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viernes, 7 de septiembre de 2018

Recordando aquel maravilloso colegio y la pasión por los sueños infantiles



Hace ya bastantes lustros, pero aún recuerdo aquel ocho de septiembre como si fuera hoy mismo. Mi padre llevaba como director del inolvidable colegio Liceo Zuloaga. Y durante aquel año yo había ido a preescolar.

Pero lo bueno comenzó aquel ocho de septiembre... cuando empezamos primero de EGB. A pesar del tiempo transcurrido aún recuerdo las clases con Raquel y Mery. Pero sobretodo recuerdo aquellos juegos en el recreo con mis compañeros de clase...especialmente el futbol. De hecho, unos cuantos años después, llegamos a ser campeones de Villaviciosa de Odón. Ganando aquella Liga jugamos varias eliminatorias intentando ser campeones de la Comunidad de Madrid. No lo conseguimos, pero le metimos una gran goleada a un colegio de Boadilla del Monte... metiendo yo un gol de penalti aquel día. Durante los años que jugué en ese esquipo, y posteriormente en el VICER de Leganés... siendo también campeón de dicha ciudad, metí pocos goles, soy más defensa que delantero.

Fueron pasando los años, y tuve otros grandes profesores como Flor, Edu, Juan Enrique, Maribel, Luis, Estrella y otros muchos que recuerdo con mucho cariño. Recuerdo con mucho cariño que, siendo aún bastante pequeños, los de mi curso llegamos a realizar determinado trabajo periodístico. Estos días he visto un vídeo de Iker Jimenez en Cuarto Milenio en el que hablaba sobre esa búsqueda de sueños desde pequeños, sueños que pueden cumplirse si tenemos esperanza y trabajamos para conseguirlo. Dicha frase me ha dado mucho que pensar, igual que una conversación que el pasado sábado tuve con unos compañeros de aquella clase del Liceo Zuloaga.

Desde muy pequeño me encanta escribir. Recuerdo especialmente aquellas clases de lengua y literatura con Carolina, una profesora que nos mandaba como deberes escribir unas cuantas páginas sobre algún tema que nos interesara (o que ella nos recomendaba). Por desgracia, terminé perdiendo los cuadernos donde durante varios cursos escribí muchísimas historias e, incluso, artículos. Me encantaba contar historias sobre Santoyo, el pueblo de mi padre, o incluso sobre Guadarrama, pueblo en el que pasé muchísimos veranos. También escribía sobre diversas excursiones que realicé con mis compañeros de curso, especialmente viajes como el realizado en 1992 a Matalascañas, para poder asistir a la Exposición Universal de Sevilla (hace un año escribí este artículo: http://luzdeuncandil.blogspot.com/2017/04/intrahistoria-de-la-expo92-como-la-vivi.html).



Y ahora que se cumplen, como digo, varios lustros de aquel primero de EGB, he pensado que es correcto realizar este pequeño artículo sobre el Liceo Zuloaga. Y, aquí viene algo maravilloso que se ha producido hoy. Resulta que buscando imagenes en Internet sobre el maravilloso colegio en el que estudié me he encontrado con una primitiva página web realizada por Edu, uno de mis mejores profesores del colegio y ahora gran amigo mio: http://edupro.arrakis.es/liceoprincipal.htm

No se si la realizó así, o debido al tiempo transcurrido, se conserva muy poco de la web. Pero me he encontrado con una frase que describe a la percepción como era el Zuloaga y quiero compartirla aquí:

"Colegio bilingüe en proceso de continua y progresiva maduración. Armónico en lo plural. Diverso en la unidad. Creativo en lo simple. Sencillo en lo complejo. Respetuoso en lo individual e integrado en lo común.
La base de nuestro concepto de disciplina esta en la razón y la defensa del respeto a los demás. Es un proceso continuo de autorresponsabilidad. La existencia de unas normas óptimas que emanan del interior de uno mismo, su asimilación;  y aplicación dan como resultado la disciplina efectiva que queremos.
Nuestro compromiso esta en colaborar con "CADA PERSONA" orientando la realización del propio proyecto vital y personal. Queremos activar y proporcionar EN CADA UNO todas las facetas y dimensiones humanas,( intelectuales, afectivas, sociales,  artísticas,  físicas...)".

Me ha impactado mucho leer esta frase muchísimo. Tanto como el pasado sábado me vinieron muchísimos recuerdos cuando estuve hablando con varios amigos que fueron compañeros míos en el Liceo Zuloaga. Y, al mismo tiempo, esa reflexión de Iker Jimenez que os he comentado. Lo cierto es que, desde pequeños, hay cosas que nos entusiasma y en la que vemos que tenemos ciertas capacidades para dedicarnos a aquello con lo que soñamos. Como he dicho, desde pequeño soñaba con el periodismo. Pero la vida me llevó por otros caminos, especialmente relacionados con la historia y la literatura hasta que hace un año comencé el Máster de la CADENA COPE. Lo cierto que disfruté y aprendí muchísimo. Sin embargo, no me había dado cuenta de algo que ahora mismo comprendo a la perfección. Por algún motivo había dejado de ser tal como era en el colegio. Especialmente por que pensaba que no sería capaz de cumplir mis sueños.... hasta que el sábado pasado me dí cuenta de como era cuando estudiaba en el Liceo Zuloaga e, incluso, comprendiendo como es realmente un Milenario, es decir alguien que ha aprendido muchísimo escuchando a Iker Jimenez desde que era pequeño (desde antes de Milenio 3...). 

Por ello, sé que ahora, coincidiendo como ese momento en el que, hace ya unos lustros, empecé primero de EGB en el Liceo Zuloaga, cumpliré aquellos sueños infantiles. De hecho, uno de mis objetivos es escribir mas a menudo en este Blog... sobre historia, periodismo, actualidad, deporte, filosofía, deporte.. y como tanbién tengo un canal en Google donde grabo vídeos hablando sobre diversos temas, dentro un tiempo lo retomare también... 

Entre esos objetivos, por cierto, se encuentran dos maravillosas ideas sobre el Liceo Zuloaga. En este blog escribiré un artículo con bellos recuerdos de ese gran colegio en el que estudie y, de aquí a un tiempo, realizaré un programa radiofónico (o quizá varios, quien sabe) sobre dicho colegio. Creo que gustará especialmente a quienes estudiaron y trabajaron allí...

Ha llegado el momento. Un saludo para todos




martes, 13 de junio de 2017

¿Por qué me decidí a ser youtuber?




Llevo casi dos meses sin publicar en este blog. Quizá demasiado tiempo, si lo miramos desde el punto de vista del marketing y la marca personal. Soy frecuente de que un blog actualizado con frecuencia (máxime si esta lleva una cierta constancia... diaria, semanal...) hace más fácil que un lector pueda seguirlo y, además, fomenta el interés de los lectores por el blog. 

Sin embargo, desde aquel último artículo, he publicado nada menos que catorce vídeos en YouTube, además de haber escrito un artículo que saldrá, espero, en estos días en mi blog de Qué Aprendemos Hoy. Sí, habéis leído bien, desde el 23 de mayo de 2016 subo vídeos a YouTube en los que hablo, especialmente, sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento, pero también sobre otras cuestiones que me interesan y sobre las que, creo, tengo algo que aportar. Como youtuber, al igual que como escritor, uso mi nombre artístico, o marca personal, Víctor C. Bustillo y podéis seguir mi canal aquí. Del mismo modo, aprovecho para decir que quienes tengáis Facebook podéis seguirme en esta página.

¿Por qué me decidí a ser youtuber? Como dije en mi primer vídeo, por entonces yo estaba buscando nuevas formas de comunicar. Si bien es cierto que, como escritor, ya estaba ejerciendo de comunicador y, además, también llevo algunos años colaborando en la radio (desde 2011, cuando comencé a colaborar con el sacerdote, y amigo mío, Manuel María Bru), personalmente creo que YouTube es una potente herramienta para poder llegar a más personas, para poder no solo comunicar sino también poder aportar algo nuevo a los demás, algo con lo que aprendan y que ejerza una influencia positiva en ellos. Creo que en alguna ocasión ya he hablado de ello aquí, siento que uno de los objetivos de lo que llamo mi Misión Personal es, precisamente, dejar una huella en el mundo. Considero, por ello, que crear nuevas formas de comunicación, nuevos modos de hacer llegar un mensaje a los demás, es fundamental para dejar esa huella.
También creo que hoy en día es probable que haya más gente a diario siguiendo canales de youtubers  que la que se dedica a leer blogs. Lo cual no quiere decir, evidentemente, que haya que desdeñar los blogs ni tampoco que yo vaya a dejar de escribir aquí. Simplemente que existen diversas formas de comunicar, Youtube es una de ellas, y creo que debo estar ahí. Especialmente porque considero que actualmente es la principal forma de llegar a los demás.

También soy youtuber, como dije en el primer vídeo de "soy franciscano seglar y comunicador y respondo preguntas" porque considero que tengo algo que aportar a los demás. Si bien no me considero más que nadie, ni menos que nadie, por tanto no creo que sea alguien especial, si que soy una persona que ha viajado, leído, observado a otras personas y circunstancias y he reflexionado y meditado mucho sobre ello.

Portada de mi primer hijo literario

Otro aspecto importante por el que me decidí a subir vídeos a YouTube es el de salir de mi "área de confort". Reconozco que siempre me he sentido más seguro escribiendo que hablando. No solo tengo mayor fluidez de palabra, sino que además cuando escribo me desprendo de ese interrogante en la mente de "¿Qué estará pensando quien me está mirando?" cuando hablo con otra persona o a través de una cámara. Esto se debe principalmente a una de las secuelas que dejó en mí el acoso escolar que padecí durante ocho años, aquello que llaman "el miedo al qué dirán". Decía mi padre, y no le faltaba razón, que yo, en muchas ocasiones, estaba acomplejado a la hora de mostrar mi opinión en público. De hecho, el año pasado un amigo mío me animó a dar mi opinión libremente y sin depender de juicios ajenos, como hasta entonces había hecho. Esto se debió a que, durante un fin de semana que pasé invitado en la casa de él y su esposa, yo trataba constantemente de agradarles y de darles la razón. Lo cual es un craso error y, al mismo tiempo, un síntoma de "miedo al qué dirán".
Por otra parte, también me ha influido mucho el ser consciente de que, debido a mis problemas auditivos, quizá yo no tengo la mejor voz del mundo y, además, es posible que deba mejorar bastante a la hora de vocalizar. Son factores que hasta ahora me habían supuesto una dificultad a la hora de hablar en público.
Pero el año pasado me di cuenta de que realmente yo ya estaba comunicando mediante la palabra hablada, especialmente con mis colaboraciones en la radio (los programas con el Padre Manuel María Bru). Por ello, animado por mi buen amigo Jaime, pensé que era el momento de ir un paso más allá rompiendo esos límites mentales de los que he hablado anteriormente. Debo decir que me encanta el canal de canal de Youtube de mi amigo. Como yo, también él habla sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento. Lo hace, además, de una forma bastante amena y con vídeos cortos pero llenos de sabiduría, con un contenido profundo y formativo. Ver su trabajo me motivó a comenzar esta aventura algo loca (por el tema de salir del área de confort y exponerme al mundo, con lo bueno y malo que esto tiene). Siempre digo que no quiero arrepentirme cuando llegue a anciano (si Dios quiere que llegue a esa edad) de algo que hubiera querido hacer y no me hubiera atrevido a hacer. Por ello, valorando pros y contras, pensé ¿Por qué no probar? Y me lancé con fuerza e intensidad a ello.

Por otra parte, como cristiano sigo todo lo que dice el Papa Francisco. Sus mensajes me pueden gustar más o menos. Pero el verano pasado, meses después de comenzar a subir vídeos a YouTube, nos animó a los jóvenes en Cracovia a salir del área de confort, a calzarnos las botas y salir a los caminos a evangelizar, para poder dar noticia de nuestra fe. Creo, como ya he dicho, que cuando uno se siente con la vocación de comunicador (pues, al fin y al cabo, aquello que viene de Dios, aquello a lo que nos sentimos llamados por Él, es una vocación) tiene que estar abierto a las diversas formas de comunicación. Máxime cuando uno es cristiano y, por ello, tiene un mensaje que comunicar. Si hoy en día la gente, sobretodo los jóvenes, está en YouTube, una persona con vocación de comunicador debe estar ahí. Aunque eso implique salir de ese área de confort. Reconozco que yo hubiera seguido muy feliz siendo "tan sólo" escritor. De hecho, escribir es lo que realmente me apasiona. Pero en 2016 sentí que debía dar ese paso, que debía romper viejos límites y miedos para conseguir llegar a más gente y, con ello ampliar mis formas de comunicar, cumpliendo así mi Misión Personal.

Por otra parte, creo que grabar y subir vídeos a YouTube hablando sobre diversos temas también me puede ayudar a mejorar en lo que a oratoria se refiere. Se trata de un arte que me apasiona desde pequeño, aunque soy consciente de que tengo mucho que crecer en este aspecto (en realidad, a lo largo de nuestra vida, siempre podemos mejorar en algo, pues siempre hay margen de mejora). Considero que una de las facetas importantes de mi Misión Personal consiste en dar charlas y conferencias sobre oratoria, emprendimiento y crecimiento personal (además de sobre otros temas). Por ese motivo, como ya sabéis, el pasado mes de marzo di una conferencia acerca de la Misión Personal en el I Evento SFD que mi amigo Jaime y yo organizamos en Madrid.  Creo que grabar vídeos y subirlos en YouTube es una buena manera de practicar para ello.
Por cierto, que una de las cosas que tengo actualmente en mente es precisamente dar charlas y conferencias en institutos, colegios y parroquias sobre la Misión Personal". 

Cartel del I Evento SFD que organizamos Jaime y yo

En realidad todo esto de ser youtuber comenzó en febrero del año pasado. Había estado de retiro unos días en el convento capuchino del Pardo. Fue allí cuando le di forma a esa idea de comunicar a través de YouTube. Revelé mis intenciones en Facebook y mi amiga Carolina me dijo "¿Lo ves? (la idea)? pues adelante". Efectivamente, lo vi, me di cuenta de lo que me podía suponer, de cara a la marca personal, hacer algo así y me decidí a publicar en YouTube. No obstante, desde marzo hasta mayo estuve publicando los vídeos en dicha Facebook, y lo cierto que tuvieron bastante buena acogida. Mis amigos me comentaban los vídeos y me decían si les gustaba o no, qué cosas podía mejorar, me sugerían temas... así que en mayo, como ya he dicho, me decidí a subirlos a YouTube. Quise hacerlo así por dos motivos: el primero para ver que tal acogida tenían los vídeos, el segundo realizar una exposición gradual. Sinceramente no me veía capaz de buenas a primeras de lanzarme a ser youtuber desde el principio. Personalmente creo que cosas así requieren de un proceso, y me he dado cuenta de que fue una decisión acertada, pues me permitió grabar con mayor confianza en mi mismo.
Por otra parte, grabar y publicar vídeos en YouTube me ayuda a realizar mi labor de superación y crecimiento personal. Lo cual me ayuda también a ser coherente con aquello que enseño a los demás a este respecto.

Si bien es cierto que, de momento, no lo he conseguido del todo, pretendo realizar vídeos cortos, de unos 5-10 minutos. Realizo mis reflexiones desde mi ser cristiano y franciscano seglar. De hecho, últimamente mis amigos y las personas suscritas a mi blog me están insistiendo mucho en esta cuestión, ya que tengo bastantes vídeos de más de 20 minutos. Es más, hace pocos días batí mi propio record con un vídeo de 47 minutos. Aunque, eso sí, en mi defensa personal tengo que decir que  actualmente estoy realizando una serie de vídeos titulados "Soy franciscano seglar, y comunicador, y respondo preguntas".
Esta idea me la dio ver un vídeo realizado por el sacerdote marianista Daniel Pajuelo en su videoblog. En aquel vídeo respondía a preguntas que previamente le habían realizado en las redes sociales. Francamente me pareció una gran idea y publiqué un comentario en mis redes sociales diciendo que la gente podía enviarme preguntas sobre los temas que prefirieran, especialmente mi vocación como franciscano seglar, pero también sobre la Iglesia, política, filosofía... y lo cierto es que la idea tuvo una gran acogida. Para muestra un botón: en un principio yo había pensado en hacer un solo vídeo respondiendo a esas preguntas. Pero recibí tantas (más de cincuenta) que finalmente opté por hacer ocho vídeos, uno por categoría. Cabe decir que incluso una de las categorías tuve que dividirla en dos partes para que el vídeo no fuera excesivamente largo.
Este es el motivo de que algunos vídeos sean tan largos como el de los 47 minutos, ya que algunas preguntas, y algunos temas, requieren de una reflexión profunda y un tiempo determinado para responder. Si bien es cierto, no bostante, que debo aprender a sintetizar. Por ello cuando acabe esta mencionada serie los vídeos que realice serán más cortos, de unos 5-10 minutos (que es lo ideal en YouTube).
También pretendo que mi videoblog sea un proyecto interactivo, por ello estoy abierto, desde el primer momento, a que me envíen sugerencias sobre qué temas quiere la gente que hable, especialmente para poder saber cuales son los temas que más interesan a mi audiencia. A este respecto cabe decir que hace poco me sorprendió un dato concreto: De los vídeos de "soy franciscano seglar..." el que menos visualizaciones tiene es el que publiqué ayer mismo, respondiendo a preguntas sobre actualidad y política. En estos momentos tiene unas sesenta visualizaciones. El resto de entregas tienen más de ochenta visualizaciones y alguno incluso supera las doscientas. Sin embargo, publiqué entre medias de dos de estos vídeos uno sobre sobre las personas proactivas (más en la dinámica de lo que venía siendo mi videoblog) y tan sólo tiene 48 visualizaciones, lo cual ciertamente es un factor que me hace reflexionar.

Por otra parte, tener un canal en Youtube, escribir libros y/o en un blog, hablar en la radio... no sólo forman parte de mi Misión Personal sino que también se trata de algo en consonancia coherente con mis Principios y mi modo de vida. Uno de los consejos que suelo dar es el de "no busques trabajo, créalo".  Soy consciente de que no es muy políticamente correcto decirlo en estos tiempos que corren. Pero considero importante animar a los demás a emprender, a buscar aquello que realmente les motiva y entusiasma, y así poder trabajar en ello. Suelo poner como ejemplo a Alberto Sicilia, más conocido como "Principia Marsupia". Se trata de un Doctor en Física Cuántica que, sin embargo, lleva trabajando como blogger y periodista en el Diario Público desde hace ya bastante tiempo. Como podéis ver en su Curriculum Vitae es un tipo que ha hecho muchas cosas pero, sin embargo, parece que lo que más le apasiona es investigar para así poder informar, especialmente, sobre temas de actualidad. Comenzó escribiendo en su blog sobre la crisis en Ucrania y, con el tiempo, fue haciéndose famoso y el mencionado diario terminó contratándolo. Le pongo como ejemplo porque considero que el bueno de Alberto representa el paradigma de mi filosofía vital: Te gusta algo, se te da bien hacerlo, te lanzas a ello con la incertidumbre inicial de si tendrás o no éxito, de si podrás vivir de ello o no. Seguramente Alberto comenzó a escribir sobre la crisis de Ucrania preguntándose ¿Quién narices me va a leer? pero le entusiasmaba escribir y poder informar a los demás sobre la actualidad. Así que, investigó sobre esa cuestión en concreto y se lanzó a ello, con constancia y ofreciendo calidad. De ese modo terminó viviendo de un trabajo que le apasiona.
Seguramente no todo el mundo esté en las mismas condiciones a la hora de emprender, pero creo que todos llevamos un emprendedor dentro. A todos se nos da bien algo, sea escribir, realizar figuras de cerámica, hacer buenas fotografías, hablar en público, invertir en Bolsa, etc. Quizá en un principio tendrás que compaginarlo con un trabajo "tradicional", siguiendo los dictados de un jefe y trabajando en una oficina. Pero yo te animaría a esforzarte por emprender, de esa manera no solo trabajarás en lo que realmente te apasiona y para lo que tienes cualidades, sintiéndote con ello plenamente realizado, sino que, además, conseguirás ser tu propio jefe y, por tanto, estarás en el mejor trabajo del mundo: el que tú mismo has creado.

Alberto Sicilia "Principia Marsupia"... un emprendedor
 
Considero que el trabajo no es el fin de esta vida, sino que se trabaja para vivir. Y uno es mucho más feliz trabajando en aquello que le gusta y apasiona  El día a día de muchas personas consiste en apretar un botón, tirar de una palanca e irse muriendo poco a poco sin comprender lo que realmente es la vida, como diría Tyler Durden en "El Club de la Lucha" (escribí un artículo comentando esta película, podéis leerlo aquí). Esto provoca que las personas sean infelices. Por ello yo animo a emprender, para que las personas no solo consigan ser felices trabajando, sino que además sean felices viviendo una vida con propósito. Te animo a crear tu propio trabajo, si te apasiona algo y se te da bien hacerlo, apuesta por ello. Es posible que sea el trabajo de tu vida y termines viviendo de ello. Pero siempre teniendo en cuenta dos cosas: 1º todo requiere de un esfuerzo, una dedicación y una constancia; 2º Roma no se hizo en un día y la paciencia es la madre de la ciencia. Posiblemente al principio no tengas mucha relevancia, no vendas o no llegues a los demás. No te desanimes, date a conocer, ofreciendo algo que sea de buena calidad y, sobretodo, algo diferente a lo que los demás ofrecen. Destaca sobre el resto y conseguirás tu objetivo. Por otra parte, como creyente, me gusta aconsejar aquello de "ora et labora". Además de trabajar, encomiéndate al Jefe (que es como me gusta llamar a Dios) y, confiando en él, emprende y trabaja por lo que te gusta. 
Y si animo a crear tu propio trabajo, a emprender, es porque soy uno de esos emprendedores que trabaja en lo que apasiona. No solo soy escritor, y tengo publicada mi primera novela histórica (Crónica de un Cantar Hispano), sino que también trabajo por comunicar tanto en la radio como en YouTube (en cuanto a la radio actualmente colaboro con los programas El Espejo de la Diócesis de Getafe e Iglesia Noticia, ambos en Cope Madrid Sur). Soy consciente de que si me esfuerzo a diario por llegar a más gente de esta manera, y me voy dando a conocer, conseguiré no solo influir positivamente en los demás, sino que además dejaré una huella en el mundo, un buen legado. Con ello habré conseguido cumplir la Misión Personal para la que estoy en este mundo. Además, de esta manera, estoy trabajando en aquello que realmente me apasiona y entusiasma.


Por ello, queridos lectores, os animo a que sigáis mi videoblog pues deseo seguir publicando vídeos en los que no solo hablaré sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento, sino que, viendo la buena acogida que está teniendo la mencionada serie de vídeos que estoy publicando últimamente, subiré vídeos hablando sobre filosofía, actualidad, política, Iglesia, Misterio.... en definitiva las temáticas que veo resultan de interés para quienes me seguís. Además, anuncio que tengo algunos proyectos en mente para mi canal de YouTube que considero resultarán muy interesantes a mi audiencia.

Por supuesto, cabe decir que el hecho de publicar en YouTube no significa que vaya a dejar de escribir en este blog o que lo vaya a dejar descuidado pues, si bien no escribiré aquí con la frecuencia que desaría, si que voy a tratar de publicar, al menos, un artículo mensual.








miércoles, 1 de marzo de 2017

Viajes y experiencias: Jaén, tierra de misterios (II). Es imposible desobedecer al Misterio

De aquel viaje guardo, por tanto, un grato recuerdo, especialmente el de aquella inolvidable jornada por la Sierra Mágina y el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Volví a Jaén en 2007, invitado de nuevo por aquella familia amiga que mencioné en el anterior artículo.  Sin embargo,  no fuimos a Bélmez, ni tampoco a Andújar.  En esta ocasión decidieron enseñarme Úbeda y Baeza, dos villas que recomiendo encarecidamente visitar por la belleza de sus monumentos, realmente impresionantes. Ya de vuelta a casa, pasé toda una mañana en Jaén con mi amigo, inolvidables horas de turismo y tapeo. Como aún no conocía Jaén capital, decidió enseñarme los lugares más bellos de la ciudad: la catedral, la basílica menor de San Ildefonso, la Magdalena... pero si algo me impresionó especialmente fue, sin duda alguna, la catedral de la Asunción, donde se encuentra el Santo Rostro. Durante todo el rato que estuvimos dentro de éste templo sentí que allí verdaderamente está Dios. Puede sonar paradójico, pues los católicos creemos que Jesús está realmente presente en la Eucaristía, por tanto en cada sagrario de cada iglesia podemos encontrarnos cara a cara con Dios. Sin embargo, lo que sentí al caminar entonces por la cateral de Jaén fue algo poderoso que he sentido en muy pocos lugares. Era una sensación de profunda paz entremezclada con la enorme certeza de que yo estaba yendo por el camino correcto (pues poco antes había sentido esa "llamada" que me llevó al Seminario). Puedo asegurar que pocas veces he visto las cosas tan claras como en aquel momento. Tuve una sensación de pequeñez y, al mismo tiempo de saber que Dios me estaba llamando a servir a los demás, a ayudarles. Me postré de rodillas junto al Santo Rostro, y durante unos minutos estuve contemplándolo. De vez en cuando también miraba al altar. Sentí varios escalofrios y... me emocioné. Mi amigo me dijo después que había estado varios minutos rezando, en completo silencio, totalmente concentrado. Cuando salí de la catedral tuve el convencimiento de ser una persona nueva, muy distinto a como había sido hasta entonces. Quería realizar aquello a lo que me sentía llamado por Dios. Y deseaba hacerlo cuanto antes. En mi corazón ardía un fuerte sentimiento de ayudar al prójimo.



Un año después entré al Seminario. Durante un tiempo estuve formándome para ser sacerdote. Sin embargo, terminé viendo que aquella no era mi vocación y terminé saliéndome. Años mas tarde realicé un Máster en Historia Antigua, y después otro en Periodismo Social. Como ya sabéis, hasta que decidí hacer el primer máster estuve luchando contra una fuerte depresión que me llevó a sentir un enorme vacio existencial y la constante pregunta de ¿Para qué he nacido? Realizar aquel máster, volver a escuchar un programa de radio que me entusiasmaba y hacer nuevas amistades me ayudaron a vencer a la depresión. Pero seguía preguntándome qué quería exactamente Dios que hiciera con mi vida. Comencé a recibir una respuesta a esta pregunta durante un viaje a Lourdes que realicé en 2014. Me encontraba en una capilla rezando cuando me vino a la mente una frase ("Mía es la Victoria") acompañada de una imagen de la Vírgen María. Entonces le pregunté "¿Qué debo hacer?" y otra frase inundó mi mente: "escribe, escribe, escribe...". Poco después tuve la oportunidad de hablar con el escritor Javier Sierra, quien me animó a escribir "pues estás en la mejor edad, ya que comienzas a tener una perspectiva vital que te permitirá escribir a conciencia, sabiendo lo que dices y por qué lo dices". En cierto modo, era verdad. Pues, aunque aún sigo siendo joven, he vivido ya bastantes cosas como para saber lo que es la vida y poder dejar una huella en el mundo ejerciendo una influencia positiva en los demás. Pero necesitaba que alguien me diera el empujoncito "de gracia". Fue mi amigo y también colega escritor Luis Ignacio Rodríguez quien me dijo literalmente "tío, es una pena que no aproveches el talento que tienes". Esto me lo dijo en marzo de 2015. Esa misma tarde comencé a escribir mi primera novela histórica: Crónica de un Cantar Hispano, publicada en 2016. Pero en ese mismo mes de marzo tuve otra moción espiritual. Ocurrió durante unos días que pasé de retiro personal en el convento capuchino de El Pardo. Decidí abrir un videoblog dedicado, especialmente, a hablar sobre oratoria, motivación personal y emprendimiento (aunque también quiero hablar sobre Historia, Misterio e, incluso, temas de actualidad. De hecho, cuando falleció Bimba Bosé dediqué un vídeo a hablar sobre el cáncer). También escribo en la sección de Historia de "Qué Aprendemos Hoy", colaboro con el "Espejo de la Diócesis de Getafe" (COPE) y con la delegación diocesana getafense de Manos Unidas. Por tanto, se podría decir que me encuentro, de alguna forma, en el camino correcto para realizar la Misión Personal a la que me siento llamado. Sobretodo me apasiona comunicar y poder ayudar a los demás. Como he dicho antes, deseo dejar huella en el mundo ejerciendo una influencia positiva en los demás. Pero ha sido en este 2017 cuando he comprendido muchas cosas sobre esa Misión Personal.



En navidades volví a la catedral de Jaén. Fuimos allí a misa tanto el día de Año Nuevo como el de Reyes. Y volví a sentir aquellos escalofríos de 2007 que, de nuevo, estuvieron acompañados por una fuerte sensación de certeza. Poco antes, a principios de diciembre, había estado de Ejercicios Espirituales y ya entonces vi claro que Dios aprobaba ese camino de la Misión Personal al que estoy haciendo referencia en éste artículo. Mientras paseaba por la catedral de Jaén, admirando su belleza tanto interior como exterior, me venían los recuerdos de las dos vivencias anteriores. Sentí exactamente lo mismo que había sentido cuando estuve en Bélmez de la Moraleda y cuando en 2007 recé en la Catedral de Jaén. Pero no solo recordé estas dos experiencias. De pronto me vinieron otras sensaciones del pasado. Recordé lo que sentí aquella noche en Fátima (2008) durante la procesión de las antorchas. Había ido a Portugal con el Curso Introductorio del Seminario. Y esa noche, mientras caminabamos por la explanada del Santuario, ví un bello meteorito (¿o cometa?) verde que imprimió en mi mente la palabra Esperanza. Lo curioso es que casi nadie lo vio, salvo un niño (el único que me creía. Ya sabéis... de ellos es el Reino de los Cielos). Pero también recordé aquella noche de Pelayos de la Presa (2012), cuando ví aquel OVNI que me sacó de la depresión. Volví a postrarme ante la Santa Faz a rezar mientras pensaba en todo esto y, de pronto, todo cobró pleno sentido. Desde entonces veo claro lo que Dios quiere de mi. Cuando me llamó a seguirle en 2007 lo que me estaba queriendo decir era que quería que me comprometiera a vivir mi cristianismo de un modo real, siendo integro y honesto con mis principios y valores. Yo, como he contado, lo había interpretado como una llamada al sacerdocio. Pero no era así. En realidad Dios quería que comunicase a través de mis escritos, o de los vídeos que grabo, sobretodo que la vida tiene un sentido pleno, que no somos fruto de la casualidad sino de un Dios que nos ama y ha pensado en nosotros desde la Eternidad, y que todos los seres humanos estamos llamados a realizar una Misión Personal, pues todos tenemos dones y aptitudes que Él nos ha dado. TODOS VALEMOS PARA ALGO. Pero, igual que a mi me ocurría antes de decidirme a escribir mi primera novela histórica, a todos nos hace falta que alguien nos de un empujoncito, una palabra de ánimo y consuelo, que nos motiven a ser mejores personas. Y creo que es a lo que Dios me llama.

El Principito decía aquello de "Cuando el Misterio es demasiado grande, resulta imposible desobedecer". Cuando termino de escribir un artículo, un nuevo vídeo en Youtube, o un capítulo de mi segunda novela histórica (que será continuación de la primera) siempre me pregunto ¿De donde viene la inspiración? Siempre he tenido la sensación de que cuando nos sentimos inspirados fuera como si estuvieramos conectados a una red WIFI y "descargásemos" datos que después comunicamos por escrito o por vía oral. Para mí, esa "red WIFI" es el Espíritu Santo, pues tengo la costumbre de invocarle durante mi día a día, especialmente cuando quiero escribir. En cualquier caso, veo claro que el Misterio forma parte de lo más esencial que hay en mí, pues el Misterio con mayúsculas es Dios. Y ha pensado en mi desde la eternidad. Me llama a realizar una Misión Personal concreta y trabajaré por llevarla a cabo, poco a poco, con esfuerzo y entusiasmo. De alguna forma me siento llamado a dar Esperanza a los demás.


Por ello, desde el año pasado también estoy muy metido en el mundo del crecimiento y la superación personal. Al haber sufrido acoso escolar durante mi infancia, y una dura depresión tras mi salida del Seminario, sé perfectamente lo que es pasar por momentos duros, por ello me he decidido a ayudar a los demás, siguiendo la estela de aquella "llamada" que sentí hace ahora diez años. Y por éste motivo he dedicado un videoblog a hablar, especialmente, sobre esta temática.  Además, el próximo 10 de marzo voy a dar una conferencia en Madrid sobre la Misión personal, la cual espero sea la primera de muchas, por otra parte. Será dentro del I Evento SFD de Motivación Personal, Emprendimiento y Oratoria (si queréis inscribiros o pedir mas información podéis escribir a eventosfdmadrid@gmail.com).

Pero fue el pasado fin de semana cuando, de alguna manera, sentí la confirmación de todo esto que acabo de contar. El sábado acudí al Cerro de los Ángeles a una jornada de formación dedicada a las redes sociales. Concluyó con una Eucaristía, y me confesé. Hasta aquí todo mas o menos "normal". Poco después, ya en el Cercanías, me enteré de la muerte de Pablo Ráez, un muchacho malagueño que vivía en Marbella y durante dos años estuvo luchando contra la leucemia. Pablo fue, sin duda alguna, todo un ejemplo de como afrontar una dura enfermedad desde la positividad, la esperanza y el querer enseñar a vivir de verdad a los demás. De hecho, en una ocasión llegó a decir que "lo triste no es morir, lo triste es no saber vivir". Yo había seguido con cierta frecuencia las publicaciones que realizaba este joven en la red social Facebook. En alguna ocasión le llegué a escribir alguna que otra palabra de ánimo. Por éste motivo, su fallecimiento me conmocionó profundamente. Además, es un caso muy parecido al de una amiga mía que falleció tras dos años luchando contra un tumor cerebral. También Paloma mostraba su fortaleza y sus ganas de vivir con gestos como declinar, educadamente, que la ayudases a llevar la bandeja del comedor (éramos compañeros del colegio). Solía decirme "tranquilo Víctor, yo puedo, tengo fuerzas". Pero el caso de Pablo tuvo una gran repercusión social tanto por su manera de afrontar la enfermedad, como porque consiguió que las donaciones de médula ósea aumentasen considerablemente. Pero no sólo eso. Tal y como dice su hermana, Pablo creía que el mundo podía ser un lugar mejor. Y José López Solórzano, párroco y amigo suyo, dijo en la homilía del pasado domingo que Pablo "hizo lo que tenía que hacer, ha dejado su huella en este mundo. Sigamos nosotros".

Ayudar al prójimo a levantarse y a subir cuestas vitales es mi Misión Personal
Como digo, me siento profundamente conmovido cuando pienso en el ejemplo y testimonio de Pablo Ráez. Pero, especialmente, cuando leo las palabras de su párroco, pues me siento interpelado por ello. Contaré algo personal relacionado con la confesión que tuve el sábado. Durante los últimos meses estuve algo agobiado y con estrés. El sacerdote, que también se llama Pablo (lo cual creo que no puede ser casualidad) me conminó a no vivir una vida mediocre y a confiar en Dios. Después vi que Jesús en el Evangelio, que ya era el del domingo, precisamente decía aquello de "no estéis agobiados". Después, ya en el Cercanías, leí en Twitter lo de la muerte de Pablo Ráez. Y comencé a albergar un deseo de seguir su ejemplo vital. Por tanto, deseo recoger el testigo que él y mi amiga Paloma me dejaron con su ejemplo y poder ayudar a los demás, realizando con ello la Misión Personal a la que estoy llamado.

He querido traer aquí estas experiencias vitales porque considero que nada hay de casualidad en las cosas que uno vive. Y son todas ellas vivencias que, de una u otra forma, me han marcado y me hacen ser consciente de quién soy, de donde vengo y adonde quiero ir. Yo antes tenía cierto miedo a la vida, a la incertidumbre del futuro, a que algún día pueda faltarme la salud. Pero hoy ya no me ocurre. Quiero vivir la vida haciendo el bien y, sobretodo, enseñar a los demás a vivir siendo libres y felices.

lunes, 13 de julio de 2015

Hasta siempre, Milenio 3. Contigo tanto aprendí....



Escribo esto a las 4:32 de un domingo 28 de junio de 2015. Acaba de terminar la última emisión de la historia de Milenio 3, mi programa de radio favorito.

Quienes me conocéis personalmente sabéis que soy alguien bastante peculiar, según me define mucha gente. Soy católico y a la vez, o quizá debería decir "por tanto", me apasiona el mundo del Misterio. Me encanta informarme sobre esa realidad en la que creemos, aunque no podamos verla. Realidad en la que creo. Realidad de la que puedo decir que "sé", que está ahí. Recuerdo ir de pequeño con mi padre, en el coche, por aquellas carreteras secundarias, al colegio, o al pueblo, escuchando programas de radio donde, en ocasiones, hablaban personas como el Doctor Jímenez del Oso, Germán de Argumosa y otros sabios. Conversaban sobre temas que me apasionan: sobre el Misterio y los fenómenos con él relacionados. Tengo profunda fe en que existe vida más allá de esta vida material, que tenemos un alma que pervive en el tiempo. Pero no es una creencia solo por el hecho de ser católico sino que, por diversas experiencias que a lo largo de la vida me han ocurrido, estoy firmemente convencido de que tras la muerte física sigue habiendo vida. Quizá los escépticos me dirán "eres un soñador", pero creo que los soñadores, de un modo negativo, son los que creen que tras la muerte no hay nada más que el puro vacío.

Recuerdo los años en que padecí acoso escolar. Fue entre 1992 y 1998. A pesar de esa situación de "día de la marmota" que vivía, donde sentía el desprecio que algunas personas proyectaban hacia mi casi a diario, yo era feliz. Esto era, sobre todo, gracias a tener unos excelentes padres, buenas hermanas, geniales tíos y primos y grandísimos amigos. Pero si había algo que me hacía seguir adelante fue precisamente esa afición por el Misterio. Recuerdo aquellas noches de insomnio escuchando a mi añorado Juan Antonio Cebrián en su Rosa de los Vientos. Muchas noches no podía dormir, pues me bloqueaba pensar que quizá al día siguiente alguien me iba a tratar mal en el colegio, pero la voz de aquel extraordinario periodista albaceteño me consolaba "Donde la noche se enamora del Misterio y envuelve en su capa a esas almas heridas de soledad para que no mueran de frío. Donde la noche se transforma en una voz y acuna la imaginación y los sueños de libertad donde la esperanza pasea de la mano del saber...". Durante el día, si sentía que las lágrimas estaban apunto de derrotarme, conseguía vencer esa sensación sabiendo que por la noche sería envuelto en esa capa protectora. Cebri fue la primera persona a la que consideré mi amigo aunque no nos conocíamos personalmente. Lloré su muerte como si le hubiera conocido en persona.

Alguna vez he hablado de ese niño de trece años que navegaba por Internet leyendo sobre misterio, leyendas, fantasmas, ovnis y otras cuestiones relacionadas con el mundo de lo extraño e insólito. Escuchaba, en mi más tierna infancia, programas de radio como Turno de Noche, Espacio en Blanco o la mencionada La Rosa de los Vientos. Pero fue en 1999 cuando escuché hablar de otra persona a la que considero amigo aunque apenas haya tenido tres conversaciones fugaces con él. Se trata de Iker Jímenez. Me encontraba con un amigo en una librería y vi un libro que me llamó poderosamente la atención: "Enigmas sin resolver". Hasta entonces yo no había escuchado mucho el nombre de su autor, debo admitirlo, pero buscando en la red comencé a seguirle a través de lo que iba escribiendo. En los años siguientes participé en una lista de correo donde Iker y Carmen Porter también participaban. En 2002 el amigo antes reseñado me dijo "¿Sabes que van a poner un programa de misterio en la Cadena SER?", sin embargo no comencé a escucharlo hasta 2004, pues el horario por entonces no me venía nada bien y si mal no recuerdo los podcast aún no existían.

Una vez pasaron las navidades de 2004, donde ocurrieron ciertos hechos que me hicieron plantearme muchas cosas en mi vida, comencé a escuchar Milenio 3. Recuerdo que uno de los primeros programas fue el que emitieron desde Bélmez de la Moraleda al poco tiempo de fallecer María Gómez Cámara, la dueña de aquella casa donde en 1971 aparecieron unos extraños rostros que meses después ocuparían las portadas de los principales periódicos de nuestro país, entre ellos el mítico Diario Pueblo. Me impresionaron las psicofonías que pusieron en el programa. Pero, sobre todo, lo que más me llamó la atención fue el hecho de que a altas horas de la madrugada hubiera gente escuchando en vivo y directo un programa de radio. Soy un amante de la radio. Cuando era pequeño me aficioné a escucharla. Recuerdo ir con mi padre, en el Renault 25, surcando las carreteras españolas mientras escuchábamos a Luis del Olmo. También a Juan Antonio Cebrián, quien a veces hacía especiales por la tarde. Recuerdo, por ejemplo, un programa suyo sobre los templarios que me encantó. Realmente lo que me pareció fascinante fue que hubiera gente a unas horas tan intempestivas viendo el programa en directo desde Bélmez de la Moraleda.

Seguí escuchando Milenio 3. En 2004 hubo programas que me entusiasmaron, como la mítica e inolvidable Alerta Ovni celebrada  el 25 de junio. Yo estaba en mi pueblo palentino, Santoyo, pues eran las fiestas de la localidad. Esa noche decidí salir a las eras con la radio, a escuchar la Alerta en directo, mientras contemplaba el cielo. Estaba a solas, en medio de la más absoluta oscuridad, en plena meseta castellana. .. Solo veía, al fondo, las luces del pueblo. Serían alrededor de las tres y media o cuatro de la mañana cuando vi una luminosidad que me pareció extraña cruzando el cielo, por encima del pueblo. En esa época se interactuaba con el programa a través del “SMS al 7604 con la palabra clave Milenio y lo que vosotros queráis”. Envié un mensaje contando lo que acaba de ver, aunque no salió en antena. Alguien escribió diciendo que en Requena, no muy lejos de Santoyo, habían visto algo parecido a lo que yo vi. 



Transcurrió una nueva temporada de Milenio 3. Mi padre no escuchaba el programa, pues era tarde para él y no estaba bien de salud, pero siempre le contaba lo que habían dicho esa noche en Milenio 3 y lo comentábamos. Recuerdo un programa en el que hablaron de las sombras misteriosas que se habían visto en el incendio del Windsor. Buscamos en Internet las imágenes y realmente parecía que había unos individuos buscando papeles. Mi padre falleció el 18 de julio de 2005. Estoy seguro que desde la Eternidad ha escuchado el programa, pues le encantaban este tipo de temas. De hecho yo me aficioné gracias a él. Aún recuerdo leer de pequeño, cuando apenas estaba aprendiendo a leer, cosas sobre el Niño de Somosierra, cuyo caso siempre me impactó mucho. Hace unos meses Carmen Porter leyó una carta que les envié relatando la historia de mi padre. 

Llegó 2006, año en el que surgió el foro milenarios.tk, donde hice buenos amigos como Estela, Marina, Lidia, Axel, Diegus, Pablo Aparicio… disfruté mucho escribiendo en ese foro, pues para mi supuso el poder compartir experiencias que había vivido relacionadas con el Misterio sin ser tomado por loco. Hicimos una buena comunidad pues no solo foreabamos sino que comentábamos el programa en directo mediante las “multiconver” del Messenger. En 2007 comencé el Introductorio del Seminario, proceso del cual informaba a mis amigos del foro. Fui en verano de dicho año a Tarragona y un día nos bañamos cerca del camping de Los Alfaques. Recuerdo que comenté en el foro lo que viví en ese lugar. No vi nada concreto, pero si sentí alguna presencia y, lo más llamativo, aún recuerdo cómo ardía el agua… cuando todos los compañeros decían que el agua estaba fresca. Quizá haya quién esto no lo entienda, pero fue como captar algún eco del pasado, de lo vivido en ese lugar cuando en 1978 se incendió elcamping.
En 2008 entré en el Seminario y seguí  escuchando Milenio 3, aunque reconozco que a veces me sentía un poco como el bicho raro, pues a nadie le gustaban estos temas o, al menos, nadie se atrevió a mostrar su interés por ellos. Me animaron, eso si, varias conversaciones que tuve con el entonces rector, quien me dijo que podía escuchar el programa siempre que no me quitase tiempo para hacer otras cosas, pero que escucharlo no era ni bueno ni malo. Me sorprendió escucharle hablar sobre Jiménez del Oso y el Padre Pilón. Solo estuve unos meses en el Seminario, pues vi que aquella no era mi vocación. Pero tengo grabado en mi memoria el recuerdo de aquellas noches escuchando Milenio 3 en mi habitación, contemplando Madrid desde la ventana. También hubo noches que salía a escucharlo a la azotea o fui a pasear por la explanada del Cerro de los Ángeles en plena madrugada, mientras escuchaba Milenio 3 y observaba las estrellas.


Cuando salí del Seminario hubo algunas circunstancias que me llevaron a sufrir una fuerte depresión, la cual me duró entre marzo de 2009 y junio de 2012. Debido a la depresión y a una mala experiencia que tuve leyendo “Camposanto” y  que me causó un miedo atroz, me alejé del mundo del misterio,  pues realmente llegué a perder la motivación por estos temas y no tenía ganas de seguir escuchando Milenio 3. Por ello estuve como dos años en los que apenas lo escuchaba en alguna ocasión. Sin embargo, algo comenzó a cambiar en otoño de 2011. Hubo una serie de programas que recuerdo con mucho cariño sobre unas figuras ensotanadas que fueron vistas en carreteras de diversos puntos de España. Hubo una que me llamó poderosamente la atención, la del Monte Abantos, cerca de Guadarrama, pueblo donde pasé entrañables veranos de mi infancia y adolescencia. Comencé a recuperar la ilusión por volver a escuchar Milenio 3 y por acercarme de nuevo a estos temas. 

Pero la experiencia clave ocurrió la noche del 9 de junio de 2012. Hubo, de nuevo, Alerta Ovni. En esa ocasión pasé la noche en Pelayos de la Presa con unos amigos. A uno de ellos, Adri, le había conocido un año antes y habíamos congeniado mucho. Me invitó esa noche a una barbacoa en su casa y le dije que después podíamos escuchar la Alerta Ovni. Así hicimos. Esa noche viví sensaciones que hicieron renacer a ese niño de 13 años que llevaba dentro pero que de algún modo estaba como dormido en mi interior. Fue una noche especial, escuchando un gran programa de radio, una Alerta Ovni mágica y llena de avistamientos, noche oteando el firmamento y compartiendo experiencias relacionadas con el Misterio. Tuvo como colofón algo que vi cruzar el cielo de Pelayos sobre las cinco de la mañana. Si mal no recuerdo, el programa había terminado poco antes y me quedé un rato en el jardín, contemplando el firmamento. En un momento dado observé una fuerte luminosidad pasar por encima de la casa de mi amigo. Tras un breve recorrido, yendo a cámara lenta, se paró y, tras un rato detenida, se fue en otra dirección a toda prisa. Aquella noche me sanó. Me di cuenta meses más tarde, ya en diciembre. Mi vida había cambiado a mejor aquella noche del 9J y en gran parte gracias a Milenio 3. 


Ahora toca despedirse de un programa que permanecerá para siempre en el lugar más preciado de mi alma. Toca agradecer a Iker sus enseñanzas y su afán por hacernos reconectar y reencantarnos con el Misterio en su más amplio sentido. Porque Misterio no es sólo el hombre pez de Liérganes o las Caras de Bélmez. Misterio puede ser el preciado don de la amistad, la sonrisa de un niño o un bello atardecer en lo alto de una montaña. Gracias Iker por, como decían los del grupo FANTA, hacérmelo pasar mal con tu programa semanal durante estos trece años. Gracias por esas palabras de consuelo a otros oyentes, palabras que sentía como si fueran también dirigidas a mí cuando estaba deprimido. Gracias Iker por ser un auténtico ejemplo de lo que debe ser un periodista enamorado con su profesión y apasionado por  el Misterio, en búsqueda permanente de la Sabiduría. Gracias por un Milenio 3 con el que tanto aprendí. Aunque a veces tenía que escucharlo bajo las sábanas, debido a la inquietud que me suscitaban algunos temas, como cuando en el programa se hablaba de la niña de Vallecas.
Gracias Carmen Porter porque has sido la gran ayuda de Iker en esta aventura que ha supuesto Milenio 3. Gracias por leer mis SMS y mis tuits. Gracias también porque has defendido, igual que Iker, a la Iglesia cuando algunos oyentes, o algún colaborador, hizo críticas desafortunadas. No es políticamente correcto hablar bien de la Iglesia, o al menos con respeto. Siempre habéis respetado a la Iglesia, y eso es algo para agradecer. Gracias Santiago Camacho, por enseñarnos tanto sobre sociedades secretas, mecanismos de control o leyendas urbanas. Gracias también por esos “amigos” tan peculiares y por tu sentido crítico con esa realidad que pretenden vendernos. Gracias también a Javier Sierra, quien hace unos meses me dio una serie de consejos muy valiosos para  ser escritor, mi verdadera vocación. Gracias a Clara Tahoces, quien me ha hecho disfrutar con esos casos de su archivo que nos traía cada semana. Gracias también a Diego Marañon y Javi Pérez Campos. Creo que ambos tienen un buen futuro en el periodismo de lo sobrenatural. 


En definitiva, se ha acabado Milenio 3, un programa que nos ha enseñado a ver la realidad con otros ojos, también con esa Mente Positiva que durante algún tiempo nos trajo Alberto Granados. En un mundo con tanta negatividad se agradece que haya personas que nos impulsen a ser positivos. Iker decía en el último programa que ahora era turno de los milenarios. Nosotros tenemos que aplicar todo lo que nos han enseñado durante trece años en Milenio 3. Un Milenario es alguien con mentalidad positiva y curiosidad por la vida. Alguien apasionado por aprender, investigar y descubrir cosas  nuevas. Alguien que trata a la naturaleza y a su prójimo con sumo cariño y buen rollo. El milenario nunca juzga de antemano a una persona sino que se muestra dispuesto a conocerla de verdad. Si, ahora es nuestro turno, es el momento de aplicar todo lo que hemos aprendido en estos años. Si los valores milenarios impregnasen la sociedad, creo que todos ganaríamos mucho.

Se ha terminado Milenio 3. Ahora comienza una nueva etapa. Los programas siempre quedarán en los podcast. Probablemente comience a escuchar Milenio 3 desde el principio. Recordaré tantas sensaciones vividas en estos años. Recordaré programas como un especial que emitieron por la tarde, sobre la Atlántida, o uno que escuché yendo de Santoyo a Madrid, en el coche de mis primos y que dedicaron a hablar del llamado Prenauta. Recordaré el Caso Viandas, las investigaciones en Ochate y Belchite. Recordaré el programa de la Diputación de Granada y su "cavernosa" psicofonía. Tantos programas, épicos y míticos programas con los que tanto he aprendido.. Para Carmen e Iker Milenio 3 ha sido el verano más largo de sus vidas. Ahora toca retirarse a los cuarteles de invierno, a descansar. Creo que se lo merecen después de tantos años. Recuerdo que al principio incluso hacían el programa en nochebuena o nochevieja, aunque en el resto de emisoras pusieran programas enlatados. Iker y Carmen siempre estuvieron al pie del cañón. Por eso merecen descansar y emprender proyectos nuevos en los que, estoy seguro, seguirán contando con el apoyo de todos los milenarios. Lo injusto es es echarles en cara haber dejado la radio, como han hecho algunas personas. Es algo realmente injusto. Iker y Carmen lo han dado todo en estos trece años, y los milenarios tenemos que estarles eternamente agradecidos. Para mí, escuchar Milenio 3 durante estos años ha sido un proceso mágico y enriquecedor, donde he conocido grandes personas y he tenido experiencias que, probablemente, no hubiera vivido de no existir Milenio 3. Los recuerdos de estos años escuchando Milenio 3 por las noches, estuviera donde estuviera, permanecerán grabados en mi alma. Hasta siempre Milenio 3. Gracias por todo.


lunes, 1 de junio de 2015

Y cuando llega la muerte ¿Qué?


Se trata, posiblemente, de la gran pregunta que se ha planteado el ser humano a lo largo de los siglos. Cuando se marcha un ser querido (sea amigo, familiar...), siempre nos quedamos con este ancestral interrogante ¿Y ahora? probablemente, aunque suene a tópico, lo mejor es rezar por esa persona, para que alcance la paz eterna. Acaba de fallecer una persona muy cercana a mi. Amigo de mis padres. Le conocía desde pequeñajo. Siempre me apreció mucho. Quizá no era un santo, pero tampoco un malvado. Fue, sencillamente, una persona trabajadora, alguien que luchó porque su familia tuviera una gran calidad de vida, y creo que lo consiguió.

Pero, cuando llega la muerte, nuestra mente se llena de interrogantes, tengamos más o menos fe. La muerte es como ese visitante inesperado que se cuela en nuestra vida y nos sorprende, como un intruso. Pero, realmente, es algo de lo que ninguno podemos escapar. Si lo pensamos, desde que el hombre es hombre hay más difuntos que fallecidos. Sin embargo, cuando llega la muerte, nos pilla desprevenidos, no la esperamos. Especialmente, creo, en estos tiempos. Hoy vivimos como si nuestra vida nos perteneciera, como si fueramos a vivir eternamente. Nos agobiamos por problemas más o menos importantes, como si fueran a ser eternos. Nos cabreamos con personas, nos regocijamos con otras, sin darnos cuenta de que somos compañeros de un camino vital, todos somos hermanos pues somos hijos de un Dios que nos ha creado por puro amor.

Deberiamos vivir, creo, siendo conscientes de que la vida tiene un principio y un final. Disfrutando cada instante al máximo. Pero no desde un punto de vista hedonista, sino viviendo con responsabilidad cada momento. Amando a nuestros seres queridos, pero también a quienes no nos hacen bien. Deberiamos vivir sendo conscientes de que cada persona que encontramos en nuestra vida es un compañero y no alguien que, por nuestros prejuicios, nos cae mal y creemos que nos quiere hacer la puñeta. Sin embargo, no lo hacemos. Vivimos como si esta vida fuera eterna. No sabemos si mañana seguiremos viviendo, pues depende de la voluntad de Dios, pero hacemos planes a largo plazo. Incluso a veces pensando en el próximo año cuando estamos en junio. Vivimos, muchas veces, despreciando a personas que pensamos nos caen mal, sin darnos cuenta de que tal vez Dios las ha puesto en nuestra vida por algo. Ese compañero de trabajo, ese familiar... pensamos "Qué pesado", sin darnos cuenta de que está por algo en nuestra vida. Y, cuando falta, en muchas ocasiones sentimos vacio.

No quiero extenderme mucho, simplemente deseaba reflexionar brevemente sobre la muerte. Como digo, ha muerto un amigo de mis padres. Ahora me vienen muchos recuerdos desde mi más tierna infancia. Recuerdos en cierto barrio del sur de Madrid, recuerdos en cierto pueblo de la sierra de Segovia, en cierta localidad de Alicante. Son cosas que siempre quedarán ahí. Aunque las personas queridas se van, y eso lo sabemos bien los creyentes, siguen viviendo en la Eternidad. Pero, además, los recuerdos permanecen siempre frescos en la memoria. Ahora queda rezar por él, para que encuentre el descanso eterno, la luz eterna. Creo que disfrutó durante toda su vida. Rezo para que disfrute la vida eterna. Descanse en paz, Marcos.

sábado, 9 de mayo de 2015

Un amigo puede irse. La amistad perdura. En recuerdo de Álvaro Muñoz Salas



Han transcurrido casi diez años, pero aún recuerdo, como si fuera ayer, aquel día. Era una calurosa tarde de agosto. Solía entonces dar un paseo por Santoyo, mi querido pueblo, al atardecer. Ese día vi por última vez (al menos físicamente), a un querido amigo de mi infancia. Le había perdido el contacto pues, por algún motivo que desconozco, ya no iba por Santoyo. O quizá iba, pero no salía de casa. Unos días antes alguien había dicho que mi antiguo compañero de juegos se encontraba en el pueblo, pero no quería salir de casa. Quizá por ese motivo pasé, casi sin ser consciente por la puerta de su casa. Vi como mi viejo amigo salíó a la calle, con el rostro ligeramente cabizbajo, y se dirigió a un coche, junto con su padre. Fue un instante. Me miró ojeroso, la expresión de su mirada reflejaba una profunda pena. Bajó la cabeza como para que no viera que algo le pasaba, pero las lagrimas parecían estar apunto de salir de sus ojos. Entraron en el coche y se fueron. Yo me quedé en estado de shock. Aquellos días no me encontraba demasiado bien anímicamente, pues mi padre acababa de fallecer. A esto se le unió ver el rostro de mi amigo y el ser consciente de que no quiso que le viera en ese estado anímico. La mezcla de ambas cosas me dejaron en estado de shock. Quizá un año antes me hubiera acercado a saludarle, antes de que se metiera en el coche. Pero aquella tarde me quedé como paralizado. También me quedé profundamente intrigado, preguntándome qué le podía estar pasando. Durante unos años no supe de él, hasta 2009, pero nunca dejó de estar en mi memoria. De hecho, tres años después estuve en su tierra y pensaba "igual me lo encuentro". No tenía su teléfono, ni su messenguer, no sabía como localizarlo. He decidido escribir para rendirle homenaje y para contar su historia, al menos lo que conozco, desde el cariño y el respeto. Hay historias que merecen ser contadas y creo que la suya lo es, así lo siento internamente. En 2012 escribí un artículo sobre él que me ha ayudado a conocer algo más sobre la vida de mi recordado amigo, fallecido en 2006.

No obstante, aún me quedan puntos que esclarecer para poder comprender lo que le ocurrió. Como cristiano, historiador y periodista soy un incesante buscador de la verdad. Tengo la imperiosa necesidad de saber la verdad siempre que investigo algo, sea sobre los mártires cristianos en Hispania, la muerte en la hoguera de Juana de Arco, el acoso escolar, o la vida y muerte de mi amigo Álvaro. Por este motivo viajé el 3 de mayo de 2014 a Salamanca. Recorrí esa bella e histórica ciudad en busca de aquellas claves que pudieran arrojar algo de luz y taquígrafos sobre lo que le ocurrió a mi amigo. Intenté conocer y saber algo más. Un amigo común de Álvaro y mío, que se puso en contacto conmigo a través de este blog, me enseñó los lugares donde vivió y estudió mi recordado amigo. También el Hospital Universitario de Salamanca, donde estuvimos hablando con una persona que decidió abrir su alma y contarnos lo poco que sabía y recordaba de aquel 18 de mayo de 2006 en que Álvaro decidió marcharse. Pero también me encontré con silencios. El silencio de algunas personas que podrían haberme resuelto alguna duda. Pero, aún así, volví a casa con bastante información para poder realizar lo que en Periodismo se llama un perfil sobre Álvaro Muñoz Salas.

Nació en Salamanca un miércoles 8 de mayo de 1985. Álvaro, aunque era salmantino, tenía raíces palentinas. Por este motivo iba en verano a Santoyo, tierra de sus ancestros.  Pasó su infancia y adolescencia en el Barrio del Rollo. Sus primeros años de estudio estuvo en el Colegio Caja de Ahorros y, posteriormente, fue al Instituto Garcia Bernalt. Una vez finalizó el Instituto, comenzó a estudiar Medicina en la Universidad de Salamanca.

Era muy buen estudiante y compañero además de un gran amigo, tal, como me dijo el amigo común y yo puedo corroborar. Una de esas personas que son recordadas por su forma de ser, bondadosa y entrañable. Personalmente, le recuerdo en Santoyo como tímido cuando estábamos muchos críos juntos pero muy simpático cuando no había tanta gente. Aunque me consta que fue una persona muy sociable. De adolescentes hablaba poco con mis amigos sobre religión, por lo que no recuerdo haber hablado sobre ello con Álvaro. Pero me consta que, aunque no estaba bautizado, iba a clase de religión en el colegio. Me contaba este amigo común que durante un curso, le encargaron encender y apagar las velas durante cierto tiempo litúrgico en el aula donde les daban clase de Religión. Aquí hay un detalle que, creo, refleja la personalidad generosa de Álvaro, pues le dijo al amigo común "puedes apagar tu las velas" dejando que el otro niño, que se encontraba malo aquel día, pudiera soplar para apagar las velas. 

En verdad Álvaro fue un chico muy generoso y solidario. Le recuerdo como alguien que siempre tenía ganas de ayudar a los demás. En alguna ocasión he contado que yo sufrí acoso escolar en el colegio. Cuando iba a Santoyo me sentía seguro, con mis amigos. Pero sobre todo recuerdo, con gran cariño y agradecimiento, las palabras de aliento y ánimo que Álvaro me dirigía cuando me veía desanimado. No me extraña que quisiera estudiar Medicina, pues trataba de ayudar a quien estaba necesitado. En aquellos años yo lo estaba, emocionalmente, y me ayudó mucho. Le estoy muy agradecido y, la verdad, me duele no haberle podido ayudar cuando se encontraba mal. Pero siento que desde donde está sigue ayudándome. 


Pero Álvaro, aunque era muy bondadoso y buen amigo, también tenía una personalidad bastante marcada.  En Santoyo, si no estaba de acuerdo con alguna opinión general que expresasemos los demás amigos, él mostraba su pensamiento sin temor al "qué dirán", con seguridad y aplomo. También con serenidad, pero sin amilanarse. Quizá no le gustaba mucho que alguien hiciera de sus pequeños agobios un mundo cuando él también los tenía. En una ocasión, el mencionado amigo común,  se cruzó con Álvaro por la calle y, cuando le contó que le costaba compaginar la asistencia a clase con el tiempo dedicado a los estudios, mi recordado Álvaro le dijo "pues macho, apañate y ajo y agua", como diciéndole que se pusiera a estudiar y aguantase la presión. Lo cierto es que él estaba estudiando, como he dicho, Medicina. Esta carrera es especialmente complicada y dificil. Quizá por ello, cuando le hablaban de estrés motivado por los estudios, era como si Álvaro dijera "a mí me vas a hablar de estrés...". Siempre he pensado que, quizá, el estrés influyera en lo que le ocurrió.

He hablado antes de su cierta timidez. Creo que más que timido era callado. Pero porque le gustaba escuchar a los demás, aprender de ellos.  Como digo, daba su opinión sin complejos y era una persona que sabía hacer amigos y conservarlos. Sabía hacerse querido por sus amigos. En el artículo que escribí en su momento sobre Álvaro comentaba una pequeña anécdota que refleja su generosidad y preocupación por los demás. A los de la cuadrilla de amigos nos encantaba ir a jugar a unos cerros cercanos a Santoyo, llamados Costacollaos. Yo tenía bastantes problemas cuando bajaba de ellos, porque por mi discapacidad auditiva tengo problemas de equilibrio. Pues Álvaro me ayudó, en más de una ocasión, a bajar los cerros, agarrandome por el hombro para que no me cayera. Nos encantaba conversar. Conmigo era, si mal no recuerdo, con quien más conversaba cuando coincidiamos en Santoyo. Me hablaba mucho sobre Salamanca y los amigos que tenía allí. Le encantaba jugar al fútbol, especialmente como portero, aunque no desdeñaba participar como delantero, mediocentro, o defensa. También era muy feliz jugando con los demás amigos al rescate por las calles del pueblo, o al Risk cuando ibamos a merendar a la bodega. Era alegre y bromista y, cuando yo le hablaba sobre las chicas del colegio que me gustaban, se reía. Algún amigo del colegio me solía decir "a ti te gustan todas". Álvaro se reía afablemente cuando se lo comentaba.

Cuando terminó su etapa en el Colegio Caja de Ahorros se fue a estudiar al IES García Bernalt. Allí no solo se le daba bien estudiar, sino que escribía bastante bien. Quizá por ese motivo fue el encargado de escribir y leer un discurso en el acto de despedida de 2º de Bachillerato del que me hice eco en aquel artículo que he comentado. He querido incluir aquí un pequeño extracto donde describe hábilmente a los egresados en la Universidad: "Una integral en juliana, un geólogo sin par. Aquí no hay fieras, sólo graciles mulas y teijones sin más. Ni elefantes, ni bicicletas, sólo hay ingleses de London, que completan esta posada a cuya puerta nunca el Cid llamó. Y por supuesto, los alumnos, fin y causa de la educación. De pueblo, de ciudad, de aquí, de allá ¡qué más da!", Somos nosotros los huéspedes a quienes hay que hospedar". El discurso puede leerse en la revista de este Instituto. También hay en Internet, algún otro escrito suyo alojado en una conocida web donde los estudiantes comparten trabajos y apuntes.

Una vez finalizada su etapa en el Instituto decidió estudiar Medicina, por este motivo se matriculó en la Facultad de la Universidad de Salamanca. Pese a que era un joven sociable y bromista, un muchacho que salía con los amigos a tomar algo y sabía divertirse, algo tuvo que suceder en aquellos años, entre 2003 y 2006. Algo que motivó lo que posteriormente ocurrió. Fue en el verano de 2005 cuando le vi con esa tristeza en los ojos, por lo que ya por entonces algo tenía que estar haciéndole sufrir. Algo que le motivó un dolor tan fuerte que ni siquiera un espíritu noble como el suyo pudo soportarlo. Como comenté en el artículo ya reseñado, tras su muerte se decía en Santoyo que el motivo pudo estar en que pudo quedar dañado tras romper con una chica. Puede ser, pues eso mismo me ha llegado por otros canales que no tienen nada que ver con los amigos del pueblo

Decidió irse un jueves 18 de mayo de 2006. Según la información que tengo, salió de casa para dirigirse al Hospital Universitario de Salamanca, donde estaba realizando las prácticas de Medicina. Desde que en 2009 me enteré, siempre me he preguntado si fue una decisión que tenía meditada o si hubo, quizá, un hecho detonante que precipitó los acontecimientos. Pocos días antes había celebrado su cumpleaños en un céntrico bar salmantino y nadie notó, aparentemente, nada extraño en él. Por lo que sé, durante aquella celebración se le vio sonreir. De hecho, durante algún tiempo en la puerta del bar estuvo puesta una fotografía donde Álvaro aparecía sonriente en aquella celebración. Además, los últimos meses de su vida había seguido saliendo con sus amigos y participaba en eventos sociales de un modo aparentemente normal. Claro, se suele decir eso de que la procesión se lleva por dentro. Pero los que hemos pasado por una depresión sabemos que hay momentos en que, por más que lo intentes, no puedes fingir ser feliz. Puedes salir, puedes estar con los amigos e, incluso, disfrutar con ellos. Pero se te nota que no estás del todo bien.

Parece ser, aunque no estoy del todo seguro de esto, que pudo cruzarse, casualmente, con un conocido a quien dijo "voy donde tengo que ir". A ese mismo conocido le había dicho, tiempo antes, algo como "ya sé por qué se suicida la gente". Son pequeños detalles por los que, parece, Álvaro había dejado pequeñas pistas de que algo no iba bien en su vida. Otro detalle que me intriga es el de que aquella mañana había borrado todos los archivos que tenía en su ordenador.  Por lo que sé, subió a la sexta planta del hospital. Entró o en un despacho o en una habitación (este aspecto lo desconozco) y se precipitó por una ventana. Según la persona con la que hablé en el Hospital Universitario de Salmanca cuando estuve el año pasado, antes de saltar se rasgó la ropa, quizá fruto de la desesperación. Según me contó en su momento una persona del SAMUR que le atendió, estuvo un rato debatiéndose entre la vida y la muerte, inconsciente, hasta que falleció. Creo que fue una media hora. Se trató, por lo tanto, de un suicidio.

Se trata de un tema complicado, soy consciente de ello. Conozco poco sobre ello y pienso que hay personas mucho más autorizadas que yo para hablar sobre este tipo de muertes. Pero creo, al menos tengo esa convicción, que Dios pudo salvarle, en ese rato que estuvo aún con vida, mediante maneras y caminos que para nosotros son desconocidos. Hay una anécdota del Santo Cura de Ars que me encanta. Caminaba por esa población francesa con una dama que se sobresaltó al ver a un señor tirándose desde el puente y el Santo Cura dijo algo parecido, que había que rezar por ese señor pero que Dios podía salvarle de infinitas formas y mediante caminos para nosotros misteriosos. Además, Álvaro era una gran persona, un gran chaval y un excelente amigo. Era un muchacho que tenía muy buenos valores. Me enteré de su muerte durante la Semana Santa de 2009. Desde entonces he rezado y ofrecido misas por él, aunque creo que está en un lugar mejor. Cuando estuve en Salamanca el año pasado viví una experiencia curiosa durante la Eucaristía. Fue el 4 de mayo de 2014. Había ofrecido esa misa por Álvaro y todo el rato estaba pensando en él,  tenía su imagen en mi mente. Aunque ese domingo fue un día soleado en Salamanca, la luz solar no iluminaba la Catedral hasta que se rezó el Padrenuestro. Cómo digo, yo tenía presente en la mente todo el rato la imagen de Álvaro y de pronto, cuando rezábamos la frase "Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad..." entró la luz del sol por una de las vidrieras y se iluminó todo el Altar Mayor. Esa luz me daba de frente, fue entonces cuando ocurrió.  Esto puede sonar raro para quien no me conoce, pero sentí que esa luz inundaba mi mente y, con ello, la imagen de Álvaro que tenía presente, como si el sol estuviera abrazándole, como si Dios estuviera dándole un abrazo. De alguna manera creo que fue como una especie de mensaje divino, pues, desde que supe de su suicidio, siempre he encomendado a Álvaro a la Misericordia Divina. Es una experiencia que a algunas personas puede resultarles extrañas y, quizá, no la comprendan bien. Pero creo que Álvaro, de alguna manera, está bajo la Misericordia de Dios. Aunque seguiré rezando durante toda mi vida por él, siempre le tendré presente en mi recuerdo, igual que al resto de seres queridos ya difuntos. Igual que a Paloma, mi otra amistad fallecida.

Pese a todo lo que pude averiguar en aquella visita realizada en mayo de 2014 a Salamanca, me siguen quedando muchas incógnitas sobre lo que pudo sucederle a mi añorado amigo. Cómo ya dije en aquel primer artículo, no creo que lo hiciera tan sólo por haberlo dejado con una chica. Creo que se debió a una concatenación de factores que le llevaron a una situación psicológica que no pudo soportar. Quizá en aquel verano de 2005 ya se encontraba mal anímicamente, de ahí que yo le viera
triste. Puede ser (es una hipótesis) que lanzase algunas señales a modo de S.O.S. que no las personas de su entorno más cercano no pudieron apreciar. Puede ser que la carrera influyera, pues Medicina, como sabéis, es bastante dura y exigente. Parece ser, por lo que he podido averiguar, que no se trata del único estudiante de dicha carrera que se ha suicidado. De hecho, aquel trabajador con el que hablé, me confesó que en ese mismo hospital se han suicidado mas estudiantes de Médicina. Parece que es una carrera que tiene gran exigencia, conlleva un estrés que no todos pueden soportar, y eso creo que le pudo pasar factura a Álvaro. Yo, por ejemplo, siempre tuve claro que no quería ser médico (de hecho soy incapaz de ver un tobillo con esguince o una operación a corazón abierto), por lo que no me extraña que el estrés por los estudios pudiera ser un factor determinante. ¿Hubo otras cosas? No lo sé. Quizá, pero posiblemente no hubiera una causa que fuera la decisiva, sino que fue una concatenación de causas que le llevó a hacerlo. En cualquier caso, y sobre todo, lo que ahora me importa es honrar la memoria de mi buen amigo y rezar por él para que Dios le tenga en su seno. Como digo, confío mucho en la Misericordia Divina.

Seguiré investigando y escribiendo sobre Álvaro. Por lo que le conocí, por lo que de él conozco, por ciertas sensaciones, creo realmente que su vida merece ser contada y conocida. Fue una gran persona, alguien que me ayudó mucho en mi infancia. Lo que me extraña es haberme encontrado con ciertos tabúes cuando he preguntado a personas de su ciudad sobre él, como vecinos o compañeros de clase. Recuerdo la persona del SAMUR, que me dijo que Álvaro se apellidaba de una forma errónea, también recuerdo el silencio de sus antiguos vecinos, o la renuencia a hablar sobre el tema de algún viejo compañero suyo de colegio e instituto. En cualquier caso, no creo que se trate de miedo a hablar sobre Álvaro, pues era un gran chaval. Simplemente, en nuestra sociedad existe miedo a la muerte, es tabú hablar sobre lo que hay después de esta vida, da la sensación de que es mejor no hablar de ello, sobre todo si se trata de un suicidio. Pero creo que obviar la muerte y las cuestiones trascendentales que acontecen tras la vida supone un grave error. Caer en ello supone perder el sentido trascendental de la vida y lo que ello conlleva, concretamente el haber dejado de rezar por los difuntos. Parece muy divertido, según algunos, que llegue el último día de octubre y la gente se disfrace de fantasmas o vampiros. Sin embargo, olvidamos que tanto el 1 de noviembre (día de todos los santos) como el 2 de noviembre (día de los fieles difuntos) son días escogidos para rememorar y rezar por los difuntos, días fuertes de oración por aquellos que se fueron antes que nosotros. Esto es algo que se nos olvida, algo en lo que la gente no quiere pensar, porque les da miedo. Parece que es mejor ocultar la muerte, como si no existiera, aunque cuando llega nos deje temblando y llorando. Sobre todo parece que es mejor obviar la muerte cuando se trata de un suicidio. Pero, como digo, se trata de un tremendo error. Conviene recordar a nuestros familiares y amigos difuntos. Es necesario recordarles y rezar por ellos. Es necesario recordarles pues nadie muere del todo mientras sigue vivo en nuestro corazón, mientras hablamos de ellos. Por ello seguiré hablando y escribiendo sobre Álvaro y,  sobre todo, seguiré pidiendo que se rece por él. Aunque creo que puede estar ya bajo el seno de la Divina Misericordia, creo que es aconsejable que se siga rezando por él. Por eso quiero aprovechar el final de este artículo para volver a pedir que recéis por Álvaro Muñoz Salas, de Salamanca, que abandonó este mundo en 2006 con 21 años de edad. Os lo agradecerá, estoy convencido de ello.

Concluyo este artículo con unas palabras para mi querido y añorado Álvaro. Gracias por aquellos veranos en Santoyo, esas conversaciones en Costacollaos, esas palabras de ánimo que me dedicabas mientras sonreías, gracias porque estuviste ahí cuando aprendí a montar en bicicleta (lo cual me costó por mi problema de equilibrio, pero me alentabas), gracias porque de alguna manera siento que sigues cuidando de mí desde donde ahora te encuentras. Te recordaré siempre como un gran amigo de la infancia y trataré de que tu memoria perdure escribiendo sobre ti. De alguna manera, resuena ahora en mi corazón, esa frase "pues tío apañate y ajo y agua" como una especie de señal que el destino me ha enviado. El año pasado estuve agobiado debido al Máster de Periodismo Social que realicé. A veces me agobio con los avatares de la vida, aunque sean pequeñas cosas sin importancia. Sin embargo, siento de alguna forma que estás a mi lado y me dices que no me deje llevar por el estrés, ahora y a lo largo de la vida, que aguante pues no merece la pena ir agobiado por la vida pues lo importante en ella no es llegar antes sino disfrutar del camino. He titulado este artículo haciendo referencia a la canción "cuando un amigo se va algo se muere en el alma" pues recuerdo que te la cantaban en Santoyo cuando te ibas para Salamanca, ya al final del verano.

No te olvidaré, querido Álvaro, rezaré siempre por ti y trataré de que los demás lo hagan, que te conozcan, que te recuerden. Un abrazo allá donde estés, sigue cuidando de nosotros, que Dios nuestro Señor te acoja en su seno y que María Santísima te lleve hasta Él e interceda por tí. Descansa en paz.

lunes, 4 de mayo de 2015

Nuevos sacerdotes en Madrid. La generación de Don Pablo Domínguez

"Crecer sucede en un latido...un día estás en pañales, y al día siguiente te vas, pero los recuerdos de la niñez permanecen contigo todo el camino...recuerdo un lugar, un suburbio, una casa, una casa como muchas casas, un patio como muchos otros patios, y una calle como muchas otras calles...pero lo curioso es que, después de todos estos años, aún lo recuerdo, maravillado".
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Don Carlos Osoro durante las ordenaciones

Esta frase de la serie "Aquellos Maravillosos Años", que aparentemente no tiene mucho que ver con las Ordenaciones Sacerdotales, resume a la perfección el torente de recuerdos que recorre mi cabeza en las últimas 48 horas. Se han ordenado catorce nuevos sacerdotes en Madrid, el sábado pasado. He asistido, a lo largo de estos años, a numerosas Ordenaciones. Pero en esta ocasión ha sido verdaderamente especial para mi, pues entre estos nuevos presbíteros no sólo se encuentran grandes amigos míos. Todos han sido compañeros de clase o, al menos, de la de la Universidad Eclesiástica San Dámaso.

Como digo, aparentemente, la frase con la que comienzo este artículo, no tiene que ver con lo que son las Ordenaciones Sacerdotales. O quizá sí, pues ¿Qué son los años del Seminario sino un crecimiento? Uno entra allí siendo apenas un niño y, si Dios quiere, sale transformado en Sacerdote de Dios. Son siete años en los que uno pasa de ser un mozalbete a hacerse un hombre de Dios. Yo no me ordené, pues el Señor me llevó por otros caminos y hoy soy franciscano seglar. Pertenezco a la Orden Franciscana Seglar. Tampoco estuve en el Seminario de Madrid, sino en el de Getafe. Pero, cuando echo la mirada atrás, como decía Kevin Arnold en esa frase que inicia el artículo, recuerdo una casa (el Seminario, San Dámaso...), un patio, una calle (San Buenaventura, en Madrid) y recuerdo maravillado los años que compartí con los nuevos Sacerdotes en San Dámaso, la Misa de los martes, acompañada por la Adoración al Santísimo. También cuando iba a la parroquia donde estaba de pastoral alguno de mis amigos seminaristas o, simplemente, cuando quedaba con ellos para tomar algo y conversar. Cuando recuerdo estas y otras cosas, como Kevin Arnold, me maravillo.
Son amigos. Mi padre decía que "Quién tiene un amigo sacerdote, tiene dos veces un amigo". Por eso creo que puedo sentirme orgulloso de tener grandes amigos. Recuerdo sobre todo el principio de mi amistad con Juanjo, a quién conocí en verano de 2007, un año antes de entrar al Seminario, y con quien compartí inquietudes vocacionales y nuestro cariño a San Francisco de Asís. Espero que no se me enfaden los demás si digo que Juanjo es, de los nuevos presbíteros, mi amigo más apreciado. Al fin y al cabo, a todos les tengo por buenos amigos y, recordando la frase de mi padre, todos y cada uno son dos veces un amigo. Recuerdo nuestro primer día de clase en San Dámaso. Nuestra primera clase fue con don Pablo Domínguez. Nos dio Lógica, fuimos la última generación de san Dámaso que tuvo esa asignatura con él. En clase estabamos gente de varios seminarios, congregaciones y también laicos de diferentes movimientos e institutos. Palencia (por cierto, en diciembre se ordenó allí un buen amigo, Abel), Getafe, Alcalá de Henares (se ordenaron el año pasado, Jaime y Samuel, muy apreciados también) y Madrid. Enseguida hice buenas migas con todos, pero especialmente con los de Madrid. Recuerdo también con cariño a Andrés y Juan, que por diferentes razones aún no se han ordenado. También a Arturo y Jorge, a quienes alguna visité en la parroquia donde estaban de pastoral.

He titulado este artículo "la generación de don Pablo Domínguez". Fuimos, posiblemente, los últimos en examinarnos con él, antes de que se fuera a los ejercicios espirituales en Tarazona, aquel mes de febrero de 2009. Nunca se me olvidarán las clases con aquel gran Sacerdote. De la asignatura en sí recuerdo más o menos algo. Pero nunca se me olvidará la sonrisa y bondad que emanaba don Pablo Domínguez. Tampoco se me olvidará nunca lo vivido aquel 16 de febrero de 2009. Los seminaristas de Getafe habíamos estado en Roma ese fin de semana. Cuando llegamos a Madrid encendí el móvil y tenía varias llamadas perdidas de Juanjo. Pensaba que llamaba porque, quizá, le había extrañado que los de Getafe no fuéramos a clase ese día. Pero pronto comencé a ver cosas en el avión que me indicaron que algo estaba pasando. Recuerdo al por entonces rector del Seminario de Getafe, don Rafael Zornoza, con la cabeza tumbada en el asiento delantero, un compañero vino y me dijo que había muerto un profesor nuestro. Era don Pablo. Recuerdo el día siguiente, en el Seminario de Madrid, sobre todo el olor a rosas que desprendía su casulla, puesta sobre el ataud. Estoy convencido de que don Pablo Domínguez fue un verdadero santo. Por ese motivo considero que mis compañeros de clase en San Dámaso, los que se han ordenado sacerdotes y los que quedan por ordenarse, son la generación de Don Pablo Domínguez. Son los Sacerdotes de Don Pablo.

Tiempo después dejé el Seminario de Getafe, pues veía que no tenía vocación sacerdotal. Sin embargo, seguí yendo un par de cursos más a San Dámaso. También a Eucaristía y la Adoración al Santísimo de los martes en el Seminario. Personalmente, el periodo entre marzo de 2009 y junio de 2012 fue duro, pues por razones que no vienen al caso, tuve una depresión bastante fuerte, de la que salí fortalecido. De nuevo me gustaría citar una frase relacionada con la serie "Aquellos Maravillosos Años", concretamente de su canción de cabecera: "(¿Te preocupa estar solo?) ¿Cómo me siento al final del día?, (¿Te sientes triste porque estás solo?) No, me las voy a arreglar con un poco de ayuda de mis amigos...Mm..., llego realmente a lo mas alto con un poco de ayuda de mis amigos...Mm..., voy a intentarlo con un poco de ayuda de mis amigos".

Durante aquellos tres años y tres meses nunca me sentí solo, y fue en gran parte gracias a estos queridos amigos que se han ordenado Sacerdotes en Madrid. Si me veían flaquear en algún momento, siempre me tendían una mano amiga. Siempre dispuestos a escucharme cuando necesitaba hablar con alguien. Me encantaba sentarme durante la Adoración junto a ellos, para cantar. Esos eran de mis momentos más felices en aquellos años. En septiembre de 2009 comencé mi discernimiento para ser franciscano seglar, y me ayudaron mucho con su cariño y oración. Sobre todo recuerdo el día de mi profesión como nuevo miembro de la Orden Franciscana Seglar, en 2012. Profesábamos un chico llamado Juan y yo. Juan por entonces era seminarista. Recuerdo con gran cariño cuando terminó la Eucaristía y allí estaban ellos, cantando y acompañándonos en aquel momento tan feliz. Les estoy eternamente agradecido por todo lo que me ayudaron en aquellos años, que fueron dificiles para mi. Sobre todo muy agradecido por su amistad. La amistad es, para mi, de las cosas más importantes que hay en la vida. Sobre todo cuando son amigos que Dios ha puesto en tu camino.

Ahora ya son Sacerdotes de Dios, y mi alma rebosa felicidad. Decía ayer Juanjo, en su Primera Misa, que necesitaba la oración y el apoyo de todos para poder ser buen Sacerdote. Con mi oración y apoyo, desde luego, cuenta desde el primer momento. Pero no solo Juanjo. También Álvaro, Ángel, Antonio, David, Guillermo, Israel, Jesús, Lucas, Mark, Pablo, Pedro, Rafa y Sergio cuentan con mi oración y apoyo. También Juan y Andrés, que pronto se ordenarán, Dios mediante. También los de Getafe y los demás Sacerdotes con los que compartí horas de clase y nuestros años en San Dámaso. De ellos solo espero aquello que tanto impresionó a Juanjo, ayer lo recordaba: "Sacerdote de Cristo: celebra tu Misa como si fuera la primera; como si fuera la única; como si fuera la última".
Todo ha sucedido como en un latido. Parece que fue ayer cuando comencé a hablar con Juanjo. Parece que fue ayer aquel primer día de clase en San Dámaso, con don Pablo Domínguez. Han pasado casi seis años de aquello y todo ha transcurrido como en un latido, en un suspiro. Pero la historia no ha acabado, sino que acaba de comenzar para todos. Para quienes os habéis ordenado sacerdotes en Madrid. También para los demás compañeros de San Dámaso que sois o seréis sacerdotes. También para este franciscano seglar que escribe. Todo acaba de comenzar y, como nos enseñaba don Pablo Domínguez, hemos de llevar la alegría de ser cristianos al mundo entero. Cada uno según el carisma y servicio al que Dios le ha llamado. Todo ha sucedido como en un suspiro, pero todo acaba de comenzar. Como diría San Francisco de Asís: comencemos, hermanos. Si, comencemos a ganar almas para el Reino de Dios. Seamos luz y esperanza para la humanidad. Rezo por vosotros, amigos neopresbíteros, para que así sea. Que el Señor os bendiga y os guarde, os conceda la paz y os haga santos.

Mientras tanto, sigo maravillandome. Recuerdo una Facultad, los seminarios de Madrid y Getafe, la casa de los seminaristas de Palencia en Madrid, un patio, unas aulas, una capilla, recuerdo personas que hoy son amigos y hermanos míos, recuerdo conversaciones... y me sigo maravillando.