martes, 14 de marzo de 2017

I Evento SFD Madrid, una gran experiencia de aprendizaje y amistad

El pasado 10 de marzo tuvo lugar en la madrileña Gran Vía el I Evento SFD de Oratoria, Motivación Personal y Emprendimiento, que contó con la presencia de dos veteranos profesionales de la Oratoria como son Ángel Lafuente y Álvaro de la Torre y, además, con los noveles oradores Jaime Delgado, Víctor Mañero y Víctor Bustillo. El evento se realizó en el Instituto Vox (que, por cierto, no tiene ningún tipo de relación con el partido político).


El evento fue seguido tanto por los asistentes como por quienes vieron y escucharon las ponencias mediante la retransmisión en vivo que realizamos a través de la red social Facebook. De hecho puede decirse que el evento fue seguido, de forma mayoritaria, a través de las redes sociales pues, debido al horario, hubo personas que no pudieron asistir y conectaron con nosotros por Internet.
Por lo que hemos podido constatar escuchando a quienes siguieron, virtual o físicamente, las cinco ponencias, se puede decir que el Evento fue un éxito. De hecho los organizadores (mi amigo Jaime y yo) quedamos realmente satisfechos. Es más, creo que ambos podríamos decir aquello de "si hace tan solo un año me hubieran dicho que iba a organizar un evento con unos ponentes de tal nivel y que dejó una profunda y positiva huella en quienes escucharon las ponencias... hubiéramos creído que nos estaban tomando el pelo". Personalmente, además, puedo decir que si hace cinco años (cuando aún estaba saliendo de la depresión que sufrí) me hubieran dicho que me iba a dedicar a dar conferencias hubiera respondido "¿Yo? ni de coña".

Recuerdo cuando en 2007 me dijo Enrique (el conserje de la casa donde entonces vivía) "No es casualidad que tú y yo nos hayamos encontrado". Yo soy de los que no creen en las casualidades. De hecho, tengo la firme convicción de que nos hacemos amigos de personas con las que congeniamos rápidamente, gente que nos caen bien y con las que tenemos cosas en común y, además, sentimos algo positivo cuando pensamos en ellos. Hay personas con las que, nada mas conocerlas, sientes una especie de conexión espiritual, como si desde la Eternidad hubierais estado llamados a ser amigos... Incluso tienes la sensación de que conoces a estas personas desde siempre (¿existirá la preexistencia del alma? ¡Ah!... ¡insondable misterio!). Esto me ocurrió con mi amigo Jaime. Nos conocimos en uno de los foros de habla hispana mas importantes (especialmente por número de usuarios) que existen a nivel mundial. Poco a poco fuimos hablando y vimos que teníamos muchas cosas en común y una forma parecida de pensar y de ver la vida. De hecho, ambos habíamos pasado por la misma experiencia (depresión) habiéndola superado. Según iba conversando con él me fui dando cuenta de que, tal y  como decía Enrique, no era una casualidad haberle conocido. Nos hicimos buenos amigos y vimos que compartíamos muchas inquietudes vitales además de tener una filosofía parecida. Me contó que había intentado organizar un evento en su ciudad natal pero que, por diversas causas, había tenido que posponerlo indefinidamente. A mí desde pequeño me había gustado la oratoria (aunque, ya digo, no me veía hablando en público), por lo que decidí que uniendo nuestras fuerzas podríamos organizar juntos un Evento en Madrid. Además, yo tenía trato tanto con Ángel Lafuente como con Álvaro de la Torre, que son dos de los mejores oradores que hay en España y que cuentan con una amplia experiencia en este tipo de eventos. Por lo que pensé: "ambos nos pueden ayudar". Y así fue. Además, yo sabía que el Instituto de Turismo Vox, con quienes tengo cierta relación, era una buena sede para organizarlo, al estar en pleno centro de Madrid.

Una vista nocturna del Instituto Vox (con filtro Instagram)

Por otra parte, en verano había escuchado la invitación que el Papa Francisco había realizado en la JMJ de Cracovia a los jóvenes para que emprendieran una misión personal saliendo de su "área de confort" y ayudando a los demás a crecer como personas. Recuerdo haberlo comentado entonces con Jaime. Ambos tenemos claro que la formación no termina cuando uno acaba los estudios, sino que a lo largo de toda la vida, hasta el último aliento vital, continuamente uno tiene la oportunidad de aprender cosas nuevas. Por tanto, se puede decir que los seres humanos seguimos formándonos mientras estamos vivos. En octubre comenzamos a trabajar en el I Evento SFD de Madrid. Nos pusimos en contacto con los ponentes y, para alegría nuestra, todos se comprometieron a realizar una ponencia gratuita. De hecho, teníamos la idea de que el evento fuera gratuito. Aunque, eso si, algunos asistentes decidieron a título personal realizar una aportación voluntaria. Los meses de mayor intensidad fueron los de febrero y marzo, pues Jaime y yo grabamos una serie de vídeos dando a conocer el evento y hablando sobre diversas cuestiones de oratoria, motivación personal y emprendimiento. Además, yo escribí algunos artículos sobre filosofía aplicada al crecimiento personal, especialmente Lógica y Metafísica). El canal de Youtube de Jaime es éste, mientras que el mío es éste otro.

Y, por fin llegó el gran día. Álvaro de la Torre abrió la jornada con su ponencia sobre oratoria. Álvaro es licenciado en Derecho, Periodismo y Ciencias Políticas, con tres Máster y, además, doctorando en la Universidad Francisco de Vitoria, donde es profesor. Ha impartido numerosos cursos sobre oratoria, debate y comunicación pública. Tiene mas de diez años de experiencia como orador y, de hecho, ha ganado varias ligas de debate universitario tratándose, por tanto de una de las jóvenes promesas de la oratoria española.
Su ponencia, que versó especialmente sobre detalles técnicos de la oratoria, tuvo frases impactantes como "Los oradores se hacen y es muy importante conectar con el público". Citó, además, una frase de Frank Luntz: "Es no lo que dices, es lo que la gente entienda lo que importa". El resto de ponentes, especialmente Ángel Lafuente, insistió también en esa afirmación de "un orador se hace". Si bien es cierto que hay personas que parecen nacer con el don de hablar bien en público y tienen grandes habilidades sociales, también es posible que una persona, si se prepara y entrena duro, puede llegar a ser un gran orador logrando, además, comunicar cada vez mejor (sea ante un auditorio o ante una sola persona). Por otra parte, parece evidente lo que dijo Álvaro sobre conectar con el público, pues uno puede decir algo interesante pero aburrir a las ovejas, o puede hacer vibrar al auditorio con sus palabras. El buen orador es quien hace lo segundo, obviamente. En su ponencia dio, además, mucha importancia al lenguaje no verbal que, según casi todos los expertos, constituye practicamente el 80% de lo que transmitimos cuando nos comunicamos con los demás. Dijo, además, que nuestro tono de voz debe ser suave pero vehemente, de forma que captemos la atención del receptor pero sin llegar a intimidarle.

Álvaro de la Torre (imágen de portal Universidad Carlos III de Madrid)

Posteriormente tuvo lugar la ponencia de Ángel Lafuente. Licenciado en Filosofía, Técnico Superior en Relaciones Públicas, Técnico en Radiodifusión y Televisión, experto en Oratoria con más de treinta años de experiencia, además de Presidente Fundador del Instituto de Técnicas Verbales. Si no recuerdo mal, en 2011 asistí a su Curso sobre Cómo Hablar con Eficacia, saliendo entonces practicamente convencido de que yo podría llegar a ser capaz de saber comunicar. De hecho, a lo largo de estos años he ido poniendo en práctica sus consejos y se puede decir aquello de "realmente funcionan". Comenzó reconociendo el terror escénico que tenía cuando, de pequeño, le tocaba hablar en público. Aunque, eso sí, afirmó en varias ocasiones que lo natural no es el miedo escénico sino el placer escénico. Si nos da pánico hablar en público, decía, es debido a la educación castrante (de tipo prusiano, que desde pequeño hemos recibido ya que "al sistema no le interesa que sepamos comunicar". Criticó, especialmente, aquellos mensajes que escuchábamos de pequeños: "Niño, tú ver, oír y callar" o "de esto no hables que no tienes ni idea" (como dando a entender que al ser niños éramos tontos). La Oratoria, afirmó, ha sido siempre tan importante que "en Grecia quien no sabía hablar, no podía entrar en política" (lo cierto es que nos vendría genial que esto se aplicase en nuestro país ¿Verdad?). "Hablamos tal y como somos", aseguró. Creo que esta verdad es evidente por sí misma. De hecho, se puede decir que cuando nos relacionamos con los demás lo hacemos mostrando nuestros principios y valores. Por ello nuestro lenguaje no verbal nos delata cuando mentimos. De ahí la importancia que tiene la comunicación no verbal. Pero Ángel Lafuente, que se reconoce un "enamorado de la Palabra hablada" realizó una invitación a los asistentes realmente positiva e impactante "enamórate de tí mismo, del mensaje y del destinatario del mismo". Dijo algo sobre la autoestima desde su fe cristiana: "debes amarte a tí mismo para poder amar a los demás" (de hecho, el propio Jesús lo dice bien claro en el Evangelio, aunque a veces se nos escapa: "ama a tu prójimo COMO A TÍ mismo". También reconoció que "yo cada día me quiero más a mi mismo, y cuánto más me quiero... más amo a mi esposa, hijos, amigos...". El resto de los ponentes también incidió en este aspecto. De hecho, quien esto escribe, aseguró en su ponencia que "antes de cambiar el mundo, primero debes cambiar al hombre o la mujer que ves en el espejo cada día cuando te levantas".


Ángel Lafuente


El tercer ponente fue quien esto escribe. Es decir, Víctor C. Bustillo, licenciado en Humanidades, Máster en Ciencias e Historia de la Antiguedad (UCM), Máster en Periodismo Social (Fundación Crónica Blanca-Universidad San Pablo CEU), escritor y autor de la novela histórica Crónica de un Cantar Hispano y emprendedor que actualmente colabora (colaboro) en el programa El Espejo de la Diócesis de Getafe y en Iglesia Noticia, ambos en COPE Madrid Sur y en Manos Unidas Getafe. Comencé hablando de la fuerte ruptura emocional que supuso para mí el salir del Seminario en marzo de 2009, situación que me llevó a una fuerte depresión y un enorme vacio existencial que comencé a superar en 2011. Fueron dos años en los que me preguntaba constantemente ¿Para qué he nacido? ¿Por qué no puedo ser cura? fue un tiempo de enorme sufrimiento, pues estaba realmente obsesionado con el sacerdocio y no aceptaba otra cosa que no fuera ser sacerdote, sin embargo no conseguía volver al Seminario. Y eso me frustraba enormemente. Sin embargo, tal como conté en la ponencia, todo comenzó a cambiar en mayo de 2011 cuando Gonzalo Ruiz Zapatero, mi antiguo profesor de Prehistoria en la Complutense y uno de mis mejores maestros, me propuso realizar un Máster. Cursar el Máster en Ciencias e Historia de la Antiguedad supuso para mí el recuperar el sentido de mi propia existencia, puesto que me di cuenta de que la Historia es lo que en realidad me apasiona. Pero, sobretodo, comprendí entonces que mi verdadera vocación es ser escritor y comunicador, algo que confirmé cuando cursé el Máster en Periodismo Social.
También hablé sobre que existen diversas vocaciones (resumidas en "vida", "espirituales", "humanas" y "laborales"). Expliqué lo que es la Misión Personal, cual su objetivo, como descubrirla mediante el discernimiento, cuales son sus elementos claves y, al igual que el resto de los ponentes, reiteré la necesidad de obrar con paciencia, pero sin pausa, atendiendo al momento presente para labrar en el Aquí y Ahora nuestro futuro. Expliqué también que la Interdependencia es vital para nosotros, pues no es buena la dependencia (Me refiero, claro está, a la "no obligada", es decir a personas que estando sanas y sin tener problemas físicos son dependientes emocionalmente hablando de otras personas. Pues esta dependencia no nos permite lograr la realización personal). Del mismo modo tampoco es buena la excesiva independencia (pues no te sirve de nada conseguir algo si no tienes con quien compartir tu felicidad). Insistí especialmente en la necesidad de vivir bajo los paradigmas y principios correctos para realizar con eficacia la misión personal a la que estamos llamados, mostrando además que "el verdadero cambio es el que ocurre de adentro hacia fuera" y afirmé que, "como cantaba Michael Jackson, antes de cambiar el mundo tienes que cambiar al hombre o la mujer del espejo". También dije que la frustración se vence aceptando las cosas tal como son y puse como ejemplo a Juan Antonio Cebrián, quien siendo adolescente se quedó ciego y, a pesar de todo, consiguió su gran sueño de ser periodista, siendo además uno de los mayores divulgadores de la Historia que ha habido en nuestro país con sus célebres Pasajes de la Historia. Además el periodista albaceteño decía una frase muy ligada a la Misión Personal: "Lo importante es que las cosas sean lo suficientemente relevantes como para dignificar la memoria que leguemos a nuestros sucesores" y "Un truco para levantarnos y sobrevivir a diario consiste en ser positivos y sonreír por los dones que los dioses nos regalan". Insistí también en que la actitud es fundamental, usando para ello una frase que Jaime repite en sus vídeos y escritos "si te levantas el lunes pensando que odias los lunes, ten por seguro que ese día será una mierda. Y no porque sea lunes, sino porque tu actitud es incorrecta". Además invité a los asistentes y al resto de los ponentes a ser algo quijotescos en la vida, viviendo la vida que uno realmente quiere vivir y no la que los demás (o, lo que es lo mismo, el sistema) quieren que vivamos, luchando para ello contra los "molinos" (nuestros miedos, inseguridades, prejuicios, pensamientos negativos....) y los Sancho Panza (desmotivadores, vampiros psiquicos...) que nos encontremos en nuestra aventura vital. Invité además a vivir desde el primer momento como si ya fuéramos aquello con lo que soñamos (Por ejemplo, quieres ser escritor.... vive desde el primer momento como si ya lo fueras, con un método de trabajo, una dedicación, ect.).
Como culmen de mi ponencia recordé lo que viví tras mi salida del Seminario, diciendo que aquellos dos años de barbecho (2009-2011) me ayudaron a crecer para poder ser lo que soy actualmente y que la depresión me ayudó mucho. Dije que "si yo superé la depresión, tú también puedes hacerlo" y terminé con una pregunta: "Cada uno de nosotros tiene una misión que realizar en este mundo. En vuestras manos está el hacerlo con eficacia para poder ser realmente ser felices ¿Estás dispuesto a hacerlo?".

Víctor C. Bustillo
  
Después tuvo lugar la ponencia de mi tocayo Víctor Mañero, quien nos habló sobre "emprender con inteligencia emocional". Al igual que yo, sufrió acoso escolar en el colegio llegando hasta tal punto de sufrimiento que llegó a decirle a su padre que "o me cambias de colegio o me tiro a las vías del tren". Terminó cambiándose de centro educativo llegando al Colegio Zuloaga (como entonces se llamaba el antiguo Liceo Zuloaga, hoy Agora International School Madrid) que en aquella época dirigía mi madre. Nos contó que en el Zuloaga se sintió acogido y poco a poco, a lo largo de los años, fue superando la situación vivida anteriormente y creciendo como persona. De hecho, se mostró muy agradecido tanto hacia mi madre como hacia profesores del colegio como Estrella que, sin duda alguna, le ayudaron mucho durante aquel tiempo de formación. Posteriormente, tal y como contó, estuvo estudiando y trabajando en diferentes campos hasta que llegó a su actual dedicación: el coaching, el cual estudió en la Escuela de Inteligencia de Madrid. Durante su ponencia nos preguntó "¿Cuántos `no´estás dispuesto a aguantar?". Ciertamente, nos encontramos a diario con los que yo llamo "desmotivadores", personas que te dicen "no lo intentes porque no lo vas a conseguir" o "eso no es para ti", ello a pesar de que tú estás convencido de tus dones y talentos. Pero tenemos también el caso de personas que te cierran la puerta a trabajar en algo simplemente porque no confían en ti. Se puede decir que hay personas con gran talento que han sido condenadas", en cierta forma, poco menos que al ostracismo al no haber tenido ocasión de demostrar sus talentos viéndose, por ello, obligados a abandonar el camino que deseaban realizar debido a los constantes "no" que recibieron. Sin embargo Víctor Mañero nos animó a emprender, a tomar las riendas de nuestra vida trabajando en aquello que realmente nos apasione. En algún vídeo que grabé hace unos meses yo mismo decía "no busques trabajo, créalo". Pues ésta era, de alguna forma, la idea fuerte del discurso de mi tocayo. No te resignes a escuchar continuos "no" en tu vida. Si no te dan la oportunidad de trabajar en aquello que te gusta... crea tú el trabajo emprendiendo. 
Y nos animó a emprender con inteligencia emocional. Es decir, aprendiendo a gestionar nuestras emociones, apreciándolas y expresándolas de manera justa y empleando nuestra sensibilidad para motivarnos, planificar y realizar de manera cabal nuestra propia vida. Este aspecto de la inteligencia emocional estuvo presente, mas o menos de forma similar, tanto en el discurso de Jaime como en el mío. Ambos también hablamos sobre actuar con responsabilidad, es decir sabiendo responder con habilidad ante los diversos avatares de la vida. No es malo sentir emociones, dijo también Jaime, lo malo es dejar que las emociones te arrastren. Es decir, un día te sientes triste, pero no reprimas esa tristeza. Sé consciente de esa tristeza, obsérvala, busca sus causas e, incluso, aprovecha de forma creativa ese sentimiento. Por ejemplo escribiendo o componiendo una canción. Con el resto de emociones igual. En vez de dejarte llevar por ellas haz cosas con las que puedas canalizarlas sin hacer daño a nadie (por ejemplo ve al gimnasio y golpea el saco de boxeo cuando te sientas enojado, o corre por el campo si estás estresado, ect.). Mas o menos en esto consiste la Inteligencia Emocional y el saber gestionar las emociones.
Víctor Mañero también nos recordó que "en un mundo que está en constante cambio, el que se para se muere" pues la vida está en constante cambio, no somos los mismos que hace cinco años y dentro de los mismos años seremos diferentes a como somos hoy en día. Decía Heráclito que nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, pues las condiciones han cambiado de la primera a la segunda vez que lo hacemos. Por otra parte, sin movimiento no hay vida. Por tanto, sin movimiento no puede haber un verdadero crecimiento personal.
Dijo además una frase que me encanta y que para mí tiene una historia curiosa "en esta vida o ganas o aprendes". Cuando en mayo del año pasado estuve en Málaga y, mientras tomaba una cerveza con un amigo, vi una servilleta en un bar que llevaba escrito un mensaje que me gustó mucho: "unas veces se gana y otras se aprende". Recuerdo cuando, al poco de salir del Seminario, un primo mío me dijo "no existen los errores, existen las ocasiones para aprender". Esto es, en resumen, lo mismo que dijo Víctor Mañero durante su ponencia. No tenemos que tomarnos la vida como si fuera un valle de lágrimas ni tampoco enfocarla desde un punto de vista completamente hedonista, sino que estamos aquí para realizar una misión concreta y cada día es una nueva oportunidad para aprender y emprender, además de para crecer. De hecho, se puede decir que incluso cuando "ganamos" también estamos aprendiendo.
Víctor terminó su ponencia de forma magistral diciendo que "puedes ver la vida como algo imposible.... o como I´m possible". 

Víctor Mañero

Posteriormente llegó el turno de Jaime Delgado, quien cerró el evento con una ponencia que supuso un magnífico colofón para una gran jornada de formación y aprendizaje. Jaime es un estudiante y emprendedor malagueño que en 2014, tras superar una dura depresión, sobre la que escribió en Exposure, tomó la decisión de ayudar a los demás a crecer como personas. Tiene una página en Facebook y también es autor de un canal de Youtube donde reflexiona sobre oratoria, motivación personal y emprendimiento. Tiene además un blog en Wordpress con muy buenos artículos. Como ya he dicho, tengo el honor de ser amigo suyo y, aunque él lo negará, se trata de uno de los tipos mas sabios que conozco. De hecho puedo decir que él, con su exultante juventud, me está enseñando mucho mas que la mayoría de la gente de mi edad.
Comenzó su ponencia mostrándonos un bolígrafo verde que depositó sobre la mesa. Nos advirtió sobre algo que puede sucedernos en este tiempo nuestro, donde estamos tan habituados a la inmediatez de Internet y la superficialidad con la que mucha gente utiliza aplicaciones como Tinder. Dijo que: "Quizá puede ocurrirte que descartes en un segundo (debido a prejuicios, condicionamientos, gustos) a una persona, pero... ¿Y si esa persona puede cambiar tu vida?". Por experiencia propia, puedo dar fe de que esto es cierto pues ha habido personas en mi vida que quizá en un primer momento tuve la tentación de rechazar tener trato con ellas pero que terminaron siendo buenos amigos y me ayudaron muchísimo e, incluso, provocaron cambios positivos en mi vida. Por tanto, no se puede utilizar a las personas como si fueran una mera fotografía de Tinder a las que descartas con mover el dedo. Tampoco podemos ser superficiales cuando conocemos a una persona sino que tenemos que emplear tiempo en conocerles, sin juzgarles a primera vista, estando abiertos a tener trato con ellos y no tener miedo al rechazo "pues, cuando te acercas a un desconocido, lo peor que te puede pasar es que te diga amablemente `encantado´ y no vuelvas a saber de él.
Jaime nos enseñó, además, que la paciencia es una virtud fundamental pues "las cosas más importantes de la vida requieren paciencia. Todos debemos tener paciencia para poder crecer, para poder lograr objetivos". También aseguró que "el carpe diem, tal como lo entendemos en 2017, es una mentira que nada tiene que ver con aquel carpe diem del que hablaban los filósofos griegos. Debemos vivir el momento presente sin negar el pasado y el futuro pues, de hecho, vivimos en un presente enfocado al futuro". Jaime suele decirme mucho aquello de "Roma no se hizo en un día". Y es bien cierto, pues Roma no pasó en un solo día de ser un poblado de agricultores a ser un gran Imperio, sino que tardó varios siglos en hacerlo, con duro trabajo y paciencia. Así debe ser nuestra labor en la vida. Por otra parte, doy la razón a Jaime con respecto al "carpe diem" pues lo que somos actualmente lo somos por las cosas buenas y malas que nos han ocurrido, pues nos han forjado y enseñado mucho, e, igualmente, desde el momento presente vamos construyendo el futuro. Lo que ocurra mañana estará determinado por las decisiones y acciones que tomamos hoy.
En su ponencia, Jaime nos instó también a no ser conformistas: "Cuando consigues un objetivo te pones otro, no te conformas" y nos aconsejó poner pasión en todo lo que hacemos y a creernos que realmente podemos conseguir aquello que nos proponemos, teniendo gran esperanza y optimismo. Sobre el optimismo dijo que "es el ingrediente secreto de nuestro crecimiento personal". Bien cierto es que nunca se supo de nadie que desconfiando en sus propias posibilidades lograse algo que estaba seguro de que no iba a poder realizar. Por ello, como dijo Jaime, "Lo importante es lo que tú te dices a ti mismo". Todos los expertos coinciden en la importancia de tener un buen diálogo interno, pues los pensamientos ejercen una gran influencia en nosotros. Es más, Jaime aseguró que "un pensamiento puede cambiarte la vida".
Otra recomendación fue el autoconocimiento. El viejo adagio clásico rezaba "conócete a ti mismo", por ello, aseguró, "conocerse a uno mismo es el mayor talento que podemos tener". Conociéndote a ti mismo puedes saber cuales son tus errores para corregirlos, si es posible, y tus virtudes para potenciarlas. Una cosa que Jaime suele recomendar en sus vídeos y, también recomendó en la ponencia, es dedicar momentos diarios a la reflexión personal, para ver como ha ido el día, para averiguar si estamos viviendo o no de forma acorde a nuestros valores y principios, para ver si estamos realizando nuestro trabajo de forma eficaz o no y para planificar aquello que nos proponemos hacer. Recomienda especialmente dedicar unos minutos al día a meditar, especialmente al levantarnos.
También dijo que la aceptación es la base de la superación pues ésta sin aceptación es mera cirugía estética. De nada sirve que trates de superarte a ti mismo si no te aceptas tal y como eres. Quizá hay cosas que no vas a poder pulir o eliminar de tu vida. Por ejemplo, tal vez tienes un problema físico, pues debes aceptarlo trabajando por conseguir lo que te propones a pesar de ese problema. Por último nos invitó a apostar por aquello en lo que uno es bueno potenciando las cualidades y talentos que tenemos.
Culminó su ponencia afirmando que "éste boli con el que he comenzado la charla quizá no es muy bonito ni valioso. De hecho, es de publicidad. Pero si Cervantes hubiera nacido en nuestra época habría escrito El Quijote con él". Y es que, efectivamente, estamos llamados a realizar nuestra misión personal con los dones y talentos que tenemos, aceptándonos tal y como somos, y nadie  puede realizarlo por nosotros. Pero si pueden ayudarnos a conseguirlo. Pero, eso sí, hacerlo depende de nosotros.

Jaime Delgado

Se puede decir, en definitiva, que este I Evento SFD de Oratoria, Motivación Personal y Oratoria de Madrid tuvo grandes ponencias que hicieron disfrutar tanto a quienes asistieron en persona como a quienes las siguieron a través de las redes sociales. Próximamente estarán disponibles en un canal de Youtube que habilitaremos para ello, pero de momento podéis ver un anticipo con las grabaciones en directo que realizamos a través de Facebook en la página del evento. Tras finalizar las ponencias, los más jóvenes nos fuimos a celebrarlo compartiendo la vida mientras tapeábamos en plena Gran Vía. Por la tarde Jaime y hicimos una recapitulación sobre lo que había sido tanto el evento en sí como la preparación anterior y estuvimos hablando de próximos proyectos y aventuras que, sin duda alguna, se presentan apasionantes. Como dije al principio de este artículo, no es casualidad que hayamos coincidido en la vida y nos hayamos hecho amigos. Del mismo modo, tampoco es casualidad que entre los más jóvenes del evento se haya producido igualmente una sensación de amistad y compañerismo que parece indicar que podemos trabajar en equipo, y de forma sinérgica, por crear algo realmente interesante. Tal y como he titulado este texto, el I Evento SFD ha sido una gran experiencia de aprendizaje y amistad. Desde el pasado lunes estamos trabajando para que el II Evento SFD sea aún mejor. Con pasión y entusiasmo, así será.

La vida es una aventura apasionante ¿Estás dispuesto a comenzar a vivir de verdad? de tí depende





miércoles, 1 de marzo de 2017

Viajes y experiencias: Jaén, tierra de misterios (II). Es imposible desobedecer al Misterio

De aquel viaje guardo, por tanto, un grato recuerdo, especialmente el de aquella inolvidable jornada por la Sierra Mágina y el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Volví a Jaén en 2007, invitado de nuevo por aquella familia amiga que mencioné en el anterior artículo.  Sin embargo,  no fuimos a Bélmez, ni tampoco a Andújar.  En esta ocasión decidieron enseñarme Úbeda y Baeza, dos villas que recomiendo encarecidamente visitar por la belleza de sus monumentos, realmente impresionantes. Ya de vuelta a casa, pasé toda una mañana en Jaén con mi amigo, inolvidables horas de turismo y tapeo. Como aún no conocía Jaén capital, decidió enseñarme los lugares más bellos de la ciudad: la catedral, la basílica menor de San Ildefonso, la Magdalena... pero si algo me impresionó especialmente fue, sin duda alguna, la catedral de la Asunción, donde se encuentra el Santo Rostro. Durante todo el rato que estuvimos dentro de éste templo sentí que allí verdaderamente está Dios. Puede sonar paradójico, pues los católicos creemos que Jesús está realmente presente en la Eucaristía, por tanto en cada sagrario de cada iglesia podemos encontrarnos cara a cara con Dios. Sin embargo, lo que sentí al caminar entonces por la cateral de Jaén fue algo poderoso que he sentido en muy pocos lugares. Era una sensación de profunda paz entremezclada con la enorme certeza de que yo estaba yendo por el camino correcto (pues poco antes había sentido esa "llamada" que me llevó al Seminario). Puedo asegurar que pocas veces he visto las cosas tan claras como en aquel momento. Tuve una sensación de pequeñez y, al mismo tiempo de saber que Dios me estaba llamando a servir a los demás, a ayudarles. Me postré de rodillas junto al Santo Rostro, y durante unos minutos estuve contemplándolo. De vez en cuando también miraba al altar. Sentí varios escalofrios y... me emocioné. Mi amigo me dijo después que había estado varios minutos rezando, en completo silencio, totalmente concentrado. Cuando salí de la catedral tuve el convencimiento de ser una persona nueva, muy distinto a como había sido hasta entonces. Quería realizar aquello a lo que me sentía llamado por Dios. Y deseaba hacerlo cuanto antes. En mi corazón ardía un fuerte sentimiento de ayudar al prójimo.



Un año después entré al Seminario. Durante un tiempo estuve formándome para ser sacerdote. Sin embargo, terminé viendo que aquella no era mi vocación y terminé saliéndome. Años mas tarde realicé un Máster en Historia Antigua, y después otro en Periodismo Social. Como ya sabéis, hasta que decidí hacer el primer máster estuve luchando contra una fuerte depresión que me llevó a sentir un enorme vacio existencial y la constante pregunta de ¿Para qué he nacido? Realizar aquel máster, volver a escuchar un programa de radio que me entusiasmaba y hacer nuevas amistades me ayudaron a vencer a la depresión. Pero seguía preguntándome qué quería exactamente Dios que hiciera con mi vida. Comencé a recibir una respuesta a esta pregunta durante un viaje a Lourdes que realicé en 2014. Me encontraba en una capilla rezando cuando me vino a la mente una frase ("Mía es la Victoria") acompañada de una imagen de la Vírgen María. Entonces le pregunté "¿Qué debo hacer?" y otra frase inundó mi mente: "escribe, escribe, escribe...". Poco después tuve la oportunidad de hablar con el escritor Javier Sierra, quien me animó a escribir "pues estás en la mejor edad, ya que comienzas a tener una perspectiva vital que te permitirá escribir a conciencia, sabiendo lo que dices y por qué lo dices". En cierto modo, era verdad. Pues, aunque aún sigo siendo joven, he vivido ya bastantes cosas como para saber lo que es la vida y poder dejar una huella en el mundo ejerciendo una influencia positiva en los demás. Pero necesitaba que alguien me diera el empujoncito "de gracia". Fue mi amigo y también colega escritor Luis Ignacio Rodríguez quien me dijo literalmente "tío, es una pena que no aproveches el talento que tienes". Esto me lo dijo en marzo de 2015. Esa misma tarde comencé a escribir mi primera novela histórica: Crónica de un Cantar Hispano, publicada en 2016. Pero en ese mismo mes de marzo tuve otra moción espiritual. Ocurrió durante unos días que pasé de retiro personal en el convento capuchino de El Pardo. Decidí abrir un videoblog dedicado, especialmente, a hablar sobre oratoria, motivación personal y emprendimiento (aunque también quiero hablar sobre Historia, Misterio e, incluso, temas de actualidad. De hecho, cuando falleció Bimba Bosé dediqué un vídeo a hablar sobre el cáncer). También escribo en la sección de Historia de "Qué Aprendemos Hoy", colaboro con el "Espejo de la Diócesis de Getafe" (COPE) y con la delegación diocesana getafense de Manos Unidas. Por tanto, se podría decir que me encuentro, de alguna forma, en el camino correcto para realizar la Misión Personal a la que me siento llamado. Sobretodo me apasiona comunicar y poder ayudar a los demás. Como he dicho antes, deseo dejar huella en el mundo ejerciendo una influencia positiva en los demás. Pero ha sido en este 2017 cuando he comprendido muchas cosas sobre esa Misión Personal.



En navidades volví a la catedral de Jaén. Fuimos allí a misa tanto el día de Año Nuevo como el de Reyes. Y volví a sentir aquellos escalofríos de 2007 que, de nuevo, estuvieron acompañados por una fuerte sensación de certeza. Poco antes, a principios de diciembre, había estado de Ejercicios Espirituales y ya entonces vi claro que Dios aprobaba ese camino de la Misión Personal al que estoy haciendo referencia en éste artículo. Mientras paseaba por la catedral de Jaén, admirando su belleza tanto interior como exterior, me venían los recuerdos de las dos vivencias anteriores. Sentí exactamente lo mismo que había sentido cuando estuve en Bélmez de la Moraleda y cuando en 2007 recé en la Catedral de Jaén. Pero no solo recordé estas dos experiencias. De pronto me vinieron otras sensaciones del pasado. Recordé lo que sentí aquella noche en Fátima (2008) durante la procesión de las antorchas. Había ido a Portugal con el Curso Introductorio del Seminario. Y esa noche, mientras caminabamos por la explanada del Santuario, ví un bello meteorito (¿o cometa?) verde que imprimió en mi mente la palabra Esperanza. Lo curioso es que casi nadie lo vio, salvo un niño (el único que me creía. Ya sabéis... de ellos es el Reino de los Cielos). Pero también recordé aquella noche de Pelayos de la Presa (2012), cuando ví aquel OVNI que me sacó de la depresión. Volví a postrarme ante la Santa Faz a rezar mientras pensaba en todo esto y, de pronto, todo cobró pleno sentido. Desde entonces veo claro lo que Dios quiere de mi. Cuando me llamó a seguirle en 2007 lo que me estaba queriendo decir era que quería que me comprometiera a vivir mi cristianismo de un modo real, siendo integro y honesto con mis principios y valores. Yo, como he contado, lo había interpretado como una llamada al sacerdocio. Pero no era así. En realidad Dios quería que comunicase a través de mis escritos, o de los vídeos que grabo, sobretodo que la vida tiene un sentido pleno, que no somos fruto de la casualidad sino de un Dios que nos ama y ha pensado en nosotros desde la Eternidad, y que todos los seres humanos estamos llamados a realizar una Misión Personal, pues todos tenemos dones y aptitudes que Él nos ha dado. TODOS VALEMOS PARA ALGO. Pero, igual que a mi me ocurría antes de decidirme a escribir mi primera novela histórica, a todos nos hace falta que alguien nos de un empujoncito, una palabra de ánimo y consuelo, que nos motiven a ser mejores personas. Y creo que es a lo que Dios me llama.

El Principito decía aquello de "Cuando el Misterio es demasiado grande, resulta imposible desobedecer". Cuando termino de escribir un artículo, un nuevo vídeo en Youtube, o un capítulo de mi segunda novela histórica (que será continuación de la primera) siempre me pregunto ¿De donde viene la inspiración? Siempre he tenido la sensación de que cuando nos sentimos inspirados fuera como si estuvieramos conectados a una red WIFI y "descargásemos" datos que después comunicamos por escrito o por vía oral. Para mí, esa "red WIFI" es el Espíritu Santo, pues tengo la costumbre de invocarle durante mi día a día, especialmente cuando quiero escribir. En cualquier caso, veo claro que el Misterio forma parte de lo más esencial que hay en mí, pues el Misterio con mayúsculas es Dios. Y ha pensado en mi desde la eternidad. Me llama a realizar una Misión Personal concreta y trabajaré por llevarla a cabo, poco a poco, con esfuerzo y entusiasmo. De alguna forma me siento llamado a dar Esperanza a los demás.


Por ello, desde el año pasado también estoy muy metido en el mundo del crecimiento y la superación personal. Al haber sufrido acoso escolar durante mi infancia, y una dura depresión tras mi salida del Seminario, sé perfectamente lo que es pasar por momentos duros, por ello me he decidido a ayudar a los demás, siguiendo la estela de aquella "llamada" que sentí hace ahora diez años. Y por éste motivo he dedicado un videoblog a hablar, especialmente, sobre esta temática.  Además, el próximo 10 de marzo voy a dar una conferencia en Madrid sobre la Misión personal, la cual espero sea la primera de muchas, por otra parte. Será dentro del I Evento SFD de Motivación Personal, Emprendimiento y Oratoria (si queréis inscribiros o pedir mas información podéis escribir a eventosfdmadrid@gmail.com).

Pero fue el pasado fin de semana cuando, de alguna manera, sentí la confirmación de todo esto que acabo de contar. El sábado acudí al Cerro de los Ángeles a una jornada de formación dedicada a las redes sociales. Concluyó con una Eucaristía, y me confesé. Hasta aquí todo mas o menos "normal". Poco después, ya en el Cercanías, me enteré de la muerte de Pablo Ráez, un muchacho malagueño que vivía en Marbella y durante dos años estuvo luchando contra la leucemia. Pablo fue, sin duda alguna, todo un ejemplo de como afrontar una dura enfermedad desde la positividad, la esperanza y el querer enseñar a vivir de verdad a los demás. De hecho, en una ocasión llegó a decir que "lo triste no es morir, lo triste es no saber vivir". Yo había seguido con cierta frecuencia las publicaciones que realizaba este joven en la red social Facebook. En alguna ocasión le llegué a escribir alguna que otra palabra de ánimo. Por éste motivo, su fallecimiento me conmocionó profundamente. Además, es un caso muy parecido al de una amiga mía que falleció tras dos años luchando contra un tumor cerebral. También Paloma mostraba su fortaleza y sus ganas de vivir con gestos como declinar, educadamente, que la ayudases a llevar la bandeja del comedor (éramos compañeros del colegio). Solía decirme "tranquilo Víctor, yo puedo, tengo fuerzas". Pero el caso de Pablo tuvo una gran repercusión social tanto por su manera de afrontar la enfermedad, como porque consiguió que las donaciones de médula ósea aumentasen considerablemente. Pero no sólo eso. Tal y como dice su hermana, Pablo creía que el mundo podía ser un lugar mejor. Y José López Solórzano, párroco y amigo suyo, dijo en la homilía del pasado domingo que Pablo "hizo lo que tenía que hacer, ha dejado su huella en este mundo. Sigamos nosotros".

Ayudar al prójimo a levantarse y a subir cuestas vitales es mi Misión Personal
Como digo, me siento profundamente conmovido cuando pienso en el ejemplo y testimonio de Pablo Ráez. Pero, especialmente, cuando leo las palabras de su párroco, pues me siento interpelado por ello. Contaré algo personal relacionado con la confesión que tuve el sábado. Durante los últimos meses estuve algo agobiado y con estrés. El sacerdote, que también se llama Pablo (lo cual creo que no puede ser casualidad) me conminó a no vivir una vida mediocre y a confiar en Dios. Después vi que Jesús en el Evangelio, que ya era el del domingo, precisamente decía aquello de "no estéis agobiados". Después, ya en el Cercanías, leí en Twitter lo de la muerte de Pablo Ráez. Y comencé a albergar un deseo de seguir su ejemplo vital. Por tanto, deseo recoger el testigo que él y mi amiga Paloma me dejaron con su ejemplo y poder ayudar a los demás, realizando con ello la Misión Personal a la que estoy llamado.

He querido traer aquí estas experiencias vitales porque considero que nada hay de casualidad en las cosas que uno vive. Y son todas ellas vivencias que, de una u otra forma, me han marcado y me hacen ser consciente de quién soy, de donde vengo y adonde quiero ir. Yo antes tenía cierto miedo a la vida, a la incertidumbre del futuro, a que algún día pueda faltarme la salud. Pero hoy ya no me ocurre. Quiero vivir la vida haciendo el bien y, sobretodo, enseñar a los demás a vivir siendo libres y felices.

martes, 28 de febrero de 2017

Metafísica y la búsqueda de un sentido vital

Se conoce a la Metafísica como parte de la Filosofía que no solo trata sobre el Ser en cuanto a tal sino que, además, aborda aspectos como el sentido y la finalidad última de todo ser. Debe su nombre a Andrónico de Rodas quien ordenó catorce papiros detrás de los ocho libros sobre física escritos por Aristóteles. Su significado nominal, por tanto, es "lo que está después de la física".


Decía un profesor de San Dámaso que la Metafísica es también la ciencia "del ente en cuanto a ente". Con ente se refería a todo lo que tiene entidad, a todo aquello que es y tiene entidad. Dios, nos explicaba, es el supraente ya que está por encima de todos los entes y es, además, su Creador. Sobre Dios decía Aristóteles que es increado e incausado. Es decir, Dios no necesita ser creado ni causado por nadie, pues Él existe por sí mismo y su principal característica es, precisamente, que su propia existencia, simplemente ES y no necesita ser causado por nadie sino que Él mismo es la propia Causa de todo lo existente. Por tanto, Dios ha creado el Universo y le ha dado forma. Platón hablaba del demiurgo que ordenaba la realidad, hasta entonces desordenada. Pero el demiurgo platónico no es el Dios de Aristóteles ni, por supuesto, el Dios cristiano. Aunque en cierto modo Platón intuía que "alguien" había dado forma a la realidad.
Santo Tomás de Aquino, que investiga el pensamiento aristotélico y lo utiliza como uno de los pilares para conformar su pensamiento, distingue entre esencia (lo que las cosas son) y la existencia. Para él, Dios es el ser Necesario, cuya esencia es su Ser y, por tanto, no puede no existir siendo, además, libre para crear o no a las criaturas (los seres contingentes, compuestos de esencia y existencia, que pueden no existir).

Por tanto, podría no habernos creado. La realidad podría no existir y los seres humanos podríamos no haber existido. Si existimos es porque Alguien lo ha querido. Pero no nos ha creado porque nos necesitase, pues ya hemos visto que Dios, increado e incausado, no necesita de nadie para existir. Perfectamente podría incluso haber creado el mundo sin la presencia de seres humanos. Sin embargo, nos creó, y lo hizo por puro amor. Puede sonar extraño, pero si Dios crea al hombre a su imagen y semejanza (algo que, sin embargo, no hizo cuando creó a los ángeles) necesariamente tiene que ser porque nos ama. Pero además, no se conforma con crear al hombre, sino que incluso él mismo se hace hombre en Jesús de Nazaret para elevar la condición humana y ayudarnos a disfrutar de la eternidad si seguimos sus ejemplo y enseñanzas. Esto es, si pasamos por la vida haciendo el bien tal y como hizo Jesús, cumpliendo con la Ley Universal.


Sócrates solía preguntar ¿Qué es el Bien? ya que practicaba la mayéutica, consistente en "alumbrar el conocimiento en el receptor". Él, que era hijo de una partera, daba a luz en los demás el conocimiento y la sabiduría. De esta manera enseñaba a la gente a ser buena. Para Sócrates la idea de bien se interpreta como una adhesión espiritual e íntima, objeto de amor y voluntad activa cuyo conocimiento se convierte en fuerza rectora y motriz de la vida humana y su actividad espiritual. La ciencia (dominio de uno mismo) es la virtud. Los Principios universales ( bien, verdad, justicia, coherencia, integridad, honestidad...) están estrechamente ligados a la virtud y, por tanto, al Bien. Por ello Sócrates decía que "el mejor hombre, el hombre bueno, el que está a la altura de su perfección y de su condición humana, es el hombre sabio". Aquí podríamos hablar del auriga platónico (alma racional) que debe llevar con brazo fuerte la brida de los dos caballos (alma concupiscible y alma irascible) para que no se desboquen y puedan llegar a la meta. Cuando actuamos según la virtud y el bien estamos siguiendo el ejemplo del auriga. Si no lo hacemos, nuestra vida se desboca y caemos.

¿Qué sentido tiene, entonces, nuestra existencia? Se puede decir que, puesto que somos creados por un Dios que nos ha dado la existencia (cuando perfectamente podría no habernosla dado) por puro amor y gratuidad, el sentido de nuestra vida consiste en practicar los verdaderos principios, rigiéndonos bajo el Bien y la Ley Universal que nos ha enseñado. Nuestra vida tiene sentido cuando estamos en la auténtica Sabiduría, la de aquel que nos ha creado, pues de esa forma podemos estar a la altura de la perfección con la que ha sido creada nuestra condición humana y podemos llegar a ser buenos. Dice Jesús en el Evangelio aquello de  "Si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿Cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos, dará bienes a los que se los pidan?". Se refería con ello a que nosotros no somos buenos de la misma forma que lo es Dios, pues nosotros, por nuestro libre albedrío, podemos obrar mal, mientras que la naturaleza de Dios es el Bien, nunca puede hacer el mal (aunque sí permitirlo, como vimos en el artículo sobre la Lógica fílosófica ). Sin embargo, aunque no seamos tan buenos como Dios, si que podemos conocer el Bien que Él ha impreso en nuestra alma. Por ello una madre sabe que tiene que alimentar a su hijo con buenas dádivas y no con, por ejemplo, piedras. Del mismo modo, el cristiano sabe que puede perfectamente pedir cosas buenas a Dios con la confianza de un hijo.
Sin embargo, aquí se plantea un problema que, no obstante, no es para abordarlo en este artículo, aunque hablaré brevemente sobre ello ¿Por qué si Dios es bueno, existe el mal? Sencillamente porque el mal, como tal, no existe. El mal es la ausencia de un bien debido. Cuando Dios no está en el corazón del hombre, éste puede obrar mal pensando erróneamente que no tiene que rendir cuentas, aparentemente, a nadie. Por ello hay personas que obran mal, porque piensan que sus actos no tendrán consecuencias e ignoran lo que es el Bien (de ahí que Sócrates hable del sabio como quien busca el Bien y la virtud).


Sócrates y la cicuta

Por ello, la búsqueda de un sentido vital a nuestra existencia nos lleva a ser conscientes de que cada uno de nosotros ha nacido, no fruto de una casualidad, sino porque Dios es la causa de su existencia. Nos ha creado no porque tenga necesidad de nosotros, sino porque nos ama, ha pensado desde la Eternidad en cada uno de nosotros e, incluso, tiene "contados cada uno de los cabellos de nuestra cabeza". Nos ha dado libre albedrío para que libremente busquemos el Bien y lo practiquemos. Podría habernos creado como seres enteramente buenos, incapaces de obrar mal. Pero en ese caso no seriamos libres y, por ello, no podríamos amar realmente a Dios, ya que el amor debe ser libre y no fruto de una obligación. No obstante, nos ha hecho capaces de conocer el Bien y practicarlo, de conocer los principios, valores y la propia Ley Universal para vivir siendo regidos por ellos y, de esta forma, poder ser felices.

Personalmente pienso que todos tenemos algo que aportar en la vida, todos valemos para algo. Esto estaría relacionado con lo que llamo la Misión Personal. Nacemos con unas aptitudes y con unos talentos que podemos ir desarrollando a lo largo de nuestra vida para poder realizar esa Misión, para poder cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida. Metafísicamente podemos incluso decir que esas aptitudes y talentos se encuentran en potencia ya en el momento en que somos concebidos. Pero nuevamente aquí entra el tema del libre albedrío, podemos optar por seguir ese camino o no. Por ello es bueno ser conscientes de nosotros mismos, preguntándonos quién somos en realidad y qué deseamos en la vida. De esa forma podemos llegar a saber cual es la Misión Personal a la que estamos llamados.
Por ejemplo, un joven que, desde pequeño, tiene grandes inquietudes musicales y toca el piano como poca gente pero, pero sin embargo, no tiene talento para las matemáticas, puede frustrarse si le obligan reiteradamente a estudiarlas. Pero si le dejan optar por ser músico podrá ser verdaderamente feliz. Habrá encontrado el sentido de su vida. Del mismo modo, otro joven que desea ser médico para ayudar y, teniendo verdadera vocación, opta por ese camino, será feliz en su trabajo y habrá hallado el sentido de su vida.

Por tanto, al igual que ocurre con la Lógica y otras áreas de la Filosofía, también la Metafísica ayuda en lo concerniente al crecimiento y la superación personal. Hoy en día muchas personas viven la vida como si fuera una mera "sucesión de días y horas sin sentido". Matan su tiempo (que es finito, recordemos) sin vivir la vida que realmente desearían vivir y están, además, influenciados por los mensajes que vende la sociedad: "de tal edad a tal edad estudia, de tal edad a tal edad trabaja, comprate este coche y serás un triunfador, comprate este móvil y serás guay....". Como dice Tyler Durden en "El Club de la Lucha", la gran mayoría de la gente trabaja en lugares que odia para comprar cosas que no necesita pero que Hollywood y la publicidad les ha dicho que si que necesitan. Muchos viven hoy como marionetas a merced de los mandamases mundiales sin ser conscientes de que tienen alma y tienen capacidad de pensar. Por ello están llamados a ser libres y vivir felices.



Pero ¿Cómo hacerlo? Ya hemos visto que la vida tiene un sentido, pues la realidad es creada por un Dios que ha pensado en nosotros desde la Eternidad. Pero Dios nos quiere libres y felices. Y para ello nos ha dotado de un raciocinio capaz de conocer el Bien y los verdaderos principios y valores que deben regir nuestra existencia. Por tanto, estamos llamados a dar honor a nuestra condición humana viviendo la vida que realmente queremos vivir para poder realizar con eficacia esa Misión Personal a la que estamos llamados. Todos tenemos unos dones y talentos que podemos potenciar. Al igual que tenemos defectos que podemos limar y vencer. No hemos nacido para vivir una vida de mediocridad, dejando pasar nuestros días mientras malgastamos nuestra existencia viendo la televisión o enganchados a las redes sociales. La razón de nuestra existencia tiene un sentido muy profundo, pues hemos sido creados para sembrar semillas de Eternidad, para ejercer una influencia positiva en los demás y para dejar una huella en este mundo.

Dedica unos minutos a reflexionar esta frase del emperador Marco Aurelio: "Si analizas la época de Vespasiano verás lo mismo que hoy: gentes que se casan, forman una familia, enferman, mueren, guerrean, celebran fiestas, trafican, cultivan la tierra, adulan, se ensorberbecen, recelan, intrigan, desean que otros mueran, refunfuñan contra el presente, andan enamorados, atesoran, ambicionan el consulado, el imperio... .Pues bien, toda esta generación ya despareció: Pasa ahora a la época de Trajano ¡repítense los mismos afanes, y desaparece asimismo esta generación! Considera también y mira las características de otras épocas y pueblos enteros: ¡cuántos hombres, después de haberse afanado, cayeron muy en breve y se desintegraron  en sus elementos!". Esto es perfectamente aplicable a la época de nuestros tatarabuelos, nuestros padres y a la nuestra.

Marco Aurelio
Evidentemente, no todos podemos pasar a la historia como un Sócrates, un Octavio Augusto o un Homero. Pero si que podemos ejercer una influencia positiva en los demás y dejar una huella en el mundo. Tal vez nosotros no veamos los frutos de nuestro trabajo, pero estos pueden germinar perfectamente incluso aunque ya no estemos nosotros sobre la tierra. Por ejemplo, mi padre fue director de dos colegios. Falleció hace unos años. Pero su legado permanece en quienes fueron sus alumnos y hoy educan a sus hijos, o incluso a su propio alumnado, con los valores y principios que les inculcó mi padre. Pero, además, nuestra vida no finaliza con la muerte, sino que estamos llamados a participar de la eternidad. Sin embargo, participaremos de ella en la medida tanto de si hemos cumplido con la Misión Personal que se nos había encomendado como, sobretodo, del amor que hayamos sido capaces de dar a nuestro prójimo y la pasión que hayamos puesto en nuestro trabajo en la vida.


Por ello, amigo lector, finalizo animándote a que hagas introspección. Como decían los griegos, conócete a ti mismo. Cobra conciencia de que tienes alma, tienes intelecto y unas cualidades y aptitudes que puedes aprovechar para vivir como de verdad quieres vivir, y para ser realmente feliz. Cuando te encuentres desmotivado, o si piensas que no tienes nada que hacer en esta vida... lee a Sócrates, a Marco Aurelio y las enseñanzas y obras de Jesús de Nazaret y descubre que has sido creado para algo grandioso. Pero lograrlo depende de ti.

domingo, 26 de febrero de 2017

Lógica filosófica aplicada a la motivación y superación personal

Don Pablo Domínguez era un sacerdote genial. Daba clase en la, por entonces, facultad San Dámaso. Tuve la suerte de conocerle personalmente pues fue mi profesor de Lógica durante el primer cuatrimestre del curso 2008-2009. Fue un tipo carismático y alegre, uno de esos sabios cuyas enseñanzas te marcan realmente de por vida. También era muy deportista, de hecho había subido todas las grandes cimas de nuestro país. Pocos días después de los exámenes de febrero falleció en el Moncayo, durante el descenso. Nos enteramos al día siguiente al bajar del avión, veníamos de Roma. Su muerte me impactó profundamente y, desde entonces, intento mantener viva la huella que dejó en mi alma mediante la lectura de obras filosóficas e intentando reflexionar sobre todo lo que acontece en mi vida, lo que leo, las situaciones que ocurren a mi alrededor y, en general sobre cualquier ámbito de la realidad. Creo sinceramente que la filosofía es la mejor forma de trabajar la cuestión del crecimiento y la superación personal. De hecho pienso que para ser feliz es bueno dedicar unos minutos al día para reflexionar sobre las típicas cuestiones filosóficas ¿Quién soy? ¿De donde vengo? ¿Dónde voy? y ver si estoy actuando conforme a mis principios y valores.


Aprovechando que el próximo 10 de marzo mi amigo Jaime y yo vamos a organizar un evento sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento, ambos hemos querido dedicar, de alguna forma, esta semana a la Filosofía, esa eterna búsqueda de la sabiduría que realmente lleva al hombre a crecer en todos los aspectos de su vida. En mi caso dedicaré unos días a escribir sobre varios aspectos concretos de la Filosofía que pueden aplicarse a diferentes áreas del crecimiento y la motivación personal. Sobre el evento tenéis toda la información en este enlace de Youtube. Hoy me gustaría reflexionar sobre como la Lógica puede aplicarse a éste tema. Para ello haré uso de los conocimientos que me enseñó este gran sacerdote cuyo recuerdo he traído al inicio del artículo.

Decía don Pablo que la realidad está regida por un Logos. De hecho, nos remitía al prólogo del Evangelio de San Juan: "Y en el principio era el Logos, y el Logos era Dios". Quizá a alguno le pueda sorprender, pues mas bien estamos habituados a escuchar esta frase con términos como "La Palabra", o "El Verbo". En griego  Logos significa Palabra y, durante los primeros siglos, los filósofos cristianos utilizaban este vocablo para debatir con los pensadores paganos. Decían estos filósofos que el Logos no solo existía desde el principio junto a Dios (siendo igualmente Dios) sino que, además, era la palabra razonada. Don Pablo Domínguez, igual que otros profesores de San Dámaso, nos enseñaban que, además, a los cristianos hablar de Logos nos permite defender que fe y razón son términos análogos, pues en un creyente la razón está iluminada por la fe y la fe es perfectamente racional. También explicaba que la realidad está regida por el Logos y que el estudio de la Lógica enseña al hombre a distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre las opiniones y la verdad.


Sinceramente, pienso que tener claro esto es muy importante a la hora de hablar de motivación y superación personal. Uno de los problemas que observo, tanto en muchos libros considerados como de "autoayuda" como en los clásicos mensajes de motivación o tipo "coaching" y demás es, precisamente, que en cierto modo falta cierto desarrollo lógico en ellos. Para argumentar mi postura me referiré a una frase de Paulo Coelho bastante famosa y que es ampliamente difundida como si fuera cierta por sí misma y tuviera algún tipo de validez. Se trata de aquella frase que dice: "Desea algo con todas tus fuerzas y el Universo conspirará a tu favor". Esta impactante afirmación ¿es verdadera o falsa? ¿opinión personal del autor, o verdad irrefutable?  Bajo mi punto de vista, analizándola desde un punto de vista lógico y racional, creo que podríamos considerar dicha afirmación como una falacia. Es decir, se trata de un argumento que parece válido pero no lo es. Quizá se la pueda encuadrar dentro de las falacias conocidas como "ad nauseam" (repetir, de forma reiterada y constante, una afirmación hasta lograr asentarla como parte de las creencias de un individuo o de la sociedad haciendo de ella una verdad incontestable). Se trata de una frase que cuya veracidad parece incontestable, pero ¿realmente lo es? Como, por lo general, suele ocurrir con la mayoría de las grandes frases de autoayuda, las palabras utilizadas por Coelho tienen como objetivo tocar las emociones del receptor. Apuntan directamente la corazón, pues hacen referencias a los deseos humanos bajo la pretensión de que el Universo (¿O mas bien su Creador?) está a merced de estos. Muchos pueden pensar que esta frase, al haberla leído tantas veces es cierta. De hecho, es lo que suele ocurrir con este tipo de frases. Cuánto mas las escuchamos, mas ciertas nos parecen. Esta frase concreta de Coelho tiene como peligro que caigamos en la falsa creencia de que, si hay personas que dedican tanta energía a repetirla y difundirla, es porque se trata de una frase mas veraz que cualquier argumento esgrimido por quien no la considere verdadera. Por otra parte, ya he dicho que es una frase muy bonita, pero no verdadera, pues no hay relación entre las dos premisas que defiende. Veamos:

Paulo Coelho nos habla en la mencionada frase sobre el deseo. Según Aristóteles, toda elección humana es "deseo inteligente". El ser humano, al contrario que los animales, no desea por impulso de supervivencia, sino por móviles distintos de sus acciones. Nuestros deseos están marcados por conceptos como virtud y vicio, justicia e injusticia, bondad y maldad o belleza y fealdad. Y son deseos verdaderos y loables cuando están basados en los verdaderos principios y Valores que deben regir la conducta humana. En cualquier caso, cuando elegimos aquello que deseamos, lo hacemos utilizando la razón, aquello que nos diferencia de los animales. Pero además de la razón utilizamos, sobretodo, la voluntad —cuyo objeto es querer el bien, presentado por la inteligencia (o razón). Este bien puede ser real o aparente—.
Otro filósofo griego, Heráclito, hablaba del Logos como razón universal, ley común que gobierna el mundo posibilitando el orden y la justicia. A este mismo Logos el cristianismo lo conoce como Hijo de Dios, Palabra creadora, trascendente y comunicativa. Es decir, el Logos ha participado de la Creación junto con el Padre y se ha dado a conocer a través de la Encarnación en Belén. Y, además, sigue actuando en la historia del hombre llevándole por el camino del bien siempre que éste se rija bajo su Ley Universal y los verdaderos principios (honestidad, integridad o coherencia, entre otros).



¿Cuál es el problema que nos presenta la frase de Paulo Coelho cuando la analizamos desde la razón? ¿Por qué es falsa? Dios ha creado el mundo por pura gratuidad, por amor. Como veremos en otro artículo, es incausado e increado, no debe su existencia a nadie. Dios existe porque es, y es porque existe. Su esencia consiste en existir. Y no necesita de nada, ni de nadie, para hacerlo. Si crea por amor lo hace porque es bueno. Dice San Francisco de Asís aquello de "Señor, eres el todo Bien, el sumo Bien". Dios crea por amor y, aunque nos da libre albedrío (libertad para elegir), nos ha dotado de razón y, por ello, de capacidad para buscar el bien en nuestra vida y para los demás. Y también nos ha dotado de principios y valores que son evidentes por sí mismos.

Esto es perfectamente lógico pues, si Dios ha dotado de orden al Universo, es razonable que también le haya dado unas leyes al hombre para cuidar de ese orden (no olvidemos que, según el Génesis, Dios pone al hombre al cuidado de la Creación). Decía don Pablo Domínguez que la realidad no es neutra sino positiva. Existe porque alguien (Dios) la ha querido. Por tanto, si aquello que quiere Dios es positivo, podemos decir que lo negativo es lo que Él (que es amor, recordemos) no quiere. De hecho, la definición metafísica de mal es, precisamente, "ausencia de un bien debido". Dios, nos ha dotado de razón y ésta, al estar iluminada por la fe, nos hace capaces de identificar aquello que está bien o mal. Cuando un perro ataca a un niño no es consciente de que está haciendo algo que los humanos llamamos "malo". No es consciente de sus acciones, el hombre sí. También se puede decir que el perro no es dueño de su voluntad, el hombre sí.

Puesto que tenemos capacidad de raciocinio y de discernir lo bueno y lo malo, mediante nuestra interioridad podemos conocer esa Ley Universal que, al haber sido establecida por Dios, está orientada hacia el bien y, según Heráclito, llevamos impresa en el alma. Mediante la conciencia (siempre que esta no se encuentre oscurecida por un problema mental o por la reiteración en malos comportamientos) podemos ser conscientes de si estamos actuando conforme la Ley Universal. Por eso nosotros sabemos que atacar a otra persona está mal (del mismo modo es moralmente malo atentar contra cualquier otro aspecto de la Creación, sea un animal o sea la naturaleza). No obstante, es cierto que defenderte de un asesino atacándole sería defensa propia. Y en este caso no sería una acción mala moralmente (si lo sería en el caso del atacante, pero no en el caso de quien se está defendiendo). 

A esta Ley Universal los cristianos la conocemos como los Diez Mandamientos. Sabemos que asesinar, robar o cometer una violación son cosas malas ya que llevamos esa Ley Universal impresa en el alma. Por ello, nuestra conciencia nos avisa cuando cometemos una de estas acciones contrarias al Bien, al ser contraria a Dios.Y sentimos dolor interior al ser conscientes de estar obrando mal.


¿Por qué cuento esto? Porque considero que asumir sin sentido crítico tanto este tipo de frases como los libros de autoayuda puede llevarnos a cometer errores sobre los que conviene advertir. Si somos creados por Dios, que es el Bien y nos ama, estamos destinados a dejar una huella y una influencia positiva en los demás. Pero, para ello, debemos regirnos mediante unos principios y paradigmas correctos, siendo conscientes de quienes y como somos en realidad. Por otra parte, al ser criaturas racionales y orientadas al bien, el deseo debe igualmente llevarnos hacia aquello que es bueno para nosotros. Y, además, sabemos que la aceptación es un elemento clave tanto para el cristiano como para estos estos temas del crecimiento y la motivación personal. Y aceptar la voluntad de Dios (que, como digo, nos ha creado por amor) es fundamental para un cristiano y, honestamente, creo que para cualquier ser humano. Aquí viene mi argumento sobre dicha frase de Paulo Coelho:

Por una parte, el Universo es una creación de Dios que no tiene voluntad propia ni capacidad de raciocinio ninguno. Es decir, el Universo no puede "conspirar" a favor, ni en contra de nadie, sencillamente porque se trata de un ser inanimado (es decir, ni es vegetal ni es animal ni es humano). En todo caso, quien puede hacer que se cumplan los deseos de una persona es Dios, el Creador, no el Universo, su creación.
Pero, por otra parte, aquello que deseamos puede ser, o bien malo per se , o no bueno para nosotros. Por ejemplo, una persona que tenga mucho odio hacia alguien tal vez le desee todo el mal posible. Pero Dios, que es el Bien con mayúsculas, bajo ningún concepto va a "conspirar" para que la persona odiada sufra algún mal. Si bien es cierto que, tal vez, podría permitir que a una persona le ocurriera algún tipo de mal. Pero no lo estaría haciendo para satisfacer deseos de alguien movido por afectos desordenados, sino que lo estaría permitiendo con el objetivo de sacar un bien mayor de ello. Por ejemplo, Una persona supersticiosa que fuera maldecida por alguien. Dios no va a provocar el mal en el supersticioso. Pero si puede ocurrir que permita que le ocurra algo "malo" con el objetivo de que esa persona se encomendase a Él y comenzase a tener confianza en que nada malo ocurre si Dios no lo permite. De esta forma es persona abandonaría la superstición que, por otra parte, no está conforme a la razón (pues ésta nos lleva a ser conscientes de que es Dios quien rige la realidad y todo lo que ocurre en nuestra vida). 

Por otra parte, yo puedo desear algo con todas mis fuerzas. Pero quizá eso que deseo no es bueno para mí por múltiples razones. Tal vez porque esté deseando algo para lo que no tenga aptitudes, o quizá porque esté en contra de aquello que define como soy (mis principios y valores). Si, por ejemplo, no tengo aptitudes para ser futbolista, Dios no va a "conspirar" para que consiga serlo. Si hubiera querido que fuera futbolista me habría dotado, al crearme, de talento para jugar bien al fútbol (recordemos que, tal como se afirma en Metafísica, ya en el momento de la concepción somos creados con todas las características que desarrollaremos a lo largo de nuestra vida, los dones y talentos están en ese momento en potencia). Del mismo modo, puede ser que aquello que deseamos sea inmoral y, por tanto, atente contra nuestros principios. Por ejemplo, te gusta una chica muy guapa y tienes un deseo de tipo sexual inmoral para con ella. Por mucho que lo desees, Dios no va a favorecer ese deseo tuyo inmoral con esa chica.


Con todo esto quiero decir que el peligro de los libros y mensajes de autoayuda, coaching y demás radica, especialmente, en que pueden provocarnos fustración. Como vemos, Fulano puede desear con todas sus fuerzas ser médico, pero si Dios le ha creado con una sensibilidad tan fuerte que cada vez que esta persona ve una herida es incapaz de aguantar la mirada y se pone malo, en ningún caso va a "conspirar" Dios para que Fulano sea médico, pues ni tiene aptitudes ni sería tampoco bueno para él serlo, ya que iba a estar pasándolo muy mal cada vez que tuviera que atender a un paciente. Además, frente a la frustración está la aceptación. Para poder ser verdaderamente felices debemos aceptar las cosas como son. Y para poder aceptar las cosas como son, al igual que para poder aceptar siempre la voluntad de Dios, debemos actuar con Lógica, con raciocinio, discerniendo para saber si estamos en lo verdadero o en lo falso y para no caer en mensajes que suenan muy bonitos pero no tienen una base real o, cuanto menos, no lo son al 100%. La realidad nunca va a ser tal como la deseamos. La realidad es tal como es. Aceptarlo es fundamental para nosotros. Del mismo modo, aprender a jugar nuestro papel en la realidad, con nuestros dones y talentos, limando nuestros defectos, también lo es.

La Lógica, por tanto, nos ayuda a comprender que las cosas no son como nosotros queremos, sino que son tal como Dios ha ordenado la realidad al crearla. Y la Lógica nos enseña también que la aceptación de las cosas tal como son, y de la propia voluntad de Dios, es la manera mas sana de enfocar esa realidad. Por ejemplo, cuando muere una persona querida sentimos una pena profunda. Es normal sentirla, pues hemos estado muy unidos a esa persona, sea por amistad o porque era miembro de nuestra familia. Si esa persona, por ejemplo, estaba enferma de cáncer, tal vez nosotros deseábamos que se curase, y es completamente normal hacerlo, pues queríamos su bien. Pero nuevamente la frase de Paulo Coelho se torna falsa. La muerte forma parte de la vida, al igual que la propia enfermedad. Todos, como seres humanos que somos, nacemos, crecemos y morimos (no digo lo de "nos reproducimos" porque no es el caso de todas las personas, obviamente). Morir no es algo "malo", sino que forma parte de la propia vida. Como hemos visto, somos creados por Dios y nuestras vidas están regidas por las leyes naturales y universales que Él ha creado (entre ellas el hecho de nacer y morir). Si la frase de Paulo Coelho fuera cierta no existiría la muerte, pues obviamente nadie quiere que los suyos se mueran. Solo cuando aceptamos que la vida es un regalo de Dios y que como criaturas suya nuestra en realidad le pertenece a Él, podemos afrontar sin frustración la muerte de un ser querido. Esto seguramente no lo entiendan todos los lectores, pero realmente nuestra vida no nos pertenece, del mismo modo ocurre con nuestro destino. Tan sólo puede entenderse desde un correcto uso de la razón que nos lleve a comprender que Dios es el dueño de la vida y de la muerte. Y que, aunque parezca paradójico, cuando se lleva a un ser querido no es porque nos quiera mal, sino porque esa persona ha sido un regalo para nosotros y, si ha sido una influencia positiva para nosotros, nos ha enseñado cosas con las que nosotros podremos ayudar y enseñar a otras personas. Por ejemplo, el padre de Fulano era muy sabio y enseñó a su hijo muchas cosas. Fulano se las podrá enseñar a su hijo Mengano y, con su buen comportamiento, ambos ejercerán una influencia positiva en los demás. Y, de ésta forma pueden hacer del mundo un lugar mejor. Decía el inolvidable Juan Antonio Cebrián que "morir es la consecuencia de la vida y de nosotros depende que cuando lleguemos a ese momento lo dejado atrás sea lo suficientemente relevante como para dignificar la memoria que leguemos a nuestros sucesores".


Por tanto, la aceptación de la voluntad de Dios nos ayuda a crecer. La frustración nos lleva al estancamiento vital, al igual que la resignación. En mi caso, como ya sabéis, fui seminarista. Cuando salí del Seminario me dejaba llevar por el corazón pensando "es que quiero volver al Seminario", pero mi razón me decía "tu no tienes vocación sacerdotal, no puedes volver". Ser sacerdote es una cosa buena, porque ayudas a los demás. Pero, para mí, no era bueno ser sacerdote porque no cuento con las aptitudes necesarias para ello, y porque no es la voluntad de Dios en mi vida. La Lógica me ayudó a comprender que Él había diseñado algo mucho mejor que el sacerdocio para mí (es decir, no mejor que el sacerdocio en cuanto a tal, sino mejor que el sacerdocio PARA mí). Ser consciente de mí mismo me ayudó a comprender que realmente me entusiasmaban dos cosas: la Historia y, fundamentalmente, escribir y comunicar. De éste modo es como puedo dejar una huella en el mundo, un legado positivo que pueda dignificar la memoria que legue a quienes vengan después. Acepté que lo mío no era el sacerdocio sino algo mejor para mí. Y, cuando lo hice, logré salir de la depresión y comencé a crecer como persona.

Aquí está el quid de la cuestión. Si Dios, que es bueno, me ha creado y quiere el bien para mí, me ha dotado de una serie de valores y principios que conforman gran parte de lo que soy como persona para que pueda realizar su voluntad, esto es, la misión personal a la que estoy llamado. Para ello también me ha dado unas aptitudes y talentos que, mediante el discernimiento, tengo que descubrir. Se puede pensar ¿Por qué no me los revela cuando nazco? pues porque nos ha dado libre albedrío, ya que no puede obligarnos a amarle, ni tampoco a hacer su voluntad. Nos orienta hacia ambos, pero nosotros podemos elegir si hacerlo o no. Si tengo esas aptitudes y talentos es para que pueda realizar esa misión personal. Cada uno tiene la suya propia. Y el objetivo de esa misión personal se concreta en la Eternidad. Si actuamos según la voluntad de Dios y su Ley Universal (y actuar bajo los verdaderos principios es actuar de ésta forma) habremos dejado una huella en el mundo, ejerciendo una influencia positiva en los demás y habremos sido realmente felices. Al fin y al cabo, esto es lo que han hecho santos como, por ejemplo, san Francisco de Asís.

Por tanto ¿En qué ayuda la Lógica a la superación y la motivación personal? Nos hace entender que somos criaturas dotadas de razón y, por tanto, podemos saber qué está bien y qué esta mal. También nos ayuda a ser conscientes de nosotros mismos. Si observamos al resto de animales, podemos darnos cuenta de que hay varios aspectos que nos diferencian de ellos: tenemos alma, voluntad propia y capacidad de crear y utilizar con inteligencia aquello que Dios ha puesto a nuestro servicio (agricultura, ganadería...). Luego, de alguna forma, los seres humanos somos criaturas especialmente amadas por Dios. Además, el propio Logos se hizo carne con el nacimiento de Jesús en Belén. Podía haberse revelado al ser humano de infinitas maneras. Pero se hizo hombre. Y no solo nos dotó de capacidad de pensar, sino también de alma. Por ello se puede decir que somos seres espirituales. Y, por este motivo, Ángel Lafuente, uno de los mejores oradores del mundo, insiste en que cada persona es "lo mas sagrado de este mundo". Especialmente se refiere a los bautizados pues, además de ser criaturas creadas por Dios, dotados de alma, somos también tabernáculo del Espíritu Santo que habita en nosotros y nos mueve interiormente para que podamos hacer el bien. Pero la propia capacidad de pensar, cuando está regida por los verdaderos principios y valores, también nos puede ayudar tanto a conocer el bien como a practicarlo.


Pero la Lógica también nos ayuda a comprender que para conseguir aquello que nos proponemos debemos trabajar en ello. Recuerdo un curso sobre "como hablar con eficacia" que nos dio el mencionado orador hace unos años. Durante aquellas horas insistía en que para dejar huella uno tiene que currarselo. Efectivamente, aquello de "ora et labora" sigue siendo plenamente actual. Según la frase de Paulo Coelho que estamos desgranando, bastaría con desear algo con todas las fuerzas para lograrlo. Sin embargo, no es así. Si Cristiano Ronaldo se hubiera conformado con soñar que iba a ser el mejor del mundo, y no hubiera entrenado duramente, nunca lo hubiera conseguido. Pero, como sabemos, aún a día de hoy, cuando es una super estrella mundial, sigue siendo el primero en llegar a entrenar a la Ciudad Deportiva y el último en irse. Incluso en casa dedica tiempo a seguir entrenando. Y todo ello porque tiene como meta ser el mejor el mundo, ama su deporte y trabaja con pasión y constancia para conseguirlo.
Del mismo modo, a un agricultor cristiano no le bastaría con rezar para que la tierra diera fruto por sí misma. Es cierto que a San Isidro le ayudaban los ángeles durante su tarea agrícola. Pero él no separaba la mano del arado, sino que además de rezar trabajaba para poder recoger posteriormente los frutos de su trabajo. Se podría decir, por tanto, reza y trabaja. Desea algo y trabaja por conseguirlo. No pienses que una entelequia llamada Universo te va a resolver la papeleta por tu cara bonita. Como creación de Dios eres, de alguna forma sagrado. Pero no por ello mereces que Dios te regale algo sin que te esfuerces para conseguirlo. Ya te ha regalado unos dones y talentos al nacer que puedes utilizar cuando trabajes por lograr aquello que te has propuesto. 

La Lógica también nos enseña otro aspecto fundamental: la paciencia es la madre de la ciencia y, además, la prisa mata el amor. Si te crees eso de "el universo conspirará a favor tuyo" pueden pasar dos cosas: A, estarás toda la vida esperando a que llegue aquello con lo que sueñas; B, te desesperarás preguntándote por qué no llega y tu impaciencia y frustración irán en aumento. Por tanto, tenemos suficientes motivos para leer con ojo crítico este tipo de frases y libros. En 1978 le dijeron a Michael Jordan, posiblemente el mejor jugador de baloncesto de la historia (para mí Magic Johnson está a su altura, aunque fuera menos "espectacular") que no valía para jugar con el primer equipo del Instituto Laney, en Carolina del Norte. Otro se hubiera frustrado. O tal vez se hubiera dedicado a "soñar con todas las fuerzas esperando a que el Universo conspirase a favor suyo".
No fue el caso de Jordan. Desde entonces comenzó a entrenar duro, cada vez de forma mas exigente, llegando a desarrollar un nivel competitivo tan alto que, como todos sabemos, hizo historia jugando con aquellos inolvidables Chicago Bulls durante los años noventa. Otro caso de trabajo duro y gran paciencia es el de Miguel Indurain. Con apenas 21 años llegó a vestirse con el maillot de lider en la Vuelta Ciclista a España. Si bien es cierto que la madurez deportiva de un ciclista llega sobre los 27-28 años y todos sabían del gran potencial que aquel espigado ciclista tenía, en realidad muy pocos confiaban en que podría llegar a ganar el Tour de Francia. Especialmente se dudaba que fuera capaz de subir eficazmente los duros puertos de montaña franceses por su envergadura. Durante unos años entrenó duro, siendo gregario del gran Pedro Delgado, un trabajo que afrontó con gran paciencia. En 1990 ocurrió algo que para muchos hubiera supuesto una gran frustracíón, especialmente para quienes esperan que "el Universo conspire a su favor". Induráin formaba parte de una fuga en la que se encontraban Breukink, Lemond, Eduardo Chozas, entre otros. Perico Delgado, líder del equipo Banesto por entonces, se había quedado atrás junto con Gianni Bugno. Sin embargo, Eduardo Echavarri y Javier Mínguez, los directores de equipo, mandaron parar a Miguel Indurain. Esto ocurrió durante las últimas etapas de aquel Tour de Francia y, muy probablemene, el ciclista navarro podría haberse vestido de líder y haber llegado a ser campeón ya en ese mismo año. Indurain aceptó la situación, esperó pacientemente su oportunidad y siguió entrenando duramente. Un año después, como todos sabemos, ganó el primero de sus cinco Tours de Francia.
Por otra parte, la impaciencia mata el amor. Tanto Jordan como Indurain amaban sus respectivos deportes. Pero eran conscientes de que debían trabajar con paciencia, pues de otra manera el ver que, aparentemente, los frutos no terminaban de llegar, les hubiera provocado frustración y abatimiento. Por tanto, no esperes a que el Universo "conspire a tu favor". Trabaja duro por conseguir aquello que deseas, poniendo todas tus fuerzas para conseguirlo. Y trabaja poniendo pasión en tu labor. Pero, sobretodo, no te obsesiones por llegar cuanto antes a la meta. Disfruta del camino. Y, si no logras lo que consigues, no te obceques en ello. A veces es bueno cambiar de rumbo en la vida. Pero hay que saber hacerlo a tiempo para no perder el tiempo inútilmente.  Por ello también es importante actuar con lógica en la vida, utilizando ese maravilloso regalo que nos ha dado Dios: nuestra capacidad de pensar. Razonando podremos discernir. Y discernir nos permitirá conocer cual es verdaderamente nuestro destino y como podemos conseguirlo.

La Lógica, por tanto, nos ayuda a, siendo conscientes de estas cosas, enfocar la vida de forma positiva, haciendo el bien y actuando en nuestra vida según esa Ley Universal de la que hablaba Heráclito y que los cristianos englobamos dentro de los 10 Mandamientos. La Lógica nos ayuda a ver que, puesto que somos criaturas racionales y con alma, no hay ningún motivo para que nos hostiguemos a nosotros mismos con mensajes negativos que nos hieran. Como tampoco lo hay para que actuemos de ese modo con los demás. La Lógica nos ayuda a ser conscientes de que, puesto que tenemos tales dones y talentos y hemos sido creados por amor por Alguien (por tanto nuestra vida es siempre positiva), podemos dejar una huella en los demás ejerciendo una influencia positiva en ellos mediante una Misión Personal (al fin y al cabo la voluntad de Dios para nosotros) que nos ayudará a ser felices tanto en esta vida como en la otra. Pero, del mismo modo, la Lógica también nos hace darnos cuenta de que, ya que podemos distinguir lo verdadero de lo falso, debemos hacerlo. Hay algunos libros de autoayuda que pueden ser buenos. Del mismo modo que muchas frases motivadoras son ciertas. Pero, como hemos visto, existen también frases falsas como esa de Paulo Coelho sobre la que he escrito y que pueden hacer mucho daño. Especialmente por la frustración que puede llegar a provocar en muchas personas. La Lógica nos enseña que, cuando uno acepta las cosas como son (por ejemplo Jordan e Indurain) y trabaja por seguir creciendo, potenciando las cualidades y limando los defectos, poniendo pasión y entusiasmo en lo que uno se propone, puede lograr aquello con lo que sueña. Pero la Lógica al mismo tiempo nos enseña que la vida es un regalo pero lograr dejar una huella en el mundo depende de dos cosas: el tiempo empleado en trabajar por lograrlo y el amor que pongamos en ello. No esperes que el Universo conspire a tu favor, porque no la va a hacer. Dios puede ayudarte en la vida, y realmente lo hace. Pero para ello debes hacer tres cosas: confiar en Él, hacer su voluntad aprovechando los dones y talentos que te ha dado para realizar la Misión Personal que te ha encomendado, y, sobretodo, trabajar con paciencia, amor y entusiasmo.
 
En definitiva, amigos míos, termino este artículo aconsejando que utilicéis la filosofía en vuestra vida, especialmente la Lógica que, como hemos visto, esclarece muchas cosas que a veces pueden no estar del todo claras. Os invito igualmente a que os inscribáis al curso SFD de Oratoria, Motivación Personal y Emprendimiento que estamos organizando mi amigo Jaime y yo. Podéis hacerlo en: eventosfdmadrid@gmail.com