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martes, 11 de febrero de 2020

El soldado contemporáneo que siguió los pasos de San Francisco de Asís y se convirtió en “El vagabundo de Dios”

Tras la II Guerra Mundial un joven soldado que buscaba su lugar en el mundo lo encontró sirviendo en una leprosería africana

Fuente: Religión en Libertad

 Víctor C. Bustillo

John Bradburne nació en 1921 en Cumbria (Inglaterra). Hijo de un sacerdote anglicano y una mujer originaria de la India, creció en el seno de una noble familia anglicana. Con 18 años decidió unirse al Ejército Colonial Indio, participando en la II Guerra Mundial. Al igual que San Francisco de Asís antes de su conversión, Bradburne soñaba con vencer en una batalla mundana y terminó convirtiéndose en “El vagabundo de Dios”. En 2018 Religión en Libertad se hizo eco de su historia.

Buscando a Dios viajando por el mundo

Durante la II Guerra Mundial el Ejército Colonial indio luchó contra los japoneses. Fueron derrotados en Singapur. Para evitar ser localizado por los enemigos John se vio obligado a refugiarse, durante un par de meses, en plena jungla malaya. Allí conoció a John Dove, futuro sacerdote jesuita, con quien estableció una buena amistad.

Bradburne, tras ser rescatado por un barco de la Marina Real Británica, combatió en Birmania bajo las órdenes del general Orde Wingate. Tras finalizar su servicio militar John Bradburne terminó dándose cuenta de todo lo que había cambiado. Ya no era la misma persona que partió desde Inglaterra rumbo a la guerra. La jungla le marcó de tal manera que, ya en Inglaterra, decidió retirarse del mundo, buscando el silencio y la oración.

Durante algún tiempo vivió en la abadía benedictina de Buckfast (Inglaterra) y, en 1947, se convirtió al catolicismo. Bradburne quería ser monje pero, al ser converso reciente, se lo denegaron. Le explicaron que tan sólo debía esperar dos años. Pero él, que era un joven muy inquieto, sintió la necesidad de viajar. 

John Bradburne, durante 16 años, viajó por varios países europeos y de Oriente Medio. Vivió en diferentes comunidades religiosas, intentando ser monje. Por ejemplo intentó entrar en los cartujos, sin "éxito" de nuevo. También peregrinó a Jerusalén y volvió a Inglaterra. En su país predicó el Evangelio como un juglar de nuestro tiempo. En cierta ocasión, cuidando una casa de campo, estuvo a punto de contraer matrimonio con una mujer. Pero él decía de sí mismo que era “una abeja sin rumbo”.

En realidad Bradburne estaba enamorado del silencio, la naturaleza y la música. Se sintió llamado a una vida completamente diferente a la que él creía. En Italia, rezando a la Virgen María, realizó un voto de celibato. Se unió a la Orden Franciscana Seglar y, ya como franciscano seglar, decidió vivir la pobreza al modo de San Francisco de Asís. Además comenzó a expresar sus “tres deseos” vitales: ayudar a los leprosos, morir mártir y ser enterrado con un hábito franciscano. Terminó consiguiéndolo aunque con mucho esfuerzo.

Entregando la vida al servicio de los más necesitados 

En 1962 preguntó a su amigo John Dove ¿Hay alguna cueva en África donde pueda rezar? El jesuita y exmilitar le invitó a ser misionero, en Zimbabwe. Ya en África, Heather Benoy, amiga de Bradburne, le animó a que fuese a Mutenwa. Se trata de una montaña donde se encuentra un leprosario creado por el gobierno colonial. En cuanto vio el mal estado en el que se encontraban los leprosos residentes en dicho lugar, y las malas condiciones en las que vivían, Bradburne dijo, totalmente en serio, “Me quedo”.  



John terminó convirtiéndose en director del asentamiento y, desde entonces, mejoró notablemente la vida de los leprosos. Los lavaba personalmente, les cortaba las uñas y espantaba a los animales molestos (por ejemplo las ratas). Además dio clases de latín y construyó una pequeña iglesia donde les enseñó a rezar.

Pero Bradburne, al igual que San Francisco de Asís, fue un gran abanderado de los leprosos, defendiendo su derecho a ser tratados como personas. Cuando llegó a Muwemwa, varios miembros de la Asociación de Lepra de Rosedia le dijeron que debía poner números alrededor del cuello de los leprosos para reconocerlos. Él franciscano, negándose con fortaleza, les dijo “no son ganado, son personas”. Intentaron echarle, pero no lo lograron. 

Bradburne vivió como ermitaño en una tienda de campaña en Chigona, cerca del leprosario, rezando y comiendo muy poco, como contó John Moore en The Telegraph. Su vida estuvo basada en la pobreza, obedeciendo la Regla Franciscana. Cada día rezaba Maitines al amanecer, cantaba el oficio diario de Nuestra Señora y concluía la jornada rezando Vísperas y Completas. Por las noches visitaba a los leprosos.

John Bradburne decidió recopilar sentimientos y pensamientos por escrito. Escribió más de 6000 poemas, mostrando la experiencia espiritual vivida desde su infancia. Dedicó también un poema a cada uno de los leprosos, a quienes conocía muy bien. Sus poemas se pueden leer aquí.

Entregó su vida al martirio cuidando a los leprosos

En 1979 la situación en Mozambique cambió radicalmente debido a la Guerra Civil Mozambiqueña. Sus amigos le aconsejaron abandonar el país, pero Bradburne decidió quedarse aunque le costase el martirio que él deseaba. Estaba comprometido con su cuidado a los leprosos y no podía abandonarlos. 

John Bradburne fue acusado de trabajar para la minoría blanca mozambiqueña y fue secuestrado por la guerrilla. Le obligaron a caminar por la carretera sin volverse pero él se arrodilló y comenzó a rezar. Tras ser disparado por un jefe de la guerrilla rebelde de Zimbabue, Bradburne recibió la palma del martirio.  

"El vagabundo de Dios" fue enterrado con un hábito franciscano cerca de Mutemwa. El 10 de septiembre se celebró un funeral en su memorial. Fue en la Catedral Católica de Harare. Cada año acuden allí cientos de peregrinos y se celebra una misa anual en su honor. 

 

El 5 de septiembre de 2019, se inauguró en Mutemwa oficialmente la causa de su beatificación, tras recibir la autorización por parte de la Congregación para la Causa de los Santos, según informó Vida Nueva.  Ese día también se le homenajeó con una Eucaristía en la Catedral de Westminster, donde Bradburne ejerció como sacristán.

La John Bradburne Memorial Society, es una asociación dedicada a la memoria de este ermitaño franciscano, tratando de abrir su proceso de beatificación. En su web cuentan testimonios de curaciones milagrosas atribuidas al soldado que terminó convirtiéndose en un ermitaño franciscano.  

Para este artículo hemos contado con el apoyo de  @Damihibibere, quien, en su cuenta de Twitter, narra historias sobre personajes cristianos dignas de ser conocidas.

martes, 15 de octubre de 2019

¿Se puede ser cristiano en pleno siglo XXI? Una mujer abulense nos muestra el camino para lograrlo


Santa Teresa de Jesús durante su vida siguió a Jesús entre los pucheros sabiendo que nada podía espantarla, pues solo Dios basta

 

“¿Qué más queremos que un tan buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones?”, escribió SantaTeresa en el “Libro de la Vida”.

La “andariega”, como es conocida, durante su vida tuvo que hacer frente a numerosos problemas. A través de la oración y la contemplación, además de un trabajo continuo y paciente, logró reformar la Orden de los Carmelitas. Además, a través de su obra literaria enseñó como vivir la fe, orando y contemplando, hablando con El Señor “de amigo a amigo”, compartiendo con Él su vida.

Santa Teresa luchó cara a cara con la muerte

Santa Teresa de Jesús nació en Ávila, en 1515. Cuando tenía tan sólo 12 años quedó huérfana al fallecer su madre, Beatriz Dávila y Ahumada. Sintió una pena tan grande que, entre lágrimas, le pidió a la Virgen María que fuera su Madre desde entonces.

Desde entonces, Santa Teresa sufrió constantes problemas de salud. Estando interna en el Convento de las Agustinas de Gracia, donde se formaban las nobles doncellas abulenses tuvo que volver a casa debido a una enfermedad.

Santa Teresa, debido a las graves enfermedades que padeció, luchó cara a cara con la muerte. En 1538 cayó gravemente enferma, quedando “medio muerta” tras recurrir su padre, Alonso Sánchez de Cepeda, a una curandera, según Montserrat Izquierdo en su libro “Teresa de Jesús. Con los pies descalzos”. Poco después, estando en el Convento de la Encarnación, volvió a estar cerca de la muerte, debido a un paroxismo. Montserrat comenta que en el convento llegaron a preparar “su sepultura y hasta celebraron un funeral”. Pero, rezando a San José, terminó recuperándose, escribió Mónica Arrizabalaga en ABC.

La santa andariega también padeció varias persecuciones, debido a sus disputas con los carmelitas descalzos. Incluso fue perseguida por la Inquisición, pues se malinterpretó la obra literaria de Santa Teresa.

La reforma del Carmelo y los conventos que construyó

Santa Teresa de Jesús reformó la Orden de los Carmelitas, fundando las Carmelitas Descalzas.

La santa abulense quiso reformar la Orden de los Carmelitas, intentando seguir el espíritu carmelita de austeridad, pobreza y clausura. Pero, para lograrlo, necesitaba el permiso de la Iglesia.

Durante dos años, Santa Teresa se sintió inquieta, debido a las disputas con los carmelitas descalzos. Pero ella sabía que, si aquello era obra de Dios, saldría adelante. La espera quizá fue un poco larga, pero recibió el permiso eclesiástico. En 1562 el Papa Pío IV, mediante una bula, autorizó la construcción del Convento de San José en Ávila.

Santa Teresa fundó 17 conventos. Están en Sevilla, Granada, Beas de Segura, Caravaca de la Cruz, Villanueva de la Jara, Malagón, Toledo, Alba de Tormes, Ávila, Pastrana, Segovia, Salamanca, Medina del Campo, Valladolid, Soria, Palencia y Burgos. Son edificios con realmente bellos arquitectónicamente y donde se percibe una paz espiritual realmente intensa.

Obra literaria de la 1ª Doctora de la Iglesia

Durante su vida, Santa Teresa escribió varios libros, y diversas cartas, donde reflexionaba sobre sus pensamientos y vivencias. En aquellos escritos también contaba sus experiencias místicas, algo que despertó las sospechas de la Inquisición. Por ello en 1575 fue acusada, equivocadamente, de enseñar “cosas de alumbrados”.

Santa Teresa, pese a todo, estaba segura de si misma. Sabía que sus escritos realmente eran obra del Espíritu Santo.  Recibió el apoyo, y la ayuda, de varios personajes contemporáneos, especialmente San Juan de la Cruz. Igual que él, también San Pedro de Alcántara, fraile franciscano, fue amigo suyo además de su confesor. De él dijo Santa Teresa: “Este santo hombre me dio luz en todo y me lo declaró, y dijo que no tuviese pena, sino que alabase a Dios y que estuviese tan cierta que (es el) espíritu suyo (de Dios) y que si no era la fe, cosa más verdadera no podía haber, ni que tanto pudiese creer… díjome, que uno de los mayores trabajos de la tierra era el que ya había padecido, que es la contradicción de los buenos”.

En 1575 la santa abulense tuvo que defenderse ante el Tribunal de la Inquisición, y durante 5 años permaneció “presa” en su convento. Su reforma carmelita, duramente perseguida, estuvo a punto de desaparecer. Quizá hubiera sido fácil rendirse, al menos si uno no tiene verdadera fe, y no confía en Dios. Pero Santa Teresa, durante aquellos años, rezaba esperanzada “¿Qué más queremos que un tan bueno amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo? Bienaventurado quien y siempre le trajere cabe (detrás) de sí”. Miremos al glorioso San Pablo… quien le tenía bien en el corazón… con libertad se ha de andar en este camino, puestos en las manos de Dios” (como escribió en su Libro de la Vida).

En 1580 el Papa Gregorio XIII, mediante la bula “Pia consideratione”, dio la razón a Santa Teresa concediendo a los descalzos una provincia propia, separados de los carmelitas calzados.

El camino de la perfección de una Doctora de la Iglesia

Como puede verse, Santa Teresa fue una mujer con grandes ideales. Trabajó por comunicar, mediante la palabra, valores auténticos y transcendentes. Su obra literaria sirve para darse cuenta de que se puede tener fe y esperanza.

Santa Teresa de Jesús, durante su vida enseñó como rezar: “nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta… solo Dios basta”. Explicaba que Dios se le puede encontrar “entre los pucheros”, en cualquier momento de la vida, y del día a día. Por ello, como la santa abulense explicaba, se puede orar con Jesús a diario, como se habla a un buen amigo, compartiendo con Él la vida.

Santa Teresa de Jesús, con una mezcla de genio y paz interior, hizo frente a sus luchas interiores. Para ello, siempre oraba constantemente, contemplaba a Dios y, además, practicó la caridad en aquellos momentos donde sintió turbación y persecución. Pues, al fin y al cabo, el II Mandamiento de Dios es “amar al prójimo como a uno mismo”. 

Esta gran abulense, mujer de honda espiritualidad y gran calidad literaria, siglos después de su vivencia terrenal, sigue mostrando el camino para seguir a Jesús. En pleno siglo XXI aún es posible ser buen cristiano. En el Evangelio puede leerse lo que respondió Jesús cuando le preguntaron ¿Son pocos los que se salvan? Y Él dijo: “luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán”. La `andariega´ es un gran modelo a seguir para lograr atravesar dicha puerta

Santa Teresa de Jesús falleció en 1582, dejando un gran legado literario y epistolar y fundando la Orden de los Carmelitas Descalzos. El Papa Benedicto XVI dijo sobre Santa Teresa que “nos enseña a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acción”. Por ello, incluso en pleno siglo XXI, con las dificultades de la vida cotidiana “nos enseña a sentir realmente esta sed de Dios que existe en lo más hondo del corazón humano, ese deseo de buscar a Dios, de dialogar con Él y ser sus amigos”.

Fue beatificada en 1614, y canonizada en 1622, siendo la primera mujer en ser declarada Doctora de la Iglesia. Los escritores la veneran como su Santa Patrona. Entre sus obras literarias destacan Libro de la vida,  Camino de Perfección, Las Moradas o Castillo interior, Las Constituciones, Las Fundaciones y diversas poesias. Aquí pueden leerse otros escritos suyos.


martes, 13 de junio de 2017

¿Por qué me decidí a ser youtuber?




Llevo casi dos meses sin publicar en este blog. Quizá demasiado tiempo, si lo miramos desde el punto de vista del marketing y la marca personal. Soy frecuente de que un blog actualizado con frecuencia (máxime si esta lleva una cierta constancia... diaria, semanal...) hace más fácil que un lector pueda seguirlo y, además, fomenta el interés de los lectores por el blog. 

Sin embargo, desde aquel último artículo, he publicado nada menos que catorce vídeos en YouTube, además de haber escrito un artículo que saldrá, espero, en estos días en mi blog de Qué Aprendemos Hoy. Sí, habéis leído bien, desde el 23 de mayo de 2016 subo vídeos a YouTube en los que hablo, especialmente, sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento, pero también sobre otras cuestiones que me interesan y sobre las que, creo, tengo algo que aportar. Como youtuber, al igual que como escritor, uso mi nombre artístico, o marca personal, Víctor C. Bustillo y podéis seguir mi canal aquí. Del mismo modo, aprovecho para decir que quienes tengáis Facebook podéis seguirme en esta página.

¿Por qué me decidí a ser youtuber? Como dije en mi primer vídeo, por entonces yo estaba buscando nuevas formas de comunicar. Si bien es cierto que, como escritor, ya estaba ejerciendo de comunicador y, además, también llevo algunos años colaborando en la radio (desde 2011, cuando comencé a colaborar con el sacerdote, y amigo mío, Manuel María Bru), personalmente creo que YouTube es una potente herramienta para poder llegar a más personas, para poder no solo comunicar sino también poder aportar algo nuevo a los demás, algo con lo que aprendan y que ejerza una influencia positiva en ellos. Creo que en alguna ocasión ya he hablado de ello aquí, siento que uno de los objetivos de lo que llamo mi Misión Personal es, precisamente, dejar una huella en el mundo. Considero, por ello, que crear nuevas formas de comunicación, nuevos modos de hacer llegar un mensaje a los demás, es fundamental para dejar esa huella.
También creo que hoy en día es probable que haya más gente a diario siguiendo canales de youtubers  que la que se dedica a leer blogs. Lo cual no quiere decir, evidentemente, que haya que desdeñar los blogs ni tampoco que yo vaya a dejar de escribir aquí. Simplemente que existen diversas formas de comunicar, Youtube es una de ellas, y creo que debo estar ahí. Especialmente porque considero que actualmente es la principal forma de llegar a los demás.

También soy youtuber, como dije en el primer vídeo de "soy franciscano seglar y comunicador y respondo preguntas" porque considero que tengo algo que aportar a los demás. Si bien no me considero más que nadie, ni menos que nadie, por tanto no creo que sea alguien especial, si que soy una persona que ha viajado, leído, observado a otras personas y circunstancias y he reflexionado y meditado mucho sobre ello.

Portada de mi primer hijo literario

Otro aspecto importante por el que me decidí a subir vídeos a YouTube es el de salir de mi "área de confort". Reconozco que siempre me he sentido más seguro escribiendo que hablando. No solo tengo mayor fluidez de palabra, sino que además cuando escribo me desprendo de ese interrogante en la mente de "¿Qué estará pensando quien me está mirando?" cuando hablo con otra persona o a través de una cámara. Esto se debe principalmente a una de las secuelas que dejó en mí el acoso escolar que padecí durante ocho años, aquello que llaman "el miedo al qué dirán". Decía mi padre, y no le faltaba razón, que yo, en muchas ocasiones, estaba acomplejado a la hora de mostrar mi opinión en público. De hecho, el año pasado un amigo mío me animó a dar mi opinión libremente y sin depender de juicios ajenos, como hasta entonces había hecho. Esto se debió a que, durante un fin de semana que pasé invitado en la casa de él y su esposa, yo trataba constantemente de agradarles y de darles la razón. Lo cual es un craso error y, al mismo tiempo, un síntoma de "miedo al qué dirán".
Por otra parte, también me ha influido mucho el ser consciente de que, debido a mis problemas auditivos, quizá yo no tengo la mejor voz del mundo y, además, es posible que deba mejorar bastante a la hora de vocalizar. Son factores que hasta ahora me habían supuesto una dificultad a la hora de hablar en público.
Pero el año pasado me di cuenta de que realmente yo ya estaba comunicando mediante la palabra hablada, especialmente con mis colaboraciones en la radio (los programas con el Padre Manuel María Bru). Por ello, animado por mi buen amigo Jaime, pensé que era el momento de ir un paso más allá rompiendo esos límites mentales de los que he hablado anteriormente. Debo decir que me encanta el canal de canal de Youtube de mi amigo. Como yo, también él habla sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento. Lo hace, además, de una forma bastante amena y con vídeos cortos pero llenos de sabiduría, con un contenido profundo y formativo. Ver su trabajo me motivó a comenzar esta aventura algo loca (por el tema de salir del área de confort y exponerme al mundo, con lo bueno y malo que esto tiene). Siempre digo que no quiero arrepentirme cuando llegue a anciano (si Dios quiere que llegue a esa edad) de algo que hubiera querido hacer y no me hubiera atrevido a hacer. Por ello, valorando pros y contras, pensé ¿Por qué no probar? Y me lancé con fuerza e intensidad a ello.

Por otra parte, como cristiano sigo todo lo que dice el Papa Francisco. Sus mensajes me pueden gustar más o menos. Pero el verano pasado, meses después de comenzar a subir vídeos a YouTube, nos animó a los jóvenes en Cracovia a salir del área de confort, a calzarnos las botas y salir a los caminos a evangelizar, para poder dar noticia de nuestra fe. Creo, como ya he dicho, que cuando uno se siente con la vocación de comunicador (pues, al fin y al cabo, aquello que viene de Dios, aquello a lo que nos sentimos llamados por Él, es una vocación) tiene que estar abierto a las diversas formas de comunicación. Máxime cuando uno es cristiano y, por ello, tiene un mensaje que comunicar. Si hoy en día la gente, sobretodo los jóvenes, está en YouTube, una persona con vocación de comunicador debe estar ahí. Aunque eso implique salir de ese área de confort. Reconozco que yo hubiera seguido muy feliz siendo "tan sólo" escritor. De hecho, escribir es lo que realmente me apasiona. Pero en 2016 sentí que debía dar ese paso, que debía romper viejos límites y miedos para conseguir llegar a más gente y, con ello ampliar mis formas de comunicar, cumpliendo así mi Misión Personal.

Por otra parte, creo que grabar y subir vídeos a YouTube hablando sobre diversos temas también me puede ayudar a mejorar en lo que a oratoria se refiere. Se trata de un arte que me apasiona desde pequeño, aunque soy consciente de que tengo mucho que crecer en este aspecto (en realidad, a lo largo de nuestra vida, siempre podemos mejorar en algo, pues siempre hay margen de mejora). Considero que una de las facetas importantes de mi Misión Personal consiste en dar charlas y conferencias sobre oratoria, emprendimiento y crecimiento personal (además de sobre otros temas). Por ese motivo, como ya sabéis, el pasado mes de marzo di una conferencia acerca de la Misión Personal en el I Evento SFD que mi amigo Jaime y yo organizamos en Madrid.  Creo que grabar vídeos y subirlos en YouTube es una buena manera de practicar para ello.
Por cierto, que una de las cosas que tengo actualmente en mente es precisamente dar charlas y conferencias en institutos, colegios y parroquias sobre la Misión Personal". 

Cartel del I Evento SFD que organizamos Jaime y yo

En realidad todo esto de ser youtuber comenzó en febrero del año pasado. Había estado de retiro unos días en el convento capuchino del Pardo. Fue allí cuando le di forma a esa idea de comunicar a través de YouTube. Revelé mis intenciones en Facebook y mi amiga Carolina me dijo "¿Lo ves? (la idea)? pues adelante". Efectivamente, lo vi, me di cuenta de lo que me podía suponer, de cara a la marca personal, hacer algo así y me decidí a publicar en YouTube. No obstante, desde marzo hasta mayo estuve publicando los vídeos en dicha Facebook, y lo cierto que tuvieron bastante buena acogida. Mis amigos me comentaban los vídeos y me decían si les gustaba o no, qué cosas podía mejorar, me sugerían temas... así que en mayo, como ya he dicho, me decidí a subirlos a YouTube. Quise hacerlo así por dos motivos: el primero para ver que tal acogida tenían los vídeos, el segundo realizar una exposición gradual. Sinceramente no me veía capaz de buenas a primeras de lanzarme a ser youtuber desde el principio. Personalmente creo que cosas así requieren de un proceso, y me he dado cuenta de que fue una decisión acertada, pues me permitió grabar con mayor confianza en mi mismo.
Por otra parte, grabar y publicar vídeos en YouTube me ayuda a realizar mi labor de superación y crecimiento personal. Lo cual me ayuda también a ser coherente con aquello que enseño a los demás a este respecto.

Si bien es cierto que, de momento, no lo he conseguido del todo, pretendo realizar vídeos cortos, de unos 5-10 minutos. Realizo mis reflexiones desde mi ser cristiano y franciscano seglar. De hecho, últimamente mis amigos y las personas suscritas a mi blog me están insistiendo mucho en esta cuestión, ya que tengo bastantes vídeos de más de 20 minutos. Es más, hace pocos días batí mi propio record con un vídeo de 47 minutos. Aunque, eso sí, en mi defensa personal tengo que decir que  actualmente estoy realizando una serie de vídeos titulados "Soy franciscano seglar, y comunicador, y respondo preguntas".
Esta idea me la dio ver un vídeo realizado por el sacerdote marianista Daniel Pajuelo en su videoblog. En aquel vídeo respondía a preguntas que previamente le habían realizado en las redes sociales. Francamente me pareció una gran idea y publiqué un comentario en mis redes sociales diciendo que la gente podía enviarme preguntas sobre los temas que prefirieran, especialmente mi vocación como franciscano seglar, pero también sobre la Iglesia, política, filosofía... y lo cierto es que la idea tuvo una gran acogida. Para muestra un botón: en un principio yo había pensado en hacer un solo vídeo respondiendo a esas preguntas. Pero recibí tantas (más de cincuenta) que finalmente opté por hacer ocho vídeos, uno por categoría. Cabe decir que incluso una de las categorías tuve que dividirla en dos partes para que el vídeo no fuera excesivamente largo.
Este es el motivo de que algunos vídeos sean tan largos como el de los 47 minutos, ya que algunas preguntas, y algunos temas, requieren de una reflexión profunda y un tiempo determinado para responder. Si bien es cierto, no bostante, que debo aprender a sintetizar. Por ello cuando acabe esta mencionada serie los vídeos que realice serán más cortos, de unos 5-10 minutos (que es lo ideal en YouTube).
También pretendo que mi videoblog sea un proyecto interactivo, por ello estoy abierto, desde el primer momento, a que me envíen sugerencias sobre qué temas quiere la gente que hable, especialmente para poder saber cuales son los temas que más interesan a mi audiencia. A este respecto cabe decir que hace poco me sorprendió un dato concreto: De los vídeos de "soy franciscano seglar..." el que menos visualizaciones tiene es el que publiqué ayer mismo, respondiendo a preguntas sobre actualidad y política. En estos momentos tiene unas sesenta visualizaciones. El resto de entregas tienen más de ochenta visualizaciones y alguno incluso supera las doscientas. Sin embargo, publiqué entre medias de dos de estos vídeos uno sobre sobre las personas proactivas (más en la dinámica de lo que venía siendo mi videoblog) y tan sólo tiene 48 visualizaciones, lo cual ciertamente es un factor que me hace reflexionar.

Por otra parte, tener un canal en Youtube, escribir libros y/o en un blog, hablar en la radio... no sólo forman parte de mi Misión Personal sino que también se trata de algo en consonancia coherente con mis Principios y mi modo de vida. Uno de los consejos que suelo dar es el de "no busques trabajo, créalo".  Soy consciente de que no es muy políticamente correcto decirlo en estos tiempos que corren. Pero considero importante animar a los demás a emprender, a buscar aquello que realmente les motiva y entusiasma, y así poder trabajar en ello. Suelo poner como ejemplo a Alberto Sicilia, más conocido como "Principia Marsupia". Se trata de un Doctor en Física Cuántica que, sin embargo, lleva trabajando como blogger y periodista en el Diario Público desde hace ya bastante tiempo. Como podéis ver en su Curriculum Vitae es un tipo que ha hecho muchas cosas pero, sin embargo, parece que lo que más le apasiona es investigar para así poder informar, especialmente, sobre temas de actualidad. Comenzó escribiendo en su blog sobre la crisis en Ucrania y, con el tiempo, fue haciéndose famoso y el mencionado diario terminó contratándolo. Le pongo como ejemplo porque considero que el bueno de Alberto representa el paradigma de mi filosofía vital: Te gusta algo, se te da bien hacerlo, te lanzas a ello con la incertidumbre inicial de si tendrás o no éxito, de si podrás vivir de ello o no. Seguramente Alberto comenzó a escribir sobre la crisis de Ucrania preguntándose ¿Quién narices me va a leer? pero le entusiasmaba escribir y poder informar a los demás sobre la actualidad. Así que, investigó sobre esa cuestión en concreto y se lanzó a ello, con constancia y ofreciendo calidad. De ese modo terminó viviendo de un trabajo que le apasiona.
Seguramente no todo el mundo esté en las mismas condiciones a la hora de emprender, pero creo que todos llevamos un emprendedor dentro. A todos se nos da bien algo, sea escribir, realizar figuras de cerámica, hacer buenas fotografías, hablar en público, invertir en Bolsa, etc. Quizá en un principio tendrás que compaginarlo con un trabajo "tradicional", siguiendo los dictados de un jefe y trabajando en una oficina. Pero yo te animaría a esforzarte por emprender, de esa manera no solo trabajarás en lo que realmente te apasiona y para lo que tienes cualidades, sintiéndote con ello plenamente realizado, sino que, además, conseguirás ser tu propio jefe y, por tanto, estarás en el mejor trabajo del mundo: el que tú mismo has creado.

Alberto Sicilia "Principia Marsupia"... un emprendedor
 
Considero que el trabajo no es el fin de esta vida, sino que se trabaja para vivir. Y uno es mucho más feliz trabajando en aquello que le gusta y apasiona  El día a día de muchas personas consiste en apretar un botón, tirar de una palanca e irse muriendo poco a poco sin comprender lo que realmente es la vida, como diría Tyler Durden en "El Club de la Lucha" (escribí un artículo comentando esta película, podéis leerlo aquí). Esto provoca que las personas sean infelices. Por ello yo animo a emprender, para que las personas no solo consigan ser felices trabajando, sino que además sean felices viviendo una vida con propósito. Te animo a crear tu propio trabajo, si te apasiona algo y se te da bien hacerlo, apuesta por ello. Es posible que sea el trabajo de tu vida y termines viviendo de ello. Pero siempre teniendo en cuenta dos cosas: 1º todo requiere de un esfuerzo, una dedicación y una constancia; 2º Roma no se hizo en un día y la paciencia es la madre de la ciencia. Posiblemente al principio no tengas mucha relevancia, no vendas o no llegues a los demás. No te desanimes, date a conocer, ofreciendo algo que sea de buena calidad y, sobretodo, algo diferente a lo que los demás ofrecen. Destaca sobre el resto y conseguirás tu objetivo. Por otra parte, como creyente, me gusta aconsejar aquello de "ora et labora". Además de trabajar, encomiéndate al Jefe (que es como me gusta llamar a Dios) y, confiando en él, emprende y trabaja por lo que te gusta. 
Y si animo a crear tu propio trabajo, a emprender, es porque soy uno de esos emprendedores que trabaja en lo que apasiona. No solo soy escritor, y tengo publicada mi primera novela histórica (Crónica de un Cantar Hispano), sino que también trabajo por comunicar tanto en la radio como en YouTube (en cuanto a la radio actualmente colaboro con los programas El Espejo de la Diócesis de Getafe e Iglesia Noticia, ambos en Cope Madrid Sur). Soy consciente de que si me esfuerzo a diario por llegar a más gente de esta manera, y me voy dando a conocer, conseguiré no solo influir positivamente en los demás, sino que además dejaré una huella en el mundo, un buen legado. Con ello habré conseguido cumplir la Misión Personal para la que estoy en este mundo. Además, de esta manera, estoy trabajando en aquello que realmente me apasiona y entusiasma.


Por ello, queridos lectores, os animo a que sigáis mi videoblog pues deseo seguir publicando vídeos en los que no solo hablaré sobre motivación personal, oratoria y emprendimiento, sino que, viendo la buena acogida que está teniendo la mencionada serie de vídeos que estoy publicando últimamente, subiré vídeos hablando sobre filosofía, actualidad, política, Iglesia, Misterio.... en definitiva las temáticas que veo resultan de interés para quienes me seguís. Además, anuncio que tengo algunos proyectos en mente para mi canal de YouTube que considero resultarán muy interesantes a mi audiencia.

Por supuesto, cabe decir que el hecho de publicar en YouTube no significa que vaya a dejar de escribir en este blog o que lo vaya a dejar descuidado pues, si bien no escribiré aquí con la frecuencia que desaría, si que voy a tratar de publicar, al menos, un artículo mensual.








miércoles, 1 de marzo de 2017

Viajes y experiencias: Jaén, tierra de misterios (II). Es imposible desobedecer al Misterio

De aquel viaje guardo, por tanto, un grato recuerdo, especialmente el de aquella inolvidable jornada por la Sierra Mágina y el Santuario de la Virgen de la Cabeza. Volví a Jaén en 2007, invitado de nuevo por aquella familia amiga que mencioné en el anterior artículo.  Sin embargo,  no fuimos a Bélmez, ni tampoco a Andújar.  En esta ocasión decidieron enseñarme Úbeda y Baeza, dos villas que recomiendo encarecidamente visitar por la belleza de sus monumentos, realmente impresionantes. Ya de vuelta a casa, pasé toda una mañana en Jaén con mi amigo, inolvidables horas de turismo y tapeo. Como aún no conocía Jaén capital, decidió enseñarme los lugares más bellos de la ciudad: la catedral, la basílica menor de San Ildefonso, la Magdalena... pero si algo me impresionó especialmente fue, sin duda alguna, la catedral de la Asunción, donde se encuentra el Santo Rostro. Durante todo el rato que estuvimos dentro de éste templo sentí que allí verdaderamente está Dios. Puede sonar paradójico, pues los católicos creemos que Jesús está realmente presente en la Eucaristía, por tanto en cada sagrario de cada iglesia podemos encontrarnos cara a cara con Dios. Sin embargo, lo que sentí al caminar entonces por la cateral de Jaén fue algo poderoso que he sentido en muy pocos lugares. Era una sensación de profunda paz entremezclada con la enorme certeza de que yo estaba yendo por el camino correcto (pues poco antes había sentido esa "llamada" que me llevó al Seminario). Puedo asegurar que pocas veces he visto las cosas tan claras como en aquel momento. Tuve una sensación de pequeñez y, al mismo tiempo de saber que Dios me estaba llamando a servir a los demás, a ayudarles. Me postré de rodillas junto al Santo Rostro, y durante unos minutos estuve contemplándolo. De vez en cuando también miraba al altar. Sentí varios escalofrios y... me emocioné. Mi amigo me dijo después que había estado varios minutos rezando, en completo silencio, totalmente concentrado. Cuando salí de la catedral tuve el convencimiento de ser una persona nueva, muy distinto a como había sido hasta entonces. Quería realizar aquello a lo que me sentía llamado por Dios. Y deseaba hacerlo cuanto antes. En mi corazón ardía un fuerte sentimiento de ayudar al prójimo.



Un año después entré al Seminario. Durante un tiempo estuve formándome para ser sacerdote. Sin embargo, terminé viendo que aquella no era mi vocación y terminé saliéndome. Años mas tarde realicé un Máster en Historia Antigua, y después otro en Periodismo Social. Como ya sabéis, hasta que decidí hacer el primer máster estuve luchando contra una fuerte depresión que me llevó a sentir un enorme vacio existencial y la constante pregunta de ¿Para qué he nacido? Realizar aquel máster, volver a escuchar un programa de radio que me entusiasmaba y hacer nuevas amistades me ayudaron a vencer a la depresión. Pero seguía preguntándome qué quería exactamente Dios que hiciera con mi vida. Comencé a recibir una respuesta a esta pregunta durante un viaje a Lourdes que realicé en 2014. Me encontraba en una capilla rezando cuando me vino a la mente una frase ("Mía es la Victoria") acompañada de una imagen de la Vírgen María. Entonces le pregunté "¿Qué debo hacer?" y otra frase inundó mi mente: "escribe, escribe, escribe...". Poco después tuve la oportunidad de hablar con el escritor Javier Sierra, quien me animó a escribir "pues estás en la mejor edad, ya que comienzas a tener una perspectiva vital que te permitirá escribir a conciencia, sabiendo lo que dices y por qué lo dices". En cierto modo, era verdad. Pues, aunque aún sigo siendo joven, he vivido ya bastantes cosas como para saber lo que es la vida y poder dejar una huella en el mundo ejerciendo una influencia positiva en los demás. Pero necesitaba que alguien me diera el empujoncito "de gracia". Fue mi amigo y también colega escritor Luis Ignacio Rodríguez quien me dijo literalmente "tío, es una pena que no aproveches el talento que tienes". Esto me lo dijo en marzo de 2015. Esa misma tarde comencé a escribir mi primera novela histórica: Crónica de un Cantar Hispano, publicada en 2016. Pero en ese mismo mes de marzo tuve otra moción espiritual. Ocurrió durante unos días que pasé de retiro personal en el convento capuchino de El Pardo. Decidí abrir un videoblog dedicado, especialmente, a hablar sobre oratoria, motivación personal y emprendimiento (aunque también quiero hablar sobre Historia, Misterio e, incluso, temas de actualidad. De hecho, cuando falleció Bimba Bosé dediqué un vídeo a hablar sobre el cáncer). También escribo en la sección de Historia de "Qué Aprendemos Hoy", colaboro con el "Espejo de la Diócesis de Getafe" (COPE) y con la delegación diocesana getafense de Manos Unidas. Por tanto, se podría decir que me encuentro, de alguna forma, en el camino correcto para realizar la Misión Personal a la que me siento llamado. Sobretodo me apasiona comunicar y poder ayudar a los demás. Como he dicho antes, deseo dejar huella en el mundo ejerciendo una influencia positiva en los demás. Pero ha sido en este 2017 cuando he comprendido muchas cosas sobre esa Misión Personal.



En navidades volví a la catedral de Jaén. Fuimos allí a misa tanto el día de Año Nuevo como el de Reyes. Y volví a sentir aquellos escalofríos de 2007 que, de nuevo, estuvieron acompañados por una fuerte sensación de certeza. Poco antes, a principios de diciembre, había estado de Ejercicios Espirituales y ya entonces vi claro que Dios aprobaba ese camino de la Misión Personal al que estoy haciendo referencia en éste artículo. Mientras paseaba por la catedral de Jaén, admirando su belleza tanto interior como exterior, me venían los recuerdos de las dos vivencias anteriores. Sentí exactamente lo mismo que había sentido cuando estuve en Bélmez de la Moraleda y cuando en 2007 recé en la Catedral de Jaén. Pero no solo recordé estas dos experiencias. De pronto me vinieron otras sensaciones del pasado. Recordé lo que sentí aquella noche en Fátima (2008) durante la procesión de las antorchas. Había ido a Portugal con el Curso Introductorio del Seminario. Y esa noche, mientras caminabamos por la explanada del Santuario, ví un bello meteorito (¿o cometa?) verde que imprimió en mi mente la palabra Esperanza. Lo curioso es que casi nadie lo vio, salvo un niño (el único que me creía. Ya sabéis... de ellos es el Reino de los Cielos). Pero también recordé aquella noche de Pelayos de la Presa (2012), cuando ví aquel OVNI que me sacó de la depresión. Volví a postrarme ante la Santa Faz a rezar mientras pensaba en todo esto y, de pronto, todo cobró pleno sentido. Desde entonces veo claro lo que Dios quiere de mi. Cuando me llamó a seguirle en 2007 lo que me estaba queriendo decir era que quería que me comprometiera a vivir mi cristianismo de un modo real, siendo integro y honesto con mis principios y valores. Yo, como he contado, lo había interpretado como una llamada al sacerdocio. Pero no era así. En realidad Dios quería que comunicase a través de mis escritos, o de los vídeos que grabo, sobretodo que la vida tiene un sentido pleno, que no somos fruto de la casualidad sino de un Dios que nos ama y ha pensado en nosotros desde la Eternidad, y que todos los seres humanos estamos llamados a realizar una Misión Personal, pues todos tenemos dones y aptitudes que Él nos ha dado. TODOS VALEMOS PARA ALGO. Pero, igual que a mi me ocurría antes de decidirme a escribir mi primera novela histórica, a todos nos hace falta que alguien nos de un empujoncito, una palabra de ánimo y consuelo, que nos motiven a ser mejores personas. Y creo que es a lo que Dios me llama.

El Principito decía aquello de "Cuando el Misterio es demasiado grande, resulta imposible desobedecer". Cuando termino de escribir un artículo, un nuevo vídeo en Youtube, o un capítulo de mi segunda novela histórica (que será continuación de la primera) siempre me pregunto ¿De donde viene la inspiración? Siempre he tenido la sensación de que cuando nos sentimos inspirados fuera como si estuvieramos conectados a una red WIFI y "descargásemos" datos que después comunicamos por escrito o por vía oral. Para mí, esa "red WIFI" es el Espíritu Santo, pues tengo la costumbre de invocarle durante mi día a día, especialmente cuando quiero escribir. En cualquier caso, veo claro que el Misterio forma parte de lo más esencial que hay en mí, pues el Misterio con mayúsculas es Dios. Y ha pensado en mi desde la eternidad. Me llama a realizar una Misión Personal concreta y trabajaré por llevarla a cabo, poco a poco, con esfuerzo y entusiasmo. De alguna forma me siento llamado a dar Esperanza a los demás.


Por ello, desde el año pasado también estoy muy metido en el mundo del crecimiento y la superación personal. Al haber sufrido acoso escolar durante mi infancia, y una dura depresión tras mi salida del Seminario, sé perfectamente lo que es pasar por momentos duros, por ello me he decidido a ayudar a los demás, siguiendo la estela de aquella "llamada" que sentí hace ahora diez años. Y por éste motivo he dedicado un videoblog a hablar, especialmente, sobre esta temática.  Además, el próximo 10 de marzo voy a dar una conferencia en Madrid sobre la Misión personal, la cual espero sea la primera de muchas, por otra parte. Será dentro del I Evento SFD de Motivación Personal, Emprendimiento y Oratoria (si queréis inscribiros o pedir mas información podéis escribir a eventosfdmadrid@gmail.com).

Pero fue el pasado fin de semana cuando, de alguna manera, sentí la confirmación de todo esto que acabo de contar. El sábado acudí al Cerro de los Ángeles a una jornada de formación dedicada a las redes sociales. Concluyó con una Eucaristía, y me confesé. Hasta aquí todo mas o menos "normal". Poco después, ya en el Cercanías, me enteré de la muerte de Pablo Ráez, un muchacho malagueño que vivía en Marbella y durante dos años estuvo luchando contra la leucemia. Pablo fue, sin duda alguna, todo un ejemplo de como afrontar una dura enfermedad desde la positividad, la esperanza y el querer enseñar a vivir de verdad a los demás. De hecho, en una ocasión llegó a decir que "lo triste no es morir, lo triste es no saber vivir". Yo había seguido con cierta frecuencia las publicaciones que realizaba este joven en la red social Facebook. En alguna ocasión le llegué a escribir alguna que otra palabra de ánimo. Por éste motivo, su fallecimiento me conmocionó profundamente. Además, es un caso muy parecido al de una amiga mía que falleció tras dos años luchando contra un tumor cerebral. También Paloma mostraba su fortaleza y sus ganas de vivir con gestos como declinar, educadamente, que la ayudases a llevar la bandeja del comedor (éramos compañeros del colegio). Solía decirme "tranquilo Víctor, yo puedo, tengo fuerzas". Pero el caso de Pablo tuvo una gran repercusión social tanto por su manera de afrontar la enfermedad, como porque consiguió que las donaciones de médula ósea aumentasen considerablemente. Pero no sólo eso. Tal y como dice su hermana, Pablo creía que el mundo podía ser un lugar mejor. Y José López Solórzano, párroco y amigo suyo, dijo en la homilía del pasado domingo que Pablo "hizo lo que tenía que hacer, ha dejado su huella en este mundo. Sigamos nosotros".

Ayudar al prójimo a levantarse y a subir cuestas vitales es mi Misión Personal
Como digo, me siento profundamente conmovido cuando pienso en el ejemplo y testimonio de Pablo Ráez. Pero, especialmente, cuando leo las palabras de su párroco, pues me siento interpelado por ello. Contaré algo personal relacionado con la confesión que tuve el sábado. Durante los últimos meses estuve algo agobiado y con estrés. El sacerdote, que también se llama Pablo (lo cual creo que no puede ser casualidad) me conminó a no vivir una vida mediocre y a confiar en Dios. Después vi que Jesús en el Evangelio, que ya era el del domingo, precisamente decía aquello de "no estéis agobiados". Después, ya en el Cercanías, leí en Twitter lo de la muerte de Pablo Ráez. Y comencé a albergar un deseo de seguir su ejemplo vital. Por tanto, deseo recoger el testigo que él y mi amiga Paloma me dejaron con su ejemplo y poder ayudar a los demás, realizando con ello la Misión Personal a la que estoy llamado.

He querido traer aquí estas experiencias vitales porque considero que nada hay de casualidad en las cosas que uno vive. Y son todas ellas vivencias que, de una u otra forma, me han marcado y me hacen ser consciente de quién soy, de donde vengo y adonde quiero ir. Yo antes tenía cierto miedo a la vida, a la incertidumbre del futuro, a que algún día pueda faltarme la salud. Pero hoy ya no me ocurre. Quiero vivir la vida haciendo el bien y, sobretodo, enseñar a los demás a vivir siendo libres y felices.

lunes, 9 de enero de 2017

Viajes y experiencias: Jaén, tierra de misterios (I): Las Caras de Bélmez

Dicen que el Misterio es el motor de la vida y, personalmente, cada vez estoy más de acuerdo con la verdad de esta afirmación. De hecho, "El Principito" es quien dice aquello de "cuando el Misterio es demasiado impresionante, resulta imposible desobedecer ".

Varias teleplastias de Bélmez. Entre ella "el niño", de la que hablaré.

Puedo dar fe de lo que supone apartarse del Misterio. Yo lo hice, cuando entré al Seminario. Estupidos prejuicios me llevaron a ello. Dejé de escuchar Milenio 3, mi programa favorito y, progresivamente, fui apartándome de algo que había sido el principal motor de mi vida. Cuando dejé de ser seminarista, en marzo de 2009, me desvinculé temporalmente de todo lo relacionado con el Misterio. Tenía la intención de que esa desvinculación fuera definitiva, debido a una mala experiencia que tuve leyendo "Camposanto", la novela escrita por Iker Jiménez. Durante varios días, en plena lectura de ese libro, tuve varias pesadillas que me llevaron a deshacerme de ese y otros libros relacionados con el Misterio. Todo aquello, sin embargo, provocó en mi un fuerte vacío. Fue años después, cuando recuperé  mi pasión por el Misterio, como ya conté en este blog, cuando salí de aquella depresión que me atenazaba interiormente. Fue reencontrándome con aquel niño de 13 años apasionado por el Misterio que buscaba, conectándose a Internet en los ordenadores del colegio, información sobre ovnis, fantasmas y demás, como conseguí reencontrarme conmigo mismo y sanar las heridas provocadas tras mi salida del Seminario.

Desde bien pequeño había sido un apasionado aficionado a todo lo relacionado con el Misterio. Recuerdo muchas conversaciones que tuve con mi padre, especialmente durante nuestros viajes en el mítico Renaul 25 granate (para mí el verdadero Coche Fantástico). Recuerdo escucharle hablar, siendo yo apenas un mocoso de 6-7 años, sobre el impacto que produjo en España el fenómeno de las Caras de Bélmez. Desde entonces éste pasó a ser mi tema favorito dentro del mundo del misterio.

Pero además, varios años antes de entrar al Seminario, había vivido dos experiencias realmente impactantes sobre las cuales apenas he escrito y hablado. La primera sucedió, si mal no recuerdo, en 2005 y en Bélmez de la Moraleda, aquel pequeño pueblo jienense que décadas antes había sido mundialmente famoso por “algo”que allí  sucedió. La segunda vivencia aconteció en 2007, en la catedral de Jaén. 

Aprovechando que acabo de volver de esa pequeña pero bella y agradable ciudad que es Jaén, me gustaría relatar ambas experiencias. Sobretodo porque en la catedral he sentido algo parecido a lo de 2007, una sensación de certeza que estoy convencido de que está ligada a los objetivos que actualmente tengo en mente: lo que llamo mi "Misión Personal": Eso que en el pasado me llevó  al Seminario creyendo tener una vocación sacerdotal que, en realidad, no tenía. Aunque, y con todo el respeto a los sacerdotes lo digo, creo que mi Misión Personal trasciende lo que es un puro sacerdocio ministerial. Al fin y al cabo, los bautizados somos reyes, profetas y sacerdotes. Y no existe una sola "vocación", como muchas veces parece escucharse (la vocación al sacerdocio o a la vida religiosa). Sino que existen muchas vocaciones, siendo la más importante de todas la de la vocación a la vida. Hemos sido creados por Alguien y para algo. Para una misión personal que, si la realizamos, dejará una huella profunda y positiva en los demás. En marzo, antes de los Idus, hablaré sobre todo esto en una ponencia que estoy preparando con mucha ilusión y fuerza.

Bélmez de la Moraleda
Como he dicho antes, mi pasión por el Misterio me viene desde pequeño, pues a mi padre también le apasionaba. Recuerdo, además de las mencionadas conversaciones con mi padre, escuchar siendo un crío programas como Turno de Noche (pues de pequeño tenía insomnio) donde hablaban sobre las caras de Bélmez, los extraterrestres. el triángulo de las Bermudas, los templarios y otras cosas. Mi tema favorito, ya lo he dicho antes, siempre ha sido el de las caras de Bélmez, de hecho hace tiempo escribí un artículo sobre ellas dando mi punto de vista como católico. Recuerdo también algunas conversaciones mantenidas con un profesor del colegio que durante su juventud visitó este pueblo jienense y conoció a Maria Gómez Cámara. Este buen hombre aún se estremece al recordar como aquella mujer, entrañable y con carácter al mismo tiempo, adivinó algunas cosas de mi profesor que era imposible que supiera. Por todo ello siempre quise ir a Bélmez. No pude hacerlo cuando vivía Maria pero su muerte acrecentó mi deseo de conocer aquella casa llena de rostros inquietantes.
Como he dicho antes, fue en 2005 cuando conseguí visitar aquellos rostros del absurdo gracias a una familia amiga, residente en la provincia de Jaén, que me invitó a pasar unos días en su casa. Y, aprovechando su generosidad, fue como conseguir realizar uno de mis mayores sueños, algo por lo que les estoy eternamente agradecido. Aquel sábado de septiembre nos pusimos en camino a la bella y mágica Sierra Mágina. Llegamos a Bélmez sobre las 11:00 de la mañana. Tras preguntar por las caras en una casa, situada a la entrada del pueblo, nos encaminamos a la iglesia. Subimos aquella cuesta y giramos a la derecha. Mi emoción iba en aumento. Recorrimos unos cuantos metros y, por fin, llegamos al ya mítico número 5 de la antigua calle Rodriguez Acosta de Bélmez de la Moraleda, hoy conocida como calle de María Gómez Cámara. Poco a poco iba creciendo dentro de mi la expctación y me llegaron a temblar las piernas, estaba verdaderamente emocionado. Instantes después de llamar al timbre salió Miguel Pereira, uno de los hijos de Maria. En ese instante, un curioso estremecimiento se apoderó de mi. Digo curioso porque en él se entremezclaban la emoción y el sobrecogimiento. Entramos a la casa y mi pulso se aceleró. Entonces me ví embargado por la sana incredulidad. Incredulidad no porque, de pronto, me surgieran dudas sobre la veracidad de las caras. No, todo lo contrario. Sucedió, simplemente, que no me podía creer que realmente yo estaba allí, tan cerca de esas caras sobre las que tanto había leído y con las que tanto había soñado desde pequeño. Me parecía estar viviendo uno de aquellos sueños infantiles. Recuerdo haber soñado en mas de una ocasión con ellas. Pero, en esta ocasión, era real. Yo estaba allí, de verdad, podía verlas con mis propios ojos, me pareció que también ellas me observaban y me animaban a acercarme. Ser consciente de que eso estaba sucediendo realmente me llenó de una inmensa felicidad que aún dibuja una amplia sonrisa en mi rostro al recordarlo.

El epicentro del Misterio más grande de nuestro país

Acababamos de entrar a la casa. Me quedé observando un cartel del SEIP donde se anunciaba que en esos días había algunos investigadores en Bélmez. Pedro Amorós y sus compañeros se encontraban en aquellos momentos investigando en otra casa de la localidad, el lugar donde nació María Gómez Cámara y donde, presuntamente, habían aparecido otras caras en 2004. También estuvimos en esta segunda casa y, francamente, creo que no tiene nada que ver con la original. Si me preguntasen  ¿crees en la veracidad de esos rostros aparecidos en 2004 en otra casa? respondería con un rotundo "NO". Igual que puedo responder con un rotundo "Sí, creo que las caras aparecidas en la casa de Rodriguez Acosta número cinco desde 1971 son reales" en caso de que me preguntasen por ellas.

Mientras observaba aquel cartel del SEIP, Miguel abrió la puerta del lugar que pasó de ser una vieja  cocina a convertirse en el epicentro del Misterio y, por fín, pasamos dentro. Otro escalofrío inundó  todo mi ser al observar, desde el quicio de la puerta, la vieja lumbre con los misteriosos rostros emergidos a su alrededor. Ahí estaban, mirándome fijamente, desafiantes ante cualquier tipo de lógica con la que se intente rebatir su autenticidad. Miré al “pelao”. Miré  a “la pava”. Una extraña sensación me embargó. Era como si aquellas teleplastias (el nombre correcto del fenómeno) llevasen años esperándome. Sentí la emoción a flor de piel y una pequeña y sincera lágrima recorrió mi rostro mientras observaba aquel testimonio del absurdo más grande sucedido en nuestro país (y en la propia historia de la parapsicología). Miguel comenzó a relatarnos la historia de aquellas caras “34 años hace ya que aparecieron…” repetía constantemente mientras entornaba los ojos, quizá emocionándose al recordarlo. Nos hablo del miedo experimentado por su madre al ver la primigenia “pava” (la que posteriormente fue picada…. Y que poco después volvió a emerger). Un miedo que le llevó a la pobre mujer incluso a dormir durante algunos días en la fuente aledaña, pues era incapaz de entrar a la casa. Nos habló también de Germán de Argumosa y Hans Bender, del precinto notarial realizado por el notario de Huelma Antonio Palacios Luque, de las psicofonias (algunas tan tenebrosas y misteriosas como aquella de "matar a él"... ¿A quién quería matar, quien fuera el autor de aquella frase? ¿Quién era "él"? ¿Quizá aquella voz hacía referencia a la persona que ordenó bombardear el Santuario de la Cabeza?). Por cierto, a partir de ahora me referiré a las psicofonías como parafonías, el nombre correcto que se le debe dar a este fenómeno.

Uno de los momentos más impactantes de la mañana fue cuando Miguel nos habló sobre los huesos que aparecieron tras una excavación realizada, por orden del alcalde, Manuel Rodríguez Rivas, en el suelo de la antigua cocina. Al parecer, aquel lugar había sido cementerio varios siglos antes, desde tiempo de los musulmanes. Incluso se sabe de unos extraños hechos acontecidos en el siglo XIX, cuando los entonces moradores de la casa (antepasados de Miguel Pereira por vía paterna) denunciaron extraños ruidos y movimientos de objetos acontecidos allí. También, al parecer, aquel lugar fue en otro tiempo o bien un bar o bien un prostíbulo o allí debieron suceder acontecimientos parecidos a los que se pueden vivir en un lugar así. De hecho, algunas de las parafonías registradas en esa casa decían cosas como "Pobre Quico" o "Quico, borracho". En cualquier caso, se trata de uno de esos lugares donde numerosos misterios parecen reunirse. Es como si todo lo vivido allí desde hace siglos siguiera, de algún modo, latente y, en ocasiones, saliera a relucir.

María Gómez Cámara sentada junto a "la pava"
Salimos de la antigua cocina y Miguel nos enseñó algunos rostros que había en diversas estancias de la casa, especialmente el pasillo. Yo me encontraba muy emocionado y, paradójicamente, sentía paz. Y digo paradójicamente pues la mayoría de las personas que han ido a esa casa dicen haber sentido mal rollo, opresión, pena y otros sentimientos mas o menos desagradables. Pero yo, sin embargo, sentí paz. No me preguntéis por qué, pues ni yo mismo lo sé, ni tampoco lo entiendo, sinceramente. Pues no tiene mucha lógica que en un lugar así, y con tanto sufrimiento rodeando el misterio allí emergido yo sintiera paz. Pero sí, ese fue el sentimiento que tuve. Simplemente, sentí paz. Aunque, no obstante, al observar aquellos rostros si sentía cierta desazón pues su expresión no es, precisamente, la de una sonrisa. No, nada de eso. Se trata de rostros que están sufriendo. Y, desde luego, las parafonias dan muestra de esto mismo. Si esas caras, como (casi todo) parece indicar, representan a alguien que vivió y tuvo relación con Maria Gómez Cámara… desde luego no es extraño que reflejen ese sufrimiento que caracteriza a las teleplastias de Bélmez de la Moraleda. Más abajo cuento lo vivido esa misma tarde en el Santuario de la Virgen de la Cabeza y que me lleva a pensar que esa teoría de que hay relación entre la casa de María (y ella misma) con el Santuario es veraz y lógica. Sobretodo teniendo en cuenta que alguna de las parafonías dice cosas como "Es que yo sigo enterrada".

Hubo un momento, poco antes de que Miguel nos explicase los rostros del pasillo, en el que me quedé totalmente solo en la vieja cocina. Tuve entonces la tentación de hacer una foto (algo que teóricamente Miguel no permite más que a los periodistas cuando éstos se lo piden). Estaba solo... no se iba a enterar, pensé. Por ello metí la mano en el bolsillo para coger el móvil…. Y una sensación  poderosa lo evitó. No sé describirlo con palabras. Solo puedo decir que tuve la sensación de que alguien me decía, quien sabe si la que en otro tiempo fue la dueña de la casa, “es mejor que no lo hagas”. Saqué la mano del bolsillo, sin el móvil. Me quedé observando, en silencio  las caras. De pronto tuve una sensación algo más amable y me incline, casi postré, ante el rostro conocido como “el niño (¿o quizá la niña?). Puse la mano sobre el cemento, toqué aquella cara con respeto, casi con veneración. Cerré los ojos… y entonces sucedió el puro absurdo. Algo que parecía venir de abajo, como una corriente subterránea que emergia, comenzó a sentirse en la palma de mi mano. Además sentí que el suelo se volvía húmedo. Como si alguien hubiera estuviera tirando un cubo lleno de agua allí mismo y en ese momento. O como si la humedad viniera de algún río subterráneo (que, de hecho, se sabe que por debajo de la propia casa pasan varios riachuelos subterráneos). Pero lo que sentí no era nada negativo, al contrario. Es cierto que quizá denotaba cierta tristeza pero, desde luego, aquello no era nada negativo. Las caras de Bélmez, a pesar de lo que dice cierta parafonia ("el infierno comienza aquí"), no tiene nada que ver con lo demoníaco. Quizá si con lo infernal... pero no un infierno según la visión religiosa, sino un infierno más terrenal, provocado por el hombre y su absurda manía de promover guerras entre quienes deberían ser hermanos. Aquella sensación duró unos cuantos segundos. Es probable que incluso uno o dos minutos. El caso es que durante un buen rato tuve la sensación de que el tiempo se había detenido. Era como si se hubiera resquebrajado por completo el espacio-tiempo. La sensación, como digo, no era negativa. Tampoco amable. Sencillamente "era". Y yo sentía que era más poderosa que yo. Aunque aquello no quería hacerme daño. Simplemente me estaba queriendo comunicar algo aunque yo no fuera entonces capaz de comprenderlo. Hoy creo que puedo entender lo que aquello me estaba diciendo: el Misterio es mi Vida y no debo apartarme de él. Debo ser fiel al Misterio, sobretodo a aquel cuyo nombre escribimos con mayúsculas: Dios. Cuando me aparté y alejé del Misterio fue cuando caí en aquella dura depresión. Cuando volví a él es cuando logré recuperarme totalmente de aquello. Creo que con esto no hace falta decir ni añadir mas para hacerlo mas entendible.

Varias de las teleplastias de Bélmez
Estaba yo absorto por aquella sensación emergente cuando escuché mi nombre desde el pasillo. Abrí los ojos y, tras levantarme (mirando fijamente al "niño"), me encaminé, en completo silencio, hacia donde estaban mis amigos con Miguel Pereira. Entonces Miguel, como ya he comentado, siguió explicándonos los rostros del pasillo. Después estuvo contándonos sus vivencias como pastor por las sierras jienenses. Lo cierto es que me pareció un buen tipo. Alguien que no ganaría nada mintiendo. Tengo una brújula interior que me hace ver cuándo el alma de una persona es luminosa y cuándo es oscura. Esto me permite saber si una persona es sincera o mentirosa con solo sentir su presencia (y soy consciente de que algún lector arqueará la ceja con escepticismo. Pero así es). También puedo anticipar si me voy a llevar bien o mal con una persona que acabo de conocer, de hecho suelo acertar casi siempre. Por ello, creo que las caras de Bélmez son un fenómeno auténtico. Al menos, las que aparecieron en la casa de María Gómez Cámara. Pues, como ya sabéis, hay otra casa en Bélmez donde, supuestamente, aparecieron otras teleplastias en 2004. También visité esa casa y puedo afirmar que ni la casa ni las "teleplastias" de 2004 pueden compararse bajo ningún aspecto con las originales. Lo que sentí en la casa de María Gómez Cámara no lo sentí en la de 2004. De hecho, los grandes investigadores del Misterio afirman algo parecido a lo que yo estoy diciendo: que los rostros de la casa original, la situada en la antigua calle Rodríguez Acosta de Bélmez de la Moraleda, hoy conocida como calle de María Gómez Cámara, son aunténticos. Y que los rostros "aparecidos" en 2004 en otra casa del municipio no son auténticos.

Personalmente, creo además en la honestidad de Miguel Pereira. También en la de su madre, cuyas facciones y el timbre de su voz al hablar sobre las caras me inspiran confianza. Creo que fue una mujer sincera, y tengo el convencimiento de que sus hijos también lo son. Además, esa mujer no ganó nada con el misterio acontecido en su cocina. Al contrario. Tuvo que soportar muchas molestias desde entonces. Especialmente durante aquel mes de febrero de 1972, cuando miles de personas entraban a diario en su casa para ver los rostros. Tuvo que soportar, igualmente, aquella deleznable "operación tridente" con la que acallaron el Misterio (Diario Pueblo dijo que se se había acabado el Misterio tras una llamada realizada desde las altas esferas gubernamentales. La explicación que se dio, sales de plata, carece de fundamento, pues jamás se ha hallado tal compuesto en el suelo de la casa de María Gómez quien, desde entonces, tuvo que soportar ser acusada de embustera desde algunos medios de comunicación).  María no ganó nada con todo aquello. Ni siquiera económicamente, pues la casa es bastante humilde y sus hijos no son precisamente multimillonarios. Al contrario. Por ello, pondría la mano en el fuego porque Maria Gómez Cámara y su familia dijeron, y dicen, la verdad. Y estoy totalmente convencido de que el propio gobierno franquista era consciente de su sinceridad. Si María Gómez y su familia hubieran sido unos mentirosos habrían acabado en la cárcel. O incluso muertos. Acusados de falsedad y escándalo público. Franco no era precisamente una hermanita de la caridad. La propia Iglesia también lo sabía. En caso contrario Miguel Peinado, el obispo y pata importante de la operación tridente, hubiera provocado su excomunión. Por otra parte, María Gómez Cámara era muy religiosa. Y tengo entendido que Miguel Pereira también lo es. De hecho, en la antigua cocina, junto a las teleplastias, hay una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y otra del Inmaculado Corazón de María.

En 2005, treinta años después de la aparición de "la pava", tanto Franco como Peinado habían muerto. Sin embargo, las caras seguían ahí, desafiando al paso del tiempo. Y hoy siguen ahí, aunque poco a poco parecen estar difuminándose. De hecho, pensaba que "el niño" se había marchado para siempre. Pero en éste vídeo grabado por unos youtubers puede verse que aún continúa sobre el viejo cemento. En cualquier caso, no me resulta extraño que esos rostros se estén marchando, pues la propia Maria intuía que tras su muerte las caras se irían con ella. 

Salimos de la casa compartiendo nuestras impresiones sobre lo vivido durante la hora y media que estuvimos allí. Todos coindiamos en que aquel fenómeno nos parecía totalmente real. Aquello no parecía fraude sino veraz, y estábamos plenamente convencidos de ello. Nos despedimos de Miguel Pereira y, tras dar un paseo por el pueblo, fuimos a comer. Por la tarde, como he dicho anteriormente, pusimos rumbo al Santuario de la Virgen de la Cabeza, situado en Andújar.  Allí sentí que ese lugar está estrechamente ligado a las caras de Bélmez. Yo si me creo la teoría de Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández en su libro "Tumbas sin nombre". Es más, al pasear por allí, observándo las ruinas del santuario bombardeado y las de "la Casa Colomera" me vino una sensación de dolor parecida a la que provoca contemplar la desazón de las famosas teleplastias. Pensé en Paquita Chamorro, una de las sobrinas de María Gómez Cámara que falleció en aquellos bombardeos. Y de pronto, sentí su presencia. Un fuerte escalofrio me invadió y creí poder arrojar luz sobre el misterio de Bélmez de la Moraleda. El Misterio, por lo inabarcable que es para nuestra limitada capacidad de comprensión, puede resultar absurdo. Pero a veces parece como si todas las piezas encajasen: María Gómez Cámara sufrió mucho durante toda su vida por el recuerdo de aquella familia muerta (casi al completo) en el Santuario de la Cabeza. Miguel Chamorro, su cuñado, era guardia civil. Como tantos otros compañeros, se refugió en aquel lugar con su esposa e hijas (Isabel Gómez Cámara, su esposa, y Juana Chamorro, Ana, Carmen, Remedios, Francisca, Amparo e Isabel, las hijas del matrimonio). Perecieron casi todos. Solo sobrevivieron dos de las niñas.
Creo que es perfectamente posible que María Gómez Cámara llevase, durante décadas, un fuerte sufrimiento grabado a fuego en su alma. Y ese sufrimiento, de alguna forma que aún no somos capaces de explicar, salió a relucir mediante la aparición de aquellos rostros que emergieron en el suelo de su vieja cocina (por cierto, otra de las parafonías dice, con voz clara y total franqueza, "emergí". Y otra parafonía dice "¡Isabel!". Se han captado, además, muchas parafonías donde lo que se escucha son llantos de niños y lo que parece una situación bélica y de mucho sufrimiento).

Isabel Chamorro, una de las supervivientes. Y un cuadro de su familia

Por debajo de la casa de la antigua calle Rodriguez Acosta número 5 de Bélmez de la Moraleda pasan varias corrientes subterráneas de agua ¿Quién sabe si mental e inconscientemente María Gómez Cámara provocó que aquellos rostros emergieran? Suena absurdo, lo sé. Pero ya he dicho que cuando toqué "el niño/la niña" sentí que de pronto el suelo se llenaba de humedad. Eso también parecía completamente absurdo. Pero fue real. Y yo me pregunto ¿Será esta teleplastia un reflejo de Paquita Chamorro, sobrina de María? En mi opinión, sí.
Por cierto, y para concluir, decir que en las cercanías del viejo Santuario de la Virgen de la Cabeza hay un cementerio con tumbas sin nombre, fosas comunes donde Paquita Chamorro y su familia fueron enterrados ¿Podría ser que esa familia, y quienes murieron en el Santuario, estén pidiendo ser identificados y enterrados "dignamente"? Quizá no sea ninguna tontería esto. Y, tal vez, se podría hacer algo al respecto.

En el próximo artículo escribiré sobre lo que viví en la catedral de Jaén cuando la visité en 2007, una sensación que volví a tener al visitarla durante estas navidades que acaban de terminar.