al menos debería ser así) de las armas para aprender a manejarnos en sociedad, es también en la familia donde basamos gran parte de nuestra libertad porque, en definitiva, nuestra personalidad está fuertemente condicionada por aquello que se nos enseñó en nuestra infancia. Pienso que debe haber un cambio en nuestro modelo de sociedad, pero este cambio no va a venir por parte de quienes nos gobiernan, sino de nosotros mismos, me gustaría indicar algunas claves sobre como pienso deberían ser las cosas, quizá me equivoque, pero es la visión que considero más adecuada
 
Primero. Creo que se debería fomentar el comercio español, es cierto que es más barato comprar en "los chinos", pero si compramos en tiendas de españoles estamos contribuyendo a la economía de familias españolas y, en definitiva, ese dinero sigue circulando en España (y un frutero español puede comprar en una ferretería española, cuyo dueño se compra unos zapatos españoles y el empresario de zapatos españoles, si tiene conciencia, compra en un supermercado donde vendan productos españoles y los ganaderos, pescadores, agricultores españoles se verían beneficiados... utópico quizá, pero el país funcionaría mejor).
 
Segundo. Los empresarios deberían adquirir conciencia. No puede ser que "Curro" entre a trabajar a las 8 o 9 de la noche y salga a las 7-8-9. No. Necesita educar a sus hijos (si los tiene), estar con su esposa o novia (si tiene), hacer vida social. Además más tiempo trabajando no significa mejor calidad del trabajo realizado. Por otra parte debería ser penalizable el despido a mujeres embarazadas.
 
Tercero. Como católico tengo en gran estima las comunidades paulinas, es decir las creadas por Pablo de Tarso. Hoy se habla mucho de la autogestión, las cooperativas, y otras formas que, en realidad, tienen su origen en estas primitivas comunidades donde primaba la solidaridad hasta el punto de que entre todos reunían dinero para ayudar a aquellos más desfavorecido. Creo que esto, se debería importar a  nuestra sociedad. Es cierto que hoy existen muchas instituciones, tanto eclesiales como "profanas", pero creo que no es suficiente. Quizá deberíamos volver a un modelo anterior, donde podías terminar trabajando en un sitio donde entrabas como aprendiz, en vez de tener que recorrerte las calles de tu ciudad o país, o incluso emigrar, para conseguir trabajo. Pienso que debemos abandonar ese culto al dinero y al poder que este nos da si queremos que este país salga adelante. Deben primar las personas, no el dinero.
 
Pienso que estos tres aspectos son importantes si queremos que sobreviva la familia tal como la conocemos, pues esta es, al menos lo creo así, el núcleo vital de nuestra sociedad, por los motivos ya dichos. Debemos colocar de nuevo al ser humano en el lugar que le corresponde, como un ser que, precisamente porque es libre, es feliz. Hoy en día tenemos unos avances tecnológicos que harían palidecer a los que vivieron en el siglo XV, si nos vieran pensarían que somos marcianos, sin embargo somos poco felices. Eso es porque el ser humano es esclavo del materialismo imperante, el cual es conocedor que si acaba con la familia habrá conseguido tener totalmente anulado al ser humano, haciendo de este un pelele. Yo, desde luego, como cristiano, como humanista, quiero luchar contra ello ¿Te unes?

jueves, 31 de enero de 2013

La escopolamina, droga que anula tu voluntad ¿leyenda urbana o realidad?

Desde pequeño uno ha escuchado muchas leyendas urbanas. Aun recuerdo cuando se hablaba de unos misteriosos señores que, según nuestras madres, se ponían en las puertas de los colegios y daban caramelos con drogas a los niños. También tengo en la memoria la escena, supuestamente ocurrida, en un programa de televisión de los años noventa llamado "Sorpresa, Sorpresa" en el cual Ricky Martín contempló, desde un armario, la escena de una niña untandose mermelada en cierto lugar íntimo que, posteriormente, un perro procedía a lamer. Cabe decir que Ricky Martin habría estado en ese armario esperando para dar una sorpresa a la niña, que sentía devoción por él. Sobre la primera leyenda urbana podemos preguntarnos ¿De verdad alguien cree que hay personas que van regalando droga, aunque sea en caramelos? sobre la segunda simplemente que se trata de pura fantasía, pues algo así en realidad nunca sucedió.
 
Sin embargo, en los patios escolares de la mencionada década si había una leyenda urbana que solía aparecer como protagonista en las conversaciones, el de personas que utilizaban misteriosas drogas para secuestrar y robar a otros. Parecía algo real, pero no dejaba de ser una leyenda urbana que, probablemente, nuestras madres mezclaban con el "no hables con desconocidos. Sin embargo en los últimos tiempos se están dando casos de utilización de escopolamina, mas conocida como burundanga, una droga que anula la voluntad, algo que permite al ladrón poder robar sin que su víctima sepa lo que ha ocurrido. En la madrugada del pasado 27 de enero, en el programa Milenio 3, habló Iker Jimenez de algo ocurrido a una persona de su círculo mas íntimo, alguien de su total confianza. Esta persona iba por la calle y la preguntaron si podía hacer el favor de leer una dirección escrita en un papel (con una letra muy pequeña). La víctima, una mujer, accedió a ello. Despertó horas mas tarde en la cocina de su casa sin poder recordar lo que había ocurrido. Tras realizar una serie de pesquisas descubrió que había sido acompañada por una señora (compinche de quien la abordó preguntando lo de la dirección) al banco y sacó todos sus ahorros para dárselos a esa señora, la cual se presentó en el banco como su madre. Hay denuncia policial y existe grabación de las cámaras del banco sobre la persona que acompañó a esta mujer, por lo cual es probable que la policía termine identificando a esa delincuente. El único problema, quizá, es que llevaba un sombrero y no se le ve bien la cara, pero no es la primera vez que la policía lidia con un caso donde no se ve bien el rostro del ladrón y terminan deteniéndole.
 
¿Qué es la burundanga-escopolamina?
 

"La escopolamina es un alcaloide que se encuentra en las plantas como el beleño (Hyoscyamus albus), la burladora o borrachero (Datura stramonium), la mandrágora (Mandragora autumnalis), la escopolia (Scopolia carniolica), la brugmansia (Brugmansia candida) y otras plantas similares de la familia de las Solanáceas. La escopolamina es una sustancia afín a la atropina, que se encuentra en la belladona (Atropa belladona). Sus efectos son: En dosis altas, de más de 10 mg en niños o más de 100 mg en adultos, causa convulsiones, depresión severa, arritmias (4) cardíacas, taquicardia severa, fibrilación (5), insuficiencia respiratoria, colapso cardíaco y hasta la muerte. Tiene un uso criminal  orientado a que esta sustancia inhibe la voluntad de la víctima, siendo fácil su manipulación para cualquier fin, con la ventaja añadida de la pérdida de memoria al desaparecer sus efectos. La escopolamina se ha usado para adulterar pastillas vendidas como MDMA.". Fuente. Se trata de un producto utilizado, especialmente, en las Unidades de Cuidados Paliativos para disminuir las secreciones y mejorar la respiración de los pacientes, según Magí Farré, especialista en Farmacología Clínica del Hospital del Mar

Estamos hablando, por tanto de una droga  que es conocida desde tiempos remotos, usada por chamanes de tribus como los chibchas, catíos y cunas, entre otros grupos de la América Prehispánica. A esta droga, conocida también como "el aliento del diablo". Tenía para estas culturas diversos usos: adivinatorios y encontrar cosas robadas o perdidas en los catíos o como alucinógeno (para entrar en trance) y para dormir a las personas que eran enterradas vivas a la muerte de los grandes jefes indígenas. Otros pueblos utilizaron la burundanga como anestésico, por ejemplo los indios andinos y los araucanos. Como hemos visto, si hay un uso inadecuado puede llegarse incluso a la muerte del individuo y, efectivamente, se trata de un producto que altera la voluntad de una persona provocando acciones en esta sin que ella sea consciente (una persona bajo los efectos de esta droga podría llegar incluso a matar, sin tener conocimiento de ello).
Según este artículo de El Mundo ha sido utilizada en algunos interrogatorios de servicios secretos en algunos países. Se trata de una droga que incluso puede ser utilizada diluida en bebidas alcohólicas (ojo cuando salgáis a fumar del bar, no dejéis la copa por ahí) o incluso aspirada en cigarrillos. Los síntomas de intoxicación son: piel seca, hipertermia, sequedad de boca-ausencia de saliva y sudor, dilatación de pupilas, visión borrosa, alteraciones cardiacas, taquicardia y retención urinaria.
En  este artículo tenemos mas información sobre la burundanga, sus efectos y como prevenir que nos droguen con ella.
¿Ha habido casos reales?
La respuesta es afirmativa, de hecho en Madrid ha habido algún caso especialmente conocido, concretamente el publicado por el Diario El Mundo en el que una jóven denunciaba que "cuando estaba en el centro de Madrid un hombre enano, con el síndrome acondroplasia, trastorno del crecimiento óseo, se acercó a ella y empezó a hablarle. Debido al aspecto frágil de este individuo y que se encontraba en una zona muy transitada no desconfió de este delincuente que, utilizando un lenguaje esotérico y entregándole un papel que la mujer estuvo leyendo (de nuevo la entrega de un papel con droga como artimaña) comenzó a sentir tranquilidad y una progresiva percepción de la realidad, hasta el punto de facilitarle su teléfono y la dirección de su casa. Posteriormente el hombre la obligó a beber del mismo vaso que él y abusó sexualmente de ella. 
En principio los delincuentes escogen a mujeres de entre 18 y 25 años, aunque se han dado casos de varones como Jaime quien sufrió los efectos de esta droga tras haber consumido una copa donde habían introducido burundanga. Cuando despertó, a las diez de la mañana, en la escalera no recordaba nada de lo sucedido y le habían robado cartera, móvil y tarjetas. El médico, posteriormente, le indicó que tenía los síntomas propios de haber consumido burundanga. El Diario Montañés se hizo eco de lo sucedido con este joven.
¿Cómo actúan los delincuentes?
Su principal modus operandis es, como hemos visto, situar un objeto, impregnado por el tóxico, frente a la víctima con el objetivo de que esta inhale. Suelen utilizar un papel, libro, cartera o pañuelo. Cuando la persona ha inhalado la droga el delincuente, junto con un complice llevan a la persona al banco, o a su casa, para robarle dinero, móvil y otras pertenencias personales. Lo realmente preocupante es que se da a la luz del día, en calles transitadas, algo que favorece que la víctima se confíe.
¿Qué recomendaciones debemos tomar? (Fuente)
En primer lugar no debemos aceptar papeles u hojas volantes que desconocidos nos den estando en la calle o vehículo (por supuesto, no abrir en casa personas desconocidas u operarios con los que no se ha concertado cita previa.
Bajo ningún concepto debemos aceptar ningún tipo de bebida, dulces o cigarrillos que un desconocido nos ofrezca estando en algún evento social o en bares. Si tenemos que salir del bar no dejar la copa abandonada, pues pueden aprovechar el descuido para echarnos la droga.
Cuando una persona, aparentemente inofensiva, se acerque a nosotros en la calle, con pretextos de caridad o fingiendo ser analfabetos, pidiendo que leamos una dirección o dándonos un objeto debemos tener mucho cuidado. Igual con esas personas que dejan un objeto a tu lado que supuestamente vende, puede ser una trampa. Sobre este punto sé que no es políticamente correcto, pero yo no suelo dar limosna en la calle salvo a las personas que están tocando algún instrumento musical. En este país tenemos Cáritas, tenemos comedores sociales y otros lugares donde los necesitados pueden acudir. Siento ser desconfiado, pero a veces creo que es lo mejor.
También se usa esta droga para robar en las casas particulares, cuidado especialmente con empleadas domésticas y niños, pues son las víctimas favoritas de los delincuentes.
No aceptes pañuelos de extraños que vengan con el pretexto de que tu cara o ropa están manchados. Si de verdad tienes manchas ya te las limpiarás con tu propio pañuelo o cuando vayas al cuarto de baño. Tampoco aceptes demostraciones de productos como perfumes en la calle o fuera de centros comerciales (es de suponer que en una perfumería de un Centro Comercial no te van a drogar... aunque todo sería posible).
Tengo la sospecha de haber sido drogado ¿Qué hago?
Simula que sufres un desmayo o finge un ataque (mediante convulsiones) y grite pidiendo ayuda. Estos delincuentes conocen el peligro que produce el exceso en la droga y decidirán abandonarte. Mientras estés consciente, sobre todo cuando el delincuente se haya marchado, sigue pidiendo auxilio y que te lleven al hospital, después no recordarás nada.
Cuando estés esperando una cola (la típica del banco, cine, teatro...) no tengas conversaciones con extraños. Es cierto que puede parecer una medida un poco antisocial, pero es mejor parecer antipático y prevenir que despertarte unas horas después sin saber qué ha ocurrido. En locales de copas, bares o discotecas evitar hablar con desconocidos, especialmente si nos invitan a una copa. En restaurantes, bares y otros lugares evitar dejar comida y/o bebida fuera de la vista que pueda ser susceptible de envenenamiento. Especialmente me fijo que muchas veces en las cafeterías de las universidades los jóvenes suelen ser muy confiados, yendo a pedir algo a la barra, o al baño, y dejando un plato con comida sin que un conocido se quede vigilando la mesa.
Evita cigarrillos que te ofrezca un desconocido. Tengo, por otra parte, amigos que suelen ir pidiendo por la calle cigarrillos... ¡¡¡MUCHO CUIDADO!!
Conclusión
En definitiva, queridos amigos, sin querer crear alarma social si he querido con este artículo alertar sobre un peligro real que, procedente del otro largo del charco, ha comenzado a darse en nuestro país. No pretendo que nos volvamos conspiranoicos y antisociales, pero si deseo que a partir de ahora todos tengamos mas cuidado con quienes se nos acercan por la calle, pues se trata de un medio utilizado para robar, violar y cometer todo tipo de atrocidades sin que la persona que es drogada sea consciente de ello.
Por último, debido a la importancia del hecho que estoy denunciando, deseo que este artículo sea conocido por todo el mundo, por lo que ruego su difusión y, además, doy permiso para publicarlo en vuestros blogs y webs personales. Como digo, sobre todo mucha precaución.