viernes, 4 de marzo de 2016

El que no trabaja, que no coma

He usado esta provocadora frase de San Pablo con el objetivo de reflexionar sobre un tema que hoy está en boca de todos: el trabajo.


Sé que suena políticamente incorrecto decirlo en un tiempo como este, con tanto paro en nuestro país, pero creo que realmente hay trabajo y se puede trabajar, siempre que se quiera, claro está. La clave está en focalizar nuestra atención, en conocernos a nosotros mismos de cara a ser conscientes de nuestros dones y talentos. Decía el Padre Tomás Morales que "el trabajo es cantera de todos los valores humanos. Les proporciona el material indispensable: reflexión y constancia. Responsabilidad y corazón viven y se desarrollan en el mundo sin fin del trabajo, entendido en su sentido más amplio". El trabajo no sólo dignifica al hombre sino que puede ayudarle en su crecimiento personal, intelectual y espiritual. Para los cristianos, el trabajo es algo que contribuye a la santificación de la persona. Pero siempre que no sea un trabajo mercantilizado. El Papa León XIII en su Rerum Novarum denunciaba "como cosa vergonzosa e inhumana explotar a los hombres como si fuesen mercancía". Continuaba el Padre Morales diciendo que "Trabajo/estudio y persona se identifican. Son ríos que manan del mismo manantial oculto, del yo, del alma que actúa sus potencias. El trabajo del hombre es espiritual (...), no actúa por instintos sino gobernado por una personalidad racional y libre. La suprema recompensa del trabajo no consiste en lo que te permite ganar, sino más bien en lo que te hace llegar a ser". Para este sacerdote, el trabajo encierra tres tesoros: Embellece tu carácter pues te hace reflexionar, ser constante y responsable. El trabajo enriquece al mundo pues puedes contribuir al bien común y, al mismo tiempo, aprovechar los dones y talentos que Dios te ha dado. Cita este clérigo a Pasteur, quién decía "habría cometido un robo si hubiese pasado un día sin trabajar". El tercer tesoro del trabajo, dice el clérigo, es que te hace colaborador de Dios en su obra creadora, redentora y santificadora utilizando los materiales que Dios te ha dado: inteligencia, voluntad y corazón. Cita al Cardenal Villot, Secretario de Estado de Pablo VI, quien dijo "Cada trabajador -jefe de empresa, asalariado, peón o técnico, artesano o comerciante, obrero agrícola o industrial, miembro de profesiones liberales o estudiante- se unifica con la obra creadora del Padre, la obra redentora del Hijo, la obra santificadora del Espíritu y se prepara para la manifestación gloriosa del Señor". El cuarto tesoro, prosigue el padre Tomás Morales, es que "El trabajo profesional te identifica con Cristo pues prolongas sus horas de Nazaret, sus años en la tierra, su silenciosa vida eucarística en trabajo continuo de adoración al Padre, de redención de almas. El trabajo del hombre está en este mundo, pero su fin trasciende la tierra. Cada segundo del trabajo diario se eterniza si lo haces por amor pues, como dice Santa Teresa de Jesús, solo este da valor a todas las cosas". Concluye el sacerdote citando la Didaché, la cual decía que "el que no trabaja es un traficante de la doctrina de Cristo. Se debe trabajar con alegría pues el amor, tal como decía la santa abulense, hace tener por descanso el trabajo".



Quizá lees esto y estás deprimido porque no encuentras trabajo, quizá te sientes infeliz al no verte valorado por tu jefe o tus compañeros de trabajo. Yo te digo: Realmente vales mucho, eres lo más sagrado que hay en este mundo, así que no te infravalores y explota todo el potencial que hay dentro de ti. Tal vez no seas creyente, pero debes saber que, en cualquier caso, eres una criatura de Dios. Él te ha creado y te ama desde la Eternidad, por ello te ha asignado un papel en este gran teatro que es la vida. Todos valemos para algo, todos tenemos dones y talentos que hemos de descubrir para trabajar y poder aportar algo a los demás, ganando con ello en autoestima y en respeto a nuestra propia dignidad personal. Dices "No hay trabajo", yo te pregunto ¿Acaso has buscado bien? Es posible que te decantases por una carrera universitaria que no era lo tuyo, unos estudios que no casaban con tu vocación. Quizá hay cosas en tu vida que debes pulir de cara a encontrar trabajo (aprender idiomas, formarte mejor, ser más positivo). Puede ser que te estés empeñando en ir por un camino que no tiene salida y en tu vida se te hayan presentado otros caminos laborales que, o bien no supiste ver, o bien  no te atreviste a tomar. Yo te animaría, amigo lector, a hacer introspección, a conocerte a ti mismo ¿Cómo eras de niño? ¿Qué te gustaba hacer? Quizá te gustaba dibujar o tal vez en algún momento de tu infancia o juventud pensaste en vivir y trabajar con los animales, acaso siendo pastor o ganadero. Hoy en día se comete un grave error que nos está perjudicando mucho sin que seamos conscientes de ello. Tendemos a pensar que el trabajo solo puede ejercerse o bien en la obra (en lo que incluyo carpinteros, fontaneros, etc.), o bien trabajar en una oficina o dentro del mundo hostelero y turístico. Sin embargo, hay tantas posibilidades laborales como personas en el mundo. Como he dicho antes, todos valemos para algo, todos tenemos dones y talentos en nuestro interior que debemos potenciar. No debemos, eso si, sentirnos desdichados si no podemos trabajar en determinadas cosas por carecer de dones para ello. Yo no canto bien, por lo que no valdría para ser tenor, lo cual no quiere decir que no pueda hacer otras cosas. Por ejemplo se me da bien escribir, es algo que me gusta y agrada. Por ello escribo todo lo que puedo. Con mayor o menor entusiasmo, pero escribir me entusiasma.

Por ello, amigo lector, te invito a eliminar de tu vida mensajes tóxicos como "no encuentro trabajo", "la cosa está muy malita", "los empresarios no contratan y encima piden tal y cual"... Yo me atrevo a decirte algo que tal vez no te hayas planteado: No busques trabajo ¡Créalo! Crea tu propio trabajo. Cónocete a tí mismo, tal como decían los griegos, descubre qué dones y talentos permanecen ocultos en ti, desentiérralos y ponte a trabajar con ellos. Diferénciate del resto, no hagas como ellos, no seas masa. Si lo piensas, cuando enviamos el C.V. a una empresa en realidad estamos mendigando un trabajo. Yo creo que tu, querido lector, vales mucho como para ir mendigando por ahí. No te conformes con la mediocridad de quien pasa los lunes al sol esperando que alguien le dé un trabajo. Trabaja en aquello que te gusta, crea tu propio trabajo y deja de depender del resto. Decía San Francisco de Asís que debemos trabajar en aquello que no dañe la salud de nuestro alma y pueda ser ejecutado decorosamente Este santo también decía "procuren ejercitarse en obras buenas, porque está escrito: ·haz siempre algo bueno para que el diablo te encuentre ocupado·. Y también: La ociosidad es enemiga del alma". Por tanto, no te complazcas en vivir ociosa y mediocremente mientras esperas que alguien te de un trabajo. Busca una ocupación en tu día a día que te ayude a estar bien psicológicamente y te mantenga ocupado. Como diré más adelante, esto puede incluso ayudarte a encontrar trabajo en el futuro. En su testamento el santo italiano dijo "Los que no saben ninguno (oficio), apréndanlo, no por codicia de recibir la paga del trabajo, sino para dar ejemplo y para desechar la ociosidad". Tampoco seas tan mediocre de echar la culpa a otro porque no tienes trabajo (por ejemplo a los políticos, empresarios...), pues es de espíritus débiles echar la culpa al otro sin ver que tal vez no estamos actuando responsablemente en nuestra vida. No va a venir Rajoy, Amancio Ortega o Barack Obama a tu casa a ofrecerte trabajo. Desengañate. Tienes que ser tu, con tu esfuerzo diario, el que logre avanzar en tu camino laboral. Para un cristiano es importante saber que el trabajo profesional, como decía el Padre Tomás Morales "evita estar ocioso, lo cual es el origen de todos los males pues, como decía B. Franklin el que no hace nada está apunto de hacer el mal". Para el sacerdote "Dios ha puesto el trabajo como centinela de la virtud pues cuando hay trabajo la tentación no acecha. Una vida ociosa, dice, es muerte anticipada" pues te lleva a sentirte vacío y a perder el verdadero sentido de la vida ya que una vida sin un objetivo claro acaba convirtiéndose en un mero transcurrir de días y horas carente de sentido que te lleva a depresiones, a comerte la cabeza con tonterías, a estar de mal humor, etc. Dice el Padre Tomás Morales que "la pereza daña más la salud que el esfuerzo y un cerebro ocioso es el taller del diablo (o de los problemas psicológicos)".



Reconozco que no me gusta nada Apple, de hecho soy anti Apple, pero es justo reconocer la valía de Steve Jobbs. Como sabemos, este hombre supo conocerse a sí mismo, se dio cuenta de sus propios dones y talentos y de cuales eran las necesidades de los demás. Había algo que le entusiasmaba, la tecnología, y se puso a trabajar en ello, aportando lo mejor de sí mismo para hacer más fácil la vida a los demás. A mi no me gustan los productos de esa compañía, pero es cierto que facilitan la vida a personas de mi entorno, lo cual me alegra. Steve Jobbs no pasó los lunes al sol, sino que se esforzó con su trabajo para contribuir a un mundo mejor. Tú también puedes hacerlo, si te lo propones. Pero para ello debes conocerte bien y potenciar tus propias cualidades. Es probable que no te hagas inmensamente rico, como Bill Gates, quizá no logres ser un líder y creador de opinión como es el Papa Francisco o, tal vez, no consigas la fama de Ken Follet o Leonardo di Caprio. Pero, amigo mío, tienes mucho que aportar en este mundo con tu trabajo. Puedes ser escritor, agricultor, carpintero, jardinero, repostero... hay infinidad de oficios. Para cada una de estas labores se requieren determinados talentos. Sí, a lo mejor no se te da bien escribir o serías un mal carpintero. Pero resulta que te gusta mucho la naturaleza y un día descubres que se te da bien la agricultura. Ahí puede estar tu puesto de trabajo. Es cierto que se trata de una labor dura pero a la vez muy satisfactoria para quien disfruta realmente con ella. A veces, cuando camino por Azca me pregunto ¿Cuántos oficinistas amargados con potenciales cualidades agrícolas habrá? Serían más felices trabajando en el campo, aunque ganasen menos dinero. Pues el trabajo dignifica al hombre, pero no se debe trabajar exclusivamente para ganar dinero. Creo que conviene desacralizar al dinero. Trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

Hoy en día, gracias a Internet, se abren infinítamente las posibilidades de aprender un oficio, incluso para ejercerlo en cualquier lugar del mundo. Tan sólo tienes que salir de tu área de confort ¿Cuánto tiempo dedicas, en tu día a día, a ver la tele o el Internet más pueril (redes sociales, foros..)? Cada minuto que malgastas con estas cosas es un minuto que pierdes en tu vida, un minuto que jamás podrás recuperar, que ya no podrás invertir para mejorar tu vida. Piénsalo. Quizá lo pasaste muy bien viendo aquella serie, incluso disfrutaste con aquellas discusiones de tal o cual foro de Internet. Pero llega un momento en el que te das cuenta de que ha pasado el tiempo y no has logrado trabajar en lo que de verdad te llena. Incluso es posible que no puedas trabajar porque no sabes idiomas, porque no tienes experiencia y porque no te has preocupado en aprender otros oficios o en reinventarte. Entonces te deprimes, lo pasas mal, sufres... y echas de menos no haberte esforzado cuando pudiste. Lo que no se puede es dejar pasar el tiempo sin hacer algo edificante y productivo. Recuerda que Jesús pasó treinta años en el taller de Nazaret antes de salir a predicar la Buena Nueva por toda Palestina pues "no vino para ser servido, sino para servir (MT 20,28)". Debes tenerlo en cuenta, especialmente si eres cristiano, pues no puede ser más el aprendiz que su maestro.

Pero aún estás a tiempo. Si continúas leyendo esto y no te has ciscado en mí por lo que he dicho, entonces te merecerá la pena continuar leyendo. Permíteme que insista: No busques trabajo, créalo. Analízate, conócete a ti mismo, descubre qué dones y talentos tienes y trabaja con ellos. Dedícate a trabajar en lo que realmente te llena, sin fijarte en el éxito de los demás, sin obsesionarte porque tu cuñado gana más o menos dinero. Debes trabajar con constancia, amor y esfuerzo, atendiendo siempre al momento presente. No pienses en el ayer o el mañana. Piensa en el aquí y ahora, ten una buena actitud y camina por la vida lleno de confianza en ti mismo. Eres lo más sagrado de este mundo, quiérete un poco. Poco a poco, si tienes fe, constancia y perseverancia, lo lograrás. Trabaja en lo que te enriquezca por dentro y te permita vivir. Trabaja para vivir, no vivas para trabajar. Sal de tu área de confort y establece nuevas relaciones personales. Júntate con personas de tu ámbito laboral, o relacionada más o menos con él, pues quizá algún día puedas llegar a trabajar en equipo con esa gente.



Punto fuerte de este artículo: Ten capacidad de reinventarte. Si ves que no logras emprender un camino laboral, si te estancas, si no te sientes motivado reinvéntate. No pasa nada por aprender un oficio distinto con treinta, cuarenta o sesenta años. Conozco una persona que con setenta años comenzó a pintar cuadros y a día de hoy vive su jubilación feliz por las obras pictóricas que va realizando. No las vende sino que las regala a familiares y amigos. Pero podría venderlas y ganar dinero. Se reinventó a sí misma y no vive una vida aburrida y tediosa sino que se siente realizada por su labor pictórica. Tu puedes hacerlo también. Otro punto fuerte de este artículo. Como digo, no debes buscar trabajo sino busca oportunidades de colaborar sinérgicamente con otras personas. Te lo explicaré con un ejemplo:
Eres periodista. Mandas tu C.V. a periódicos, radios, televisiones... sin éxito. En la actualidad, con Linkedin y las redes sociales (que bien utilizadas son una maravilla) tienes la oportunidad de conocer gente de tu ámbito laboral con las que puedes trabajar en equipo. Claro está, no basta con conocer a estas personas sino que debes ponerte a trabajar ya. Pero sigamos con el ejemplo. Eres un periodista al que le gusta el tema de los conflictos bélicos o internacionales. Surge un nuevo conflicto: Ucrania. Si eres listo (y sé que tú, amigo lector, lo eres), harás un seguimiento del conflicto lo más cercano posible: te informarás a través de los medios de comunicación nacionales e internacionales, blogs especializados, seguirás en Twitter a ucranianos y periodistas que estén allí. Entonces crearás un blog y escribirás en él a diario. Si eres espabilado y ofreces calidad (ojo a esto, es importante si quieres diferenciarte de la masa), lograrás crear impacto y tener seguimiento ¿Te suena de algo esta historia? Principia Marsupia comenzó así. Presentó su trabajo hecho a un periódico y, les gustó por su calidad y le contrataron.

La idea, por tanto, es la siguiente: ¿Te gusta algo? Trabaja en ello a diario, ten constancia y esfuérzate por ofrecer calidad. Preséntale tu trabajo a quienes puedan contratarte. Pero no lo hagas como quien pide limosna o mendiga trabajo sino hazlo como alguien que ya está trabajando. Si tienes talento y un trabajo realizado podrás ponerte a disposición de esa empresa para establecer una relación laboral fructífera basada en la colaboración sinérgica. Concluyo, no busques trabajo, créalo, establece relación con personas de tu ámbito laboral que te puedan ayudar y llama a puertas ofreciendo tu colaboración para trabajar allí pudiendo presentar un trabajo y una experiencia previa (aunque no se considere laboral en sentido de cotizar o trabajar con un contrato). No te garantizo el éxito seguro pues depende de tu esfuerzo, constancia, fe y, sobretodo, del amor que pongas en tu trabajo diario.

Ánimo, no busques trabajo....¡Créaloª

2 comentarios:

Claudio dijo...

Buen artículo!!

Ahora la gran pregunta: si no sé cual es mi don, ni mi talento, ni realmente lo que me gusta, cómo lo puedo conocer??

Un saludo

Víctor de Santoyo dijo...

Gracias Claudio!!

Pues tienes razón, es una gran pregunta. Yo siempre digo que todos tenemos predilección por algo que nos gusta y, además, se nos da bien. Hay personas que se les da bien y les gusta hablar en público. Bueno, pues es un don que pueden enfocar en una serie de caminos (orador, profesor, sacerdote, etc.). Eso por ejemplo.

Siempre que alguien me hace ese tipo de preguntas le recuerdo aquel adagio clásico que decía "conocete a ti mismo". Mira en tu interior, busca que cosas te llenan interiormente, espiritualmente, con qué cosas eres feliz haciéndolas. Terminarás conociendo tu don, tu talento. Pero la clave está en la introspección, algo que hoy con tanto ruido y con los teléfonos móviles quizá es un poco dificil lograr. Pero se puede!